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23/09/2017

Gallardo, de Napoleón a héroe mítico

Gallardo volvió a llevar a River a zona de definiciones en la Copa. / Fotobaires

Pidió que los hinchas llenen el Monumental, cambió el sistema táctico y logró una remontada histórica. Francéscoli lo definió como “un elegido”.

“Yo quiero que sea nuestro Ferguson. Pero no sé cómo abulonarlo”. Rodolfo D’Onofrio lo dice cada vez que algún hincha le pregunta sobre el futuro de Marcelo Gallardo en el banco de River. Pero desde el jueves a la noche, lo que generalmente era un pedido con cierta resignación empezó a convertirse en una súplica. Gallardo, el Napoleón de este River, trascendió la categoría de estratega y para muchos ya es un mito religioso. El hombre que convirtió el Monumental en la tierra prometida. El que pidió que los hinchas fueran allí con la esperanza de levantar la serie. Y el que lo concretó. Ayer, luego del 8-0 ante Wilsterman, el manager Enzo Francéscoli le puso palabras a esa profecía futbolera: lo definió como “un elegido”.

La remontada histórica ante el equipo boliviano por los cuartos de final de la Copa Libertadores, uno de los pocos casilleros que le faltaba cumplir como técnico de River, homologó su conducción táctica y estratégica en un equipo que se transforma y que todo el tiempo ofrece momentos para cautivar a sus hinchas.

Gallardo cambió el sistema táctico para intentar dar vuelta el resultado. Pasó de defender con cuatro, como lo hace habitualmente, a formar una línea de tres: Gonzalo Montiel, Jonatan Maidana y Javier Pinola. Lo hizo después de ver cómo Wilsterman se había defendido contra el Atlético Mineiro en Belo Horizonte, por los octavos de final. El entrenador decidió que sin carrileros el ataque de River podía ser menos previsible y más efectivo. El azar o el desorden del rival colaboraron, sin dudas: pero en 19 minutos, su equipo ya había hecho los tres goles necesarios para empatar la serie. Lo que vino después, se sabe, ya es parte de un hito histórico. “Le falta continuar ganando títulos en el club y marcar un ciclo que él decidirá cuándo se terminará. Ojalá que se quede por mucho tiempo”, dijo ayer Francescoli.

Contracara. Un rato después de la goleada de River, mientras los hinchas se sacaban selfies con el 8-0 de fondo, del otro lado de la llave, San Lorenzo –y sobre todo Diego Aguirre– recibía un golpe que le cambiaría el semestre. El técnico uruguayo sostenía su continuidad sólo por haber avanzado en la Copa. Pero tras caer 2-0 y perder por penales, ayer presentó la renuncia.

“Estamos afuera de la Libertadores y por eso me voy. Sin el objetivo deportivo de la Copa, decidimos alejarnos. No es una decisión fácil pero entendemos que es lo mejor para el club en estos momentos”, declaró Aguirre en una breve conferencia de prensa. Después de eso, como pasa siempre, empezaron a circular los nombres de posibles sucesores: Gabriel Heinze (dirigió a Godoy Cruz de Mendoza y recientemente a Argentinos Juniors, con el que salió campeón de la B Nacional hace tres meses), Pablo Lavallén (ex San Martín de San Juan y Atlético Tucumán) y Luis Zubeldía (despedido esta semana del Alavés de España).

En los números, que a veces no alcanzan para satisfacer al hincha, Aguirre tuvo más buenas que malas: desde que asumió la dirección técnica del Ciclón, el 27 de junio de 2016, acumuló un total de 29 victorias, 12 empates y 16 derrotas (un 57,89% de efectividad). Pero lo que más molestó al pueblo azulgrana no fueron los resultados, sino el modo de juego: Aguirre condujo un equipo impávido que, a diferencia de lo que sucede con el River de Gallardo, nunca logró conexión con la gente.

Aguirre se fue tras caer ante Lanús, igual que como había pasado con Pablo Guede el año pasado, luego del 4-0 del Granate en el Monumental por la final del torneo argentino. El técnico rival, en los dos casos, fue el mismo: Jorge Almirón, el hombre que más le gusta a Matías Lammens, aunque sabe que ahora es imposible traerlo. Almirón, por las dudas, ayer intentó cortar con la dulzura del 8-0 y advirtió, sobre la semifinal de Copa que se viene: “No le será fácil a River superar a Lanús, más con la confianza que me devolvió el plantel”.

La tecnología llega a la Copa. Las dirigencias de River y de Lanús junto con las de Barcelona de Ecuador y Gremio de Brasil, los cuatro equipos semifinalistas de la Libertadores, fueron invitadas ayer a la sede de la Conmebol para formar parte de una charla informativa sobre el Sistema de Asistencia Arbitral por video (VAR, por sus siglas en inglés), que se utilizará en la próxima instancia de la Copa.

Las semifinales se jugarán el 25 y 26 de octubre (partidos de ida), en los estadios de River y el Monumental de Guayaquil, y el 1º de noviembre en cancha de Lanús y Arena do Gremio en Porto Alegre, según consigna la página oficial de la Conmebol.

El sistema VAR, que ya se utilizó en el Mundial de Clubes, la Copa Confederaciones y el mundial Sub-20 organizados por FIFA, es un sistema asistencial arbitral mediante el cual varios asistentes observan a través de pantallas algunas jugadas. Incluso el árbitro podrá valerse de una pantalla en la mitad de cancha. Sólo hay cuatro tipos de acciones que pueden revisarse: goles, penales, tarjetas rojas y confusión de identidades, jugadas en las que participan muchos futbolistas y el referí no sabe quién hizo la falta o no ve lo que sucede.

(*) Esta nota fue publicada en el Diario PERFIL.

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