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27/08/2017

Cobrame, que me gusta

Nueva era en el fútbol argentino. //CEDOC

Pese a las promesas de campaña incumplidas por Mauricio Macri, los futboleros se resignaron mansamente a la reprivatización de la pelota.

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“Cándido no estaba de acuerdo, pero tampoco estaba seguro de nada. Pangloss, por su parte, confesaba que siempre había sufrido muchísimo pero que, como una vez había defendido que todo estaba perfecto, seguía defendiéndolo aun sin creerlo”.

Voltaire (1694-1778); de “Cándido o el optimismo”, Capítulo XXX: Conclusión; (1759).

Cuando comenzaron a privatizarse los caminos de la patria en los años 90, lo primero que hicieron las empresas fue colocar unas bonitas cabinas de peaje. Así, mientras recaudaban en pesos-dólares, bacheaban aquí o allá, repavimentaban, marcaban banquinas, ponían carteles, guardrails, pintaban de blanco o amarillo el asfalto. Todo tranqui, sin riesgos. País previsible. Daba gusto hacer negocios en esos tiempos.

Nada le movía el amperímetro a la pendular clase media nativa, extasiada y comprando de a pares por el mundo gracias a la Mingonomics. Sí lo hizo el brutal 2001, cuando todo estalló y el sagrado uno a uno terminó en menos que nada. Entonces, con los bolsillos sangrantes, ganaron la calle furiosos, codo a codo con el morochaje corta calles y los lúmpenes de lunes al sol, como anarquistas de matiné.

Lógico, piensa uno que, le guste o no, es parte de este colectivo que ama el sol menos por la luz que por ese calorcito acogedor que los impulsa a cambiar de vereda, sin culpas, si el clima cambia. Gente veleta, adoradores de las montañas rusas, puro vértigo en eterno subibaja. Normal, dirían en España, donde la norma es muy importante, sea por herencia del oscuro franquismo, por la Iglesia controladora o por respeto al otro, que lo tienen y más que nosotros, inventores de chistes de gallegos.

Cuando the president Mauri aseguró la gratuidad del fútbol hasta que el contrato con el Estado finalizara, no le creí. Nada grave. En estas pampas de crisis las promesas de campaña suenan como licuadoras, en la mayoría de los casos. La gente mira y no escucha más; por eso tiene éxito el método de Duran Barba, gran decorador de mentes fatigadas.

Otro ejemplo: la pobreza cero. Objetivo inalcanzable, excelente eslogan publicitario para captar consumidores de la marca. O esos tres mil jardines de infantes que se habían comprometido a construir. Bueh, serán cien. Todo no se puede.

Los americanos, el pueblo de la primera potencia mundial, han confiado siempre en la investidura presidencial y en sus instituciones. Al menos así fue hasta la irrupción del Increíble Trump. Por eso, simbólicamente, fue tan grave la caída de las Torres Gemelas. Sin sistema, sin un Estado protector, fuerte, presente, el citizen medio no podría ordenar su vida. Igual que acá, pero al revés.

Pensé que el gobierno macrista, al menos por un tiempo, iba a dejar el fútbol tal como estaba. Imaginaba, oh iluso de mí, una reacción virulenta del público, indignado como un nene al que le quitan el chupete de un manotazo. Me equivoqué, mal. Más del 70% del viscoso ambiente futbolero, los que se tiran con biblias y calefones de platea a platea por un “quítame de allí ese penal mal cobrado” o, en el caso de los barras, con cuchillos y/o armas de fuego para ganar la caja de la pyme; todos ellos, digo, se resignaron mansamente a la reprivatización de la pelota. Mirá vos por dónde.

Cuando los clubes, fundidos, pidiendo rescate desde el Titanic, le rogaron al Gobierno que rompiera ese contrato, se escribió la última parte del guión. Era inevitable. Y con la misma unanimidad que ocho años antes se había celebrado la discutible nacionalización del espectáculo como una conquista social –algo difícil de imaginar fuera del contexto de guerra declarada entre el gobierno de CFK y el Grupo Clarín– hoy, racionales como suizos, se descubre –a coro con el discurso oficial– que el manejo de los fondos era “dudoso” y el gasto, “superfluo”.

Ah. Mejor, entonces, invertir ese dinero –que el Estado de todas maneras gasta en dar a conocer sus obras por la pauta oficial– para construir “más hospitales” y “más escuelas”. Conmovedor.

Pero si acá no llueven inversiones, mucho menos caerán chaparrones de hospitales y escuelas, piensa uno, desconfiado desde el día que supo que los reyes, oh no, eran los padres. No importa. En seis meses, el fútbol recibió sus bonitas casillas de peaje y un banner con la nueva marca: la Superliga. El poético “¡metanseló en el orto!” de Capusotto es parte de las últimas imágenes del naufragio.

El inmenso mar de deudas que ahogaba a los clubes desapareció, explicó con orgullo Chiqui Wall de Moyano y AFA. En seis meses, ¡todos al día y listos para salir a escena! Ni el Plan Marshall ha hecho tanto en tan poco tiempo. ¿De dónde salió tanto dinero, como para convertir al infinito Aleph borgeano en una inocente mancha de humedad en la pared? Mmm… No se sabe. O a nadie le interesa saber. ¡Magia!

Tampoco uno puede pasarse la vida poniendo palos en la rueda. Con lo difícil que es correr esas veloces camionetas de luxe de jugadores/barras/dirigentes/empresarios/representantes/funcionarios/, con un miserable palito y embocarlo justo ahí, en medio de la llanta deportiva, para parar todo. Nah. Por contagio, obediencia, convicción, parálisis o pavor, el público aceptó: consumirá, si puede. Y si no, no, decía el Tata Cedrón recitando Los ladrones, de González Tuñón.

La decisión de prolongar la gratuidad hasta las elecciones es de una audacia notable y puede leerse a voluntad. Como premio consuelo, demagogia sin filtro, guiño cómplice, caricia perdonavidas, demostración de fuerza, tantas cosas. Después, sí: ¡premium y HD o muerte! Con tres Evitas de a cien, listo. Primer Mundo.

Pero si sólo nos queda un Sarmiento de 50 arrugado que no alcanza ni para el delivery de sushi, no problem. ¡Hagamos patria! Basta de consumos superfluos. ¡Desempolvemos la vieja radio Spika y dejemos volar nuestra imaginación!

Como cuando todo andaba mal y nosotros, tan contentos.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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18 pensamientos en “Cobrame, que me gusta”

  1. No les da vergûenza pedir fútbol gratis?. En realidad no es gratis, tampoco lo es la Universidad. De dónde creen que sale la plata? De nuestros impuestos. De los que pagamos todo , todo el tiempo. Prefiero ver esa plata reflejada en otra cosa como caminos, cloacas y agua potable para los que menos tienen.

  2. Sée no sabés qué dolor me causa que tengas que pagar por tu privilegio, futbolero con pretensiones de literato. Las promesas de gratuidad de La Morsa también eran en vano, pero por lo menos el tipo era del palo. Te vendía (no regalaba) el fóbal como una necesidad esencial que debía cubrir el Estado, absurdo que vos, mansa, vorazmente, mercenariamente, compraste.

  3. Vamos a ver cuantos se animan a ver esos Bodrios ,tendrán que sacar tanbien el de España,Italia y Alemania …yo no me engancho es para hinchas de River o Boca

  4. Yo los veo gratis por internet, es absolutamente imposible bloquearlos. No existe cómo.

  5. Ojalá Macri eché a todos lod pobres de este pais y quedemos langente como uno y pagamos todo como en Europa no hay quer regalarles nada a los pobres Ojalá saquen el subsidio a los pasajes de los estudiantes así hacen autopistas para poder viajar tranquilos de vacaciones y no pensar que te van a robar estos negros en las rutas

  6. Que personaje nefasto Asch y lo mas denigrante que es cobrar por escribir.!! Deci alguna vez que propones, siempre vas a ser un espectador nunca en tu vida vas a cambiar nada, que pena!!!

  7. Lamentable nota, me encanta el futbol. soy plateísta de mi club, pero siempre me pareció una estupídez que el Estado garantice pagar para que transmitan el futbol y otros deportes gratis y en forma obligatoria.
    Es más, ojalá volvamos a las viejas épocas donde en los domingos teníamos a la gran mayoría de los partidos en el mismo horario. Tenemos un 30% de pobreza Sr Asch, pero leyendo su nota, compruebo una vez más que nuestro principal es la educación, a todo nivel.
    Agradezco al presidente Macri que se deje de poner dinero público para transmitir futbol, y le aclaro que no pienso pagar tampoco para verlo, no lo necesito.

  8. Asch: el fútbol nunca nos salió gratis. Simplemente o “estatizaron”, para hacer lavado de cerebros con él. El recurso del Ejecutivo anterior de las PNT, los “relatores militantes” y otras yerbas; ni el Proceso osó aplicarlas con Muñoz y Mauro Viale. Además fuera de CABA y el conurbano, la gente debía pagar cable para ver fútbol. Ud es un hombre viajado y leído: el fútbol es un negocio y es pago tanto en Europa como aquí. No rescate lo indefendible. Saludos,

  9. El Estado no pagaba el Fútbol con los impuestos, éstos nunca alcanzaron para nada. Lo pagaba con “DEUDA”, al Ansess, al Nación o al Central y ahora lo haría contra Deuda Externa que sigue siendo deuda. Y endeudar a las generaciones futturas para que unos puedan ver Fútbol no es de “cabeza” es de pervertido.

  10. Que nota tan pobre en ideas y en redacción. Confirma la decadencia de este medio que cada día se acentúa más y más.

  11. Hugo. Una persona supuestamente con Estudios universitarios, escribiendo en un medio como Perfil…. , puede hacer una nota tan de comentario de cafe de infradotado. No te gusta Macri OK, ahora a defender que el futbol lo pague las arcas del estado es de infradotado, como entiendo que NO los sos , es de resentido, tendencioso y muy mal profecional. DESATRE DE NOTA.

  12. Asch, ya que sos tan “leido” y metes a Borges en todo, te recuerdo la frase de un Nobel de Economia (Paul Samuelson ) : NO HAY ALMUERZO GRATIS. Las fortunas que ganan los dirigentes, representantes y jugadores (hasta el mas tronco) no la tienen que pagar todos a travez
    de sus impuestos. La Porota incluso le pagaba a Hinchas Unidas y al Relator Militante, te acordas ?

  13. el que quiere a su equipo va a la cancha, y paga. si la cancha me queda lejos, lo veo por tv, y pago. El Estado me tiene que dar salud, educacion, seguridad, defensa justicia, y no cobrarme por ello ¿pero fútbol? lo único que falta es que tambien pretenda que me pague los cigarrillos. y ojo que mientras la yegua arrazaba el pais el futbol no era gratis. nos obligaba a consumir su propaganda llena de mentiras y toda clase de inmuncicia

  14. Me parece que no leyeron bien. La cuestión central de la Nota apunta a las falsas promesas electorales y si bien estoy en contra del “Futbol para Todos” adhiero a la crítica de una promesa incumplida.

  15. > ¡Desempolvemos la vieja radio Spika y dejemos volar nuestra imaginación!

    Y sí, ¿porqué no? Lo hizo mi padre durante decenas de años, un amante del fútbol que cuando podía miraba cualquier partido, sea de la D o de Tanganica. Pero alguien que sabía aceptar que era mejor que su hijo se recibiese en la universidad pública a que los gobernantes de turno en su momento despilfarraran las arcas públicas.

    Concuerdo con Capusotto, que se metan la transmisión en el ort. Lástima que Hugo Asch no usa su columna para incitar a esa rebelión de los consumidores, si no a defenestrar al actual presidente.

    Lamentable la nota.

  16. Asch, usted es la perfecta contracara de Alejandro Fabbri, un periodista deportivo que hace honor a las enseñanzas de Dante Panzeri. Usted creo que es un soberbio, que considera que citando a Borges, Freud, Voltaire o Foucault, da más “entidad” a sus desvaríos pseudo políticos. Digo pseudo, porque con su mezcolanza de medias verdades y mentiras con sesgos claros de intencionalidad politiquera de puntero barrial, termina haciendo una ensalada que nada tiene que ver con una página deportiva. Si su deseo es escribir sobre política, está en su derecho. Pero en ese caso, pida permiso en el diario, ESTUDIE en serio del tema y escriba en la sección correspondiente.
    Analizar “pobreza cero”, “promesas incumplidas de futbol gratis” y demás temas por usted citados, con la liviandad y poco criterio que usted usa, es realmente risible. Y creo, una falta de respeto a los lectores de este diario.
    No se crea lo que no es: haber leído o estudiado filosofía o psicología no lo transforma en filósofo o psicólogo… Y picotear en temas políticos coyunturales, no lo transforma en un “periodista político” … Usted es, nada más ni nada menos, un periodista deportivo. Haga honor a esa profesión…

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