A simple vista no parece muy linda estéticamente. Demasiado grande, difícil de alzar, incluso casi imposible de levantar entre cuatro hombres. Sin embargo, esa Copa que se ve ahí (una Copa que tiene hasta nombre feo: Ensaladera de Plata, se llama) es el objeto de deseo de este David Nalbandian que ya está listo para la serie ante Alemania. Si se buscara una comparación, esa Copa debe ser como la muchacha más difícil de conquistar.
—¿Qué darías por ella? Pero en serio, eh. ¿Entregarías tu auto, tu casa?
—(Se ríe) Lo que quieras. Es sumamente importante. Doy mi auto, mi casa, sí, pero si la ganamos después me van a venir a pedir todo, eh (se ríe otra vez). Hablando en serio, es importante no por lo material, sino por lo que siento por la camiseta, por el país. No hay nada que lo pueda suplantar. Es incomparable.
Se sabe. Es casi un lugar común: Nalbandian, su amor por la Davis, la motivación que representa para el cordobés jugar para el país. Ahora, otra vez. El tenista de Unquillo está contento.
—¿Esta nueva etapa a cargo de Jaite te renueva expectativas?
—Son ciclos distintos. Tuve muchos entrenadores, hace mucho que vengo jugando Davis con distintos capitanes. Ojalá que con Martín sea una era de bien, para que nos vaya bien a todos.
—¿La Davis es la motivación principal de tu carrera hoy en día?
—Es uno de los objetivos, sí, una de las prioridades. Seguro. Ojalá pueda cumplirlo porque es un sueño que tenemos todos y venimos con muchos años de mala suerte, de tres finales, de estar ahí, cerca. Ojalá que se nos pueda dar lo antes posible, para traer la Copa para Argentina.
—Teniendo en cuenta tu edad y la de los demás, ¿este tiene que ser el año?
—Ojalá así sea. Si ganamos en Alemania, que es una serie muy dura, después al jugar de local se nos abriría el sorteo y tenemos un poco más de chances.
—De las tres finales, ¿cuál te dolió más?
—La derrota de Mar del Plata fue dura para todos. Ya está, pasó, no me quiero tomar revancha, pero fue una lástima haber perdido esa oportunidad. Ojalá volvamos a tener otra así alguna vez. Varios entrenadores, jugadores y gente del circuito me dicen que merecemos ganarla por todos los años que llevando peleando por la Copa.
Infaltable. David fue protagonista de la derrota ante Rusia, en 2002, frente a España, de la que habla en 2008, en Argentina, y también el año pasado, en Sevilla. En el último tiempo –sobre todo después de 2008– fue el centro de algunos conflictos internos por sus declaraciones a la prensa. El dice que no se arrepiente: “Para nada. Digo las cosas como son y como pasan. El tiempo siempre me da la razón. Estoy muy tranquilo con lo que hago y de la forma en que actúo”.
—¿Te da la razón en qué sentido?
—Por ahí las cosas no se ven claras al principio y como dicen en todo el mundo, el tiempo cura. El tiempo hace que las cosas se vean cómo son. Mucha gente en el momento no las puede ver.
—Quedaste en el ojo de la tormenta después de algunas frases críticas a Tito Vázquez, por ejemplo.
—Por eso. El tiempo me terminó dando la razón toda mi vida por ser sincero y decir la verdad o lo que pienso.
—¿En Australia te cruzaste con Juan Martín?
—Sí, nos cruzamos, ¿por qué?
—¿Hablaron? ¿Te dijo algo de la serie con Alemania?
—Nos cruzamos, nos vimos, todo perfecto. No sé qué querés sacar. No me dijo nada de la Davis. No tiene que hablar conmigo, sino con el capitán.
Individual. Nalbandian se pone tenso cuando el tema de la charla es Del Potro. Mejor hablar de él, entonces. De su objetivo en singles: “Voy a tratar de volver a pelear por los primeros puestos, estar arriba. Creo que puedo tener un año bueno. Mi idea es volver a tener continuidad y si la tengo me van a venir solos los resultados. Quiero volver a pelear por algo bueno en este año”.
—¿Volver a ser top ten, quizás?
—No sé, pero sí pelear más arriba, creo que es posible. Subir tantos puestos es difícil, pero voy a intentar estar lo más alto que pueda. El año es largo y hay torneos importantes para sumar.
—¿Le ponés un plazo a tu carrera?
—Este año lo quiero hacer bien, para después, a fin de año, analizar cómo estoy y ver las ganas y la motivación que tengo para seguir.
—¿Hay algo que quieras cumplir sí o sí antes de retirarte?
—Ganar la Davis, seguro.









Callate gordo pelotudo! Retirate por favor, nos haces pasar vergüenza en todos los torneos! Vas a ser top ten de los fracasados si seguis jugando asi y diciendo boludeces.
Llevate la Davis a tu casa, que me importa un carajo a mi.