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02/09/2017

Messi, el hombre que está solo y espera

Lionel Messi espera encontrar su socio de ataque cuanto antes. / AFP

Desde su debut, el rosarino tuvo muchos compañeros de ataque, pero ningún socio. Con Uruguay, la apuesta por Icardi y Dybala no funcionó.

El primero, en el fondo del tiempo, fue Hernán Crespo. Lionel Messi tenía 18 años, el pelo bastante más largo que ahora y jugaba con el 19 en la espalda. Pocos sabían, ese 9 de octubre de 2005 contra Perú por Eliminatorias, que el chico iba a ser la nueva cara del país en el mundo; el futbolista que le disputaría el trono a Diego Maradona en esa competencia imaginaria –y bien argentina– de idilios nacionales.

Messi jugaba por primera vez como titular en la Selección argentina. Pero aunque Crespo compartía la dupla de ataque, su mayor conexión fue con otro: Juan Román Riquelme. Allí empezó una sociedad que duró poco: algunos minutos en el Mundial de Alemania 2006 –Messi estuvo en el banco la mayoría de los encuentros– y varios partidos en la Copa América de Venezuela 2007.

Desde aquel partido contra Perú hasta hoy, Messi tuvo muchos compañeros en la Selección, pero casi ningún socio. Pasaron tantos apellidos como años: Saviola, Tevez, Higuaín, Lavezzi, Palacio, Agüero, Pastore, Gaitán y Pratto. Con algunos bastó un partido para que los técnicos los descartaran. Otros duraron más: Tevez (seis asistencias), Lavezzi (cinco) y el Pipa Higuaín (cinco) al menos pueden jactarse de haber tenido partidos de conexión con la Pulga.

Ahora, la apuesta de Jorge Sampaoli es doble: Mauro Icardi por un lado, Paulo Dybala por el otro. Pero al menos en Montevideo, el jueves pasado contra Uruguay, el resultado fue el mismo de siempre: Leo brilla en medio de ausencias. Está solo y espera.

Quizás no haya nadie como Iniesta en Argentina, aunque varios entrenadores intentaron la analogía futbolera: ni Verón ni Gago ni Banega pudieron acercarse a lo que pasa entre el futbolista español y Messi cada vez que juega el Barcelona hace ya más de una década.

Dybala sueña desde hace rato ser el cómplice de Leo en una cancha. A tal punto lo sueña, que su contrato con la Juventus contempla una excepción: según aseguró el diario catalán Mundo Deportivo en estos días, Dybala tiene un precio establecido para dejar la Juventus si el equipo que lo pretende es el Barça. El deseo de jugar con Messi vale la excepción.

Sin embargo, más allá de los sueños, Dybala y Messi casi no se juntaron en el Centenario de Montevideo, a pesar de que jugaron 70 minutos a metros de distancia. Recién se pudieron encontrar a los 42 del primer tiempo, cuando Messi agarró la pelota en mitad de cancha, aceleró, descargó con Dybala, el cordobés hizo la pausa justa, se la devolvió y la Pulga casi convierte: Muslera la despejó a un costado.

En su primer partido como titular en la Selección, Icardi también se juntó con Messi apenas una vez. Sucedió a los cuatro minutos del segundo tiempo, cuando Messi filtró una pelota entre piernas uruguayas para que el delantero del Inter le pegara incómodo al arco. Muslera no tuvo problemas en retener la pelota.

Pero si Icardi venía a intentar olvidar a Higuain y Agüero –por citar a los últimos delanteros que más encuentros compartieron con Messi–, habrá que esperar al encuentro del martes con Venezuela. Porque en Uruguay, Icardi casi no tuvo contacto con la pelota.

Sin conexión con Icardi ni con Dybala, Messi se encargó sólo de generarle problemas a Uruguay. En la cancha, y sobre todo con la Selección, Messi es autogestivo: hace lo que todo un colectivo de futbolistas no puede hacer. “Messi estuvo enorme, se vio al Messi que se hizo cargo del momento nuestro, hizo un partido muy bueno”, elogió Sampaoli luego del clásico del Río de la Plata.

En la noche montevideana, y en medio de las ausencias nuevas, Angel Di María fue el que más entendió a Messi. El que leyó sus movimientos y lo encontró –a veces– a pesar de las marcas. Ahora, sólo queda que los que lo encuentren sean sus socios de ataque. Messi, como en todos estos años, los seguirá esperando.

(*) Esta nota fue publicada en el Diario PERFIL.

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