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27/03/2018

Fue solo un amistoso

España fue contundente ante Argentina en Madrid. // AP.

La frase que Sampaoli repetía antes de esta gira empieza a tener sentido ahora: “Hay que poner en discusión si jugar para ganar, o jugar esta clase de partidos para ver funcionamientos”.

Ahí están, los leones de la televisión panelizada devorándose a Jorge Sampaoli por un amistoso que mostró, vaya novedad, que la Selección sin Lionel Messi es un equipo clase B. Una selección que sin Leo queda desnuda, a la suerte de la efectividad del rival, que hoy fue contundente, o de los espasmos de talento individual, que hoy no existieron.

Argentina perdió 6-1 y la frase que Sampaoli repetía antes de esta gira entre sus íntimos empieza a tener sentido recién ahora: “Hay que poner en discusión si jugar para ganar, o jugar esta clase de partidos para ver funcionamientos”.

El técnico nunca se imaginó este resultado en la última presentación antes de dar la lista de 23 jugadores que viajarán a Rusia, pero sí imaginaba que perder –sobre todo contra España– era muy factible.

La frase de Sampaoli tiene sentido porque si algo quedó claro en la cachetada ante España fue, justamente, que algunos jugadores no funcionaron. Por los nervios –Bustos–, por la posición en el campo –Banega o Lo Celso– o por ciertos imponderables como la lesión de Romero, que generó el ingreso de Caballero y los posteriores errores en la salida.

Encima eso: lo que contra Italia había sido una virtud, contra España fue un defecto: Willy y los centrales se equivocaron mucho en la salida por abajo y no tuvieron ni un atisbo de la solidez de Manchester. Defendieron mal y no construyeron nada desde abajo.

Ahora habrá que leer títulos catástrofe, revisionismos antojadizos y discusiones a los gritos sobre quiénes tienen que ir y quiénes tienen que quedarse. Sobre si es tiempo de llamar a Dybala. O a Icardi. O por qué erra tantos goles Higuain cuando viste la camiseta de la Selección. O por qué se lesionan tanto Di María o Agüero.

Todas cuestiones de las que nadie tiene respuestas reales, más allá de las dialécticas.

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Opinión