“Eres único en el mundo, nadie ha mantenido intacta su camiseta en toda su historia y, a la vez, has sido competitivo como el que más. Con lo que significa el Barça y lo que transmite de distinto al mundo, ¿no hay otras formas para aumentar los ingresos?” El artículo, titulado “¿Manchar la camiseta? No, gracias” y publicado el 13 de diciembre en el Periódico de Catalunya, no lo escribió un cuatro de copas, sino Johan Cruyff, el arquitecto del fenómeno Barcelona. El club, para enojo de Cruyff, había anunciado que a partir de la temporada 2011/12 se estamparía una publicidad en la camiseta por primera vez en la historia.
Es, la publicidad, apenas un engranaje de la maquinaria económica del mejor equipo del mundo.
A la caza del Madrid. Desde 2006, el Barcelona luce en su camiseta el logotipo de Unicef, aunque no recibe dinero a cambio. Por el contrario: aporta un millón y medio de euros al año para financiar proyectos de lucha contra el sida (el primer año, por ejemplo, el dinero fue a Swazilandia, que tiene el 40 por ciento de su población con VIH positivo, según publicó Unicef). Sin embargo, para la temporada que viene, el logotipo de Unicef irá a la parte posterior de la camiseta, y en la parte frontal aparecerá Qatar Foundation, que va a desembolsar –récord mundial– 165 millones de euros por cinco temporadas. “Hay un sector del barcelonismo, aunque minoritario, que está en contra –le explica Conchita Roura, una periodista de El Mundo Deportivo, a PERFIL– porque piensa que manchar la camiseta con un patrocinador no solidario es romper con el histórico lema ‘Más que un club’.”
El Barcelona es hoy, según un estudio de la consultora Deloitte, el segundo club con mayores ingresos del mundo, con 398,1 millones de euros en la temporada 2009/10. “Y podría superar al Real Madrid en la presente temporada”, aventura Deloitte. Para que se aprecie mejor el crecimiento exponencial del Barcelona: en la temporada 2002/03, ocupaba la decimotercera posición en esa lista. Además, es el club que más dinero recibe por los derechos de televisación de sus partidos, con 178,1 millones de euros al año –que representan el 44 por ciento de sus ingresos– por su acuerdo con Mediapro (que abona casi 20 millones de euros menos al Real Madrid...). Por derechos comerciales, el club recibió 100 millones. Por ejemplo, el Barcelona promociona en su página de Internet los derechos de imagen de sus futbolistas: “Los jugadores del FC Barcelona se han convertido en grandes íconos mundiales de comunicación. Para ofrecer un mejor servicio al mercado, el club tiene un departamento que se encarga exclusivamente de esta parcela, ofreciendo a las empresas la chance de ganar notoriedad, fidelizar o captar nuevos clientes mediante la gestión de los derechos de imagen individuales de sus jugadores. Desde campañas de TV hasta conocer personalmente al jugador, máxima flexibilidad para satisfacer las necesidades que requiera su empresa”.
A la vez, el Barcelona recaudó 97,8 millones por la asistencia a la cancha, con un promedio de 80 mil personas por partido, el más alto de Europa, que se garantiza a través de la iniciativa “Asiento Libre”, que es la reventa oficial de entradas. “Un carnet del Barça con abono en el Camp Nou –describe Roura– es un bien familiar, un tesoro, una seña de identidad. A través de ‘Asiento Libre’, se les pide a los socios que no puedan ir a la cancha que liberen su localidad para revenderlas. Los turistas son los grandes beneficiarios.”
El turismo es la apuesta del club, que se asoció a la Agencia Catalana de Turismo para publicitar a la ciudad (no son novedosos los esfuerzos por promocionar a Catalunya por parte de su gobierno: recuérdense las enormes facilidades que le dieron a Woody Allen para filmar Vicky Cristina Barcelona). No es de extrañar, en consecuencia, que durante las giras anuales del equipo por Asia, los dirigentes del Barcelona y funcionarios de la Generalitat firmen convenios conjuntos: ya los tienen con China y Japón. De última, la página de Internet del club se puede traducir del catalán al español, inglés, chino, japonés y árabe. Y no por nada, el mismísimo Xavi grabó un mensaje de felicitación por el año nuevo chino.
Desde ya, hay simpatizantes del Barcelona que se alarman por la pérdida de la identidad catalana, pero, como asegura Roura, “mientras la pelota siga entrando, no va a haber protestas fuertes”.
Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil
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