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24/09/2017

Triunfo de los vencidos

Los hinchas de River le pusieron color y calor a una histórica noche de copa. // Twitter.

River Plate se lo dio vuelta a Jorge Wilstermann 8-0 y Lan√ļs elimin√≥ por penales a San Lorenzo tras igualar su serie. Lo de Carlos Tevez ya es m√°s dif√≠cil.

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‚ÄúEste es el triunfo, madre, de los perdidos, vueltos tierra del llano, agua del r√≠o, remolino de polvo, flor de espartillo, √©ste es el triunfo, madre, de los vencidos‚ÄĚ

De ‚ÄúTriunfo de los vencidos‚ÄĚ (Benavides-Larbanois, 1975), cantado por Alfredo Zitarrosa

Antonio Bussi ya hab√≠a sido electo gobernador cuando llegu√© a Tucum√°n para dirigir el Grupo 8 de Prensa. All√≠ viv√≠ tres a√Īos hasta que volv√≠, enamorado del proyecto del diario Perfil, en 1998. Tucum√°n es el lugar m√°s loco del mundo y a m√≠, lo confieso, me encantaba arruinarle la paz dominical al ex gobernador de facto.

Tardía revancha de mis tiempos de soldadito de la patria, cuando sus ojos celestes, pura furia y balas de hielo, me daban pavor. Cuando finalmente me senté frente a él y noté su enojo cansado, sentí una incómoda desilusión. La gente así no debería envejecer. Maldita piedad.

El domingo 6 de junio de 1999 volv√≠ a Tucum√°n. El peque√Īo Bussi, como llam√°bamos a su hijo Ricardo en El Peri√≥dico, intentaba suceder a su padre y yo quer√≠a apoyar, aunque sea con la presencia, al peronista Julio Miranda o al radical Campero, sus rivales. A las seis de la tarde, ansioso, me fui del hotel y camin√© hacia el centro. Un grupo se apretujaba frente al televisor de un bar. ‚Äú¬ŅQui√©n gana?‚ÄĚ, pregunt√©. ‚ÄúIndependiente, ¬°pero el campe√≥n es Boquita, pap√°!‚ÄĚ. Levant√© la vista: primer plano de Carlos Bianchi. ‚Äú¬ŅY las elecciones?‚ÄĚ, deslic√© con candor. Uno me chist√≥.

Al atardecer hab√≠a fiesta en el b√ļnker de Fuerza Republicana, el partido de los Bussi, y clima de velorio en la sede del peronismo. Olijela Rivas, La Mamila, referente hist√≥rico del PJ, se quejaba de la campa√Īa y de Miranda. En media hora no qued√≥ nadie. La tendencia era clara: ganaba Ricardito. Taxi a la Plaza Independencia. Lleno total. ‚Äú¬°Uy, cu√°nta gente metieron!‚ÄĚ, pens√©. Cuando vi las banderas me qued√© perplejo. En lugar de ser blancas y azules, los colores de la FR, eran azules y amarillas. ‚Äú¬°Daaale Boooo‚Ķ!‚ÄĚ, gritaban.

En la Casa de Gobierno, Ricardito recib√≠a a la prensa ya como gobernador electo. ‚ÄúBussi gan√≥ en Tucum√°n y pelean por el segundo lugar la Alianza y el PJ‚ÄĚ, titul√≥ Clar√≠n el lunes 7. El peque√Īo Bussi quer√≠a su foto en el balc√≥n con los brazos en alto, pero eligi√≥ la prudencia. Abajo, en la escalinata, una banda de audaces vaciadores de tetrabriks quemaba sus afiches de campa√Īa y vivaba a Riquelme.

En la madrugaba llegar√≠a la avalancha de votos del interior, hist√≥ricamente peronista. De apuro buscaron a Miranda y lo rescataron de la cama, donde busc√≥ consuelo. ‚Äú¬°Soy el nuevo gobernador!‚ÄĚ, declar√≥, como en un ensue√Īo. ‚ÄúMe dorm√≠ gobernador y me despert√© empatado‚ÄĚ, rumiaba Little Richard, nacido en Kansas City. Pesados de los dos bandos chocaron frente a la explanada. En el medio, el m√≥vil de Cr√≥nica TV.

Gritos, insultos, palos en alto. Cuando la luz roja de la cámara se prendía, hacían contacto. Amago de trompadas, empujones, corridas, alguna naranja que volaba. Cuando cortaban el vivo, se replegaban para arreglarse la ropa, beber algo, pedir un chori o recibir instrucciones. Luz roja: acción. Y así se fue aquella tarde. Miranda asumió el 30 de octubre.

Festejar antes de tiempo en un país de monedas al aire como el nuestro nunca fue lo más recomendable. Porque aquí, compatriotas, todo es posible; hasta lo bueno.

Los hinchas de Boca ten√≠an preparada una bater√≠a de memes y bromas para celebrar la probable eliminaci√≥n de la Libertadores de un River que volvi√≥ de Cochabamba con tres pepas en la canasta. No pudo ser. Los de Gallardo necesitaban cuatro para pasar a la semifinal pero sumaron ocho, con baile incluido. Scocco, tan fino como intermitente, m√°s jugador que 9 de √°rea como el infiel Alario, se despach√≥ con cinco. Enzo P√©rez meti√≥ dos, uno al mejor estilo Patoruz√ļ: la llev√≥ atada casi ochenta metros en un pique demoledor. Golazo.

El Monumental en nada se pareció al gélido estadio que provocó la huida de la Selección hacia una Bombonera aclimatada por el aliento rentado de La 12. Hubo, esta vez, una armonía perfecta entre planteo, ejecución y contagio masivo. Todo muy natural. Al menos lo fue para Gallardo, cada día más maduro, más sereno a la hora de la victoria.

San Lorenzo pas√≥ de la ilusi√≥n y los carteles de ‚ÄúPerd√≥n Aguirre‚ÄĚ, a la desdicha y el ‚ÄúChau Aguirre‚ÄĚ. Su equipo lleg√≥ atado con alambre pero lo dej√≥ todo, como siempre. No alcanz√≥. El Lan√ļs de Almir√≥n, que cuando quiere juega muy bien, le igual√≥ la serie y la defini√≥ por penales, liderados por Sand y Acosta. Es curioso c√≥mo uno y otro, de rendimientos opacos en otros destinos, vuelven a su mejor versi√≥n all√≠, en su lugar en el mundo. ‚Äú¬°Nos daban por muertos pero ac√° estamos‚Ķ!‚ÄĚ, se desahog√≥ Andrada, arquero y h√©roe ocasional. Un fen√≥meno que se repite en estas pampas de crisis y reyes tuertos.

El partido termin√≥ muy tarde, pero igual los jugadores de Lan√ļs salieron en la tapa de los diarios; no como CFK, condenada al festejo fuera de c√°mara por Cambiemos, que de tanto cambiar tambi√©n cambi√≥ el final de esa pel√≠cula.

‚ÄúEn-un-bosque de-la-China, la-chinita-se-perdi√≥, como-yo-andaba-perdido nos-encontramos-los-dos‚Ķ‚ÄĚ, dice la canci√≥n infantil, y tambi√©n Carlitos Tevez, que viaj√≥ en busca de cuarenta palos verdes al a√Īo y ahora recibe muchos m√°s, de todos los colores, fuera de contrato.

‚ÄúEst√° gordo‚ÄĚ, sentenci√≥ Wu Jingui, t√©cnico del Shanghai Shenhua, antes de mandarlo al banco. ‚ÄúInvertimos para traer a una estrella pero Tevez no cumpli√≥ las expectativas‚ÄĚ, lo lapid√≥ el presidente Wu Xiaohui. ‚ÄúEl f√ļtbol chino no tiene nivel, dentro de cincuenta a√Īos quiz√° mejoren, pero hoy est√°n a a√Īos luz; t√©cnicamente son muy malos y a veces pegan de lo brutos que son‚ÄĚ, devolvi√≥ gentilezas Tevez, que jug√≥ 13 partidos y marc√≥ apenas tres goles. Dif√≠cil ser√° dar vuelta esa historia.

Los chinos, desilusionados, no lo quieren m√°s porque incumpli√≥ lo que hab√≠a prometido. Qu√© curioso, ¬Ņno? A veces pasan esas cosas.

(*) Nota publicada en el diario Perfil.

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2 pensamientos en “Triunfo de los vencidos”

  1. Sr Asch usted sabr√° a esta altura de la sospecha sobre la “haza√Īa”, encima a un equipo sin historia. Lo que llama la atenci√≥n es el blindaje periodistico que tiene riber! en fin cada quien construye su”mito” como puede, algunos entre doping, escritorios y arreglos!

  2. Sr Asch a veces pasan cosas que hacen dudar , A los medios que blindan riber se ve que no les sucede eso de dudar! Tapan doping, ocultan, hacen operetas, en fin ya se no van a publicar mis comentarios!!!!

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