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29/05/2016

Las distintas formas de llegar a la final

Ventaja para Lanús que contará con Román Martínez mientras Ortigoza no estará en San Lorenzo. //Fotobaires

Los dos ganaron sus zonas pero a Lanús le sobraron dos partidos y San Lorenzo clasificó gracias a un resultado ajeno. ¿El campeón siempre es el mejor?

San Lorenzo y Lanús tienen las mismas chances de ser campeones pero no llegaron de la misma manera a esta instancia definitoria. A uno le sobraron dos partidos, el otro debió rezarle al santo sanjuanino para que se concrete el milagro cuando ni siquiera una victoria le aseguraba la clasificación. El Granate mantuvo una idea y un nivel de juego de principio a fin, mientras en el Ciclón Pablo Guede se vio obligado a dar un volantazo en plena competencia para empezar a convertirse en candidato después de la temprana eliminación de la Copa Libertadores.

A favor de San Lorenzo, el club de Boedo viene disputando finales desde hace varias fechas para no perderle el tren a Godoy Cruz. Después de jugar su peor partido ante Quilmes en la octava jornada y perder por un categórico 3-0, y cuando el pasaje a octavos de final de la Copa Libertadores se complicaba, empezó la reacción. Pasaron remontadas como un 0-2 contra Belgrano que terminó con un feliz 3-2, pasó el duelo clave ante el Tomba en Mendoza con victoria por 1-0 y pasaron los clásicos frente a Huracán, Independiente y River.

Sin dudas que para Lanús también fueron trascendentales los dos triunfos como local y como visitante en los clásicos ante Banfield en apenas quince días, aunque a esa altura ya había sacado una diferencia considerable con respecto a sus inmediatos perseguidores. En una zona más accesible en los papeles, tener a Boca y a Racing distraídos con la Copa Libertadores, sumado a la regularidad que consiguió de la mano de Jorge Almirón, lo transformó en inalcanzable.

Qué decir de los goles de José Sand, un jugador que logró reinventarse y cuando parecía que ya había pasado su mejor versión como futbolista, sumó confianza en su paso por Aldosivi, volvió a su casa y se convirtió otra vez en un goleador temible, obviamente muy bien abastecido en un equipo que ataca y defiende en bloque con mucha gente. Es cierto que cinco de sus 14 tantos fueron de penal pero con esa marca de casi un gol de promedio por partido le alcanzó para convertir el cincuenta por ciento de los goles de su equipo y le sobró para ser el máximo artillero del campeonato.

Nicolás Blandi no hizo tantos pero todos fueron muy importantes. San Lorenzo ganó los seis partidos en los que él anotó y en cinco (Olimpo, Huracán, Independiente, River y Colón) su aporte en la red sirvió para abrir el marcador. El resto de los goles del Ciclón se los repartieron entre Ortigoza, Belluschi, Blanco, Cauteruccio (2), Romagnoli, Barrientos, Buffarini, Matos, Cerutti, Caruzzo y Mussis. La buena es que muchos jugadores llegaron al gol, la mala es la poca eficacia del resto de los delanteros.

Los dos técnicos llegaron a equipos acostumbrados a jugar de una manera, luego de períodos extensos y exitosos de Bauza y Barros Schelotto, con una base de jugadores consolidada y una forma de juego muy reconocible. De parte de Guede, la propuesta de juego planteada implicaba un cambio mucho más drástico que en Lanús y finalmente fue el entrenador el que tuvo que adaptarse al plantel más allá de su filosofía. Para el Granate fue distinto porque los resultados llegaron enseguida de la mano de un juego con pelota al piso, vistoso y elaborado, asumiendo el protagonismo de los partidos aunque eso también implique tomar riesgos. Lanús se defendió con la pelota y al parecer se defendió bien porque fue el equipo con la valla menos vencida.

Lo que quedó claro en los últimos dos partidos que Lanús jugó con un mix entre titulares y suplentes es la importancia de los protagonistas más allá de la idea. Los relevos no estuvieron en el mismo nivel y por eso es importante para Almirón llegar con su once ideal. Guede no puede decir lo mismo, ya que no sólo le faltará un jugador si no que ese jugador es el cerebro del equipo, Néstor Ortigoza. Lo que no queda claro es si a Lanús le puede jugar en contra que algunos de sus futbolistas hayan jugado su último partido hace tres semanas. Todas las incógnitas van a empezar a develarse a partir de las 16.15. Cuando empiece la Final, poco importará cómo hayan llegado.

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