martes 09 de junio del 2026

El DT con la mochila más pesada

Tito Vilanova tiene la responsabilidad de seguir con el legado gnador de Pep Guardiola al frente del Barça. Su primera prueba, ante la Real Sociedad.

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El hombre que vivió cuatro años en las sombras y nunca le gustó estar en el centro de todas las miradas, ahora dirige al mejor equipo del mundo. Francesc Vilanova i Bayo, Tito, que tuvo una carrera más que discreta como jugador, con un puñado de años en Primera, y que apenas intentó ser técnico alguna vez de un equipo de Segunda, tiene delante de sí un desafío mayúsculo: dirigir a los hombres que hicieron del Barcelona el mejor equipo de la historia.

El los conoce bien a esos jugadores. Fue durante cuatro años los ojos, las ideas, el pensamiento, las alegrías y angustias de Josep Guardiola, su hermano, el mejor entrenador que alguna vez tuvo el club. Es el hombre que tratará de trascender una leyenda.

El marqués. Alguna vez, Vilanova creyó que por ser jugador de fútbol ya era importante, que podía estar por encima del resto. Su mamá, Rosa, le bajó los humos como sólo pueden hacerlo las madres, sin contemplaciones cuando su crío pierde el eje. “¿Qué te creíste? Lo único que haces bien es patear una pelota”. Desde ese momento, entendió por dónde pasaba lo importante. “Sigo pensando que la gente sobrevalora el fútbol. Hay miles de personas que hacen trabajos mucho más importantes que el nuestro en beneficio de la sociedad”, le decía al diario El País en 2010. Un año después, realmente supo aquello que le decía Rosa, cuando tuvo que ser operado de urgencia por un tumor en la glándula parótida. “Miedo tuve el día que ingresé a la clínica”, dice respecto de su nuevo cargo.

El pueblo donde nació Vilanova, Bellcaire d'Empordà –provincia de Girona, una de las cuatro de la Comunidad Autónoma de Catalunya– no llega a los 700 habitantes. Es el personaje más importante que ha tenido el pueblo en su historia. “Doy mi aprobación y bendición a la elección de Sandro Rosell”. Eso dijo el párroco de Bellcaire d’Empordà, Vicenç Fiol, cuando se supo quién iba a ser el nuevo técnico del Barcelona. Esa noticia se conoció el 27 de abril pasado, en la conferencia de prensa en la que Guardiola anunciaba su marcha. Fue un golpe de efecto del presidente del club y del director deportivo, Andoni Zubizarreta. No querían mostrar debilidad ante la baja de un técnico que trascendió al club. Ese hecho disgustó a Guardiola, no porque su amigo haya aceptado sucederlo (“Si te sientes fuerte, tira, no dudes ni un pelo”, lo aconsejó Pep), sino porque lo anunciaron el mismo día en que él revelaba que no seguiría en el club, algo que le habían prometido que no harían. En 2003, quince días después de llegar a la vicepresidencia del club, Rosell había despedido a Tito, entonces entrenador de los Cadetes B. En aquella categoría fue el primer entrenador de Lionel Messi en Barcelona; también de Gerard Piqué y Cesc Fábregas. "Guardiola siempre decía que todo lo que lograba lo hacía en conjunto con Tito", dijo el propio Messi a modo de elogio.

Casi treinta años tiene la amistad entre Guardiola y Vilanova. Se conocieron en 1984, en La Masía. El primero era casi dos años menor (el 17 de septiembre Tito tendrá 43 años). Compartían el puesto, medio centro, y tenían la misma idea sobre el fútbol. Jugador de gran clase y técnica, apenas pudo jugar tres partidos amistosos en la Primera del Barça. La llegada de Johan Cruyff y Danny Müller –jugador mediocre pero novio de una de las hijas del técnico holandés– influyó para que no cumpliera su sueño. Seis años compartió con Pep. También con Jordi Roura y Aureli Altimira, hoy elegidos como su segundo entrenador y preparador físico, respectivamente. Todos tenían una costumbre: cuando volvían del pueblo de cada uno lo hacían con comida preparada por sus madres y se juntaban a cenar. Los apodaron Els Golafres (Los Glotones). Aún se juntan una vez por mes.

Su etapa con los botines puestos no fue relevante. Apenas jugó tres años en Primera, en el Celta de Vigo, y después lo hizo en clubes del ascenso. En el Figueres, su primer equipo tras marcharse del Barça, se ganó el apodo de El Marqués por sus modos educados, su porte, su clase para vestir y su rechazo a embarrarse. Detrás de esa figura amable, igualmente, se esconde un hombre capaz de comandar con puño de hierro y guante de seda. Se retiró en 2002, en el Gramanet, al no poder superar una lesión en los meniscos. En la primavera de 2007, Tito se había convertido en el director deportivo del Terrasa y recibió un llamado de Pep. Lo invitaba a ser su segundo entrenador en el Barcelona B, que en ese momento estaba en Tercera. Un año después, con el ascenso conseguido a Segunda, se hicieron cargo del primer equipo. Lo que siguió es conocido. Entre los logros que se le adjudican está el de haber aconsejado a Pep que ubicara a Messi como falso nueve. Era, dicen, el estratega detrás del DT. Ahora ya no está en las sombras.

(*) Esta nota fue publicada en la edición impresa del Diario Perfil.