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14/04/2018

Muhammad Alí en cinco rounds

Las cinco películas sobre Alí y su influencia social. // CEDOC.

Considerado el mejor de la historia, también fue un referente de las conquistas sociales y raciales. Las 5 mejores películas sobre este personaje influyente.

Si dentro del cine deportivo una de las dos disciplinas más prolíficas es el boxeo, también debemos abrir una nueva subdivisión y reconocer que dentro de las películas de boxeo hay un subgénero robusto e interesante que es el dedicado a Muhammad Ali. Casi nadie discute que el peso pesado ha sido el deportista más influyente del siglo XX. Su legado indeleble sobrepasa largamente el campo del deporte para abarcar la cultura popular y las conquistas raciales y sociales. Un genio en su actividad, lo tuvo todo: estilo, gracia, pegada, aguante, inteligencia, velocidad, coraje, desparpajo. No exageraba cuando se autodenominaba

“El Más Grande” (GOAT: Greatest of all time). Además se supo reinventar y, como ningún grande, supo sufrir y sobreponerse frente a adversarios temibles: Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman, la Nación del islam y el gobierno de los Estados Unidos. Ningún deportista ha sido encarado tantas veces por el cine como Ali. Documentales, ficciones o películas basadas en sus hazañas se han filmado desde principios de los años setenta.

5) El mAs grande (The Greatest, 1977): Una rareza absoluta con tintes bizarros. Una biopic de Ali protagonizada por él mismo. Desde el oro olímpico en Roma 60 (en esa etapa es interpretado por un joven actor) hasta la recuperación del título del mundo ante George Foreman en Zaire. Hay varios grandes nombres involucrados: Monte Hellman, Robert Duvall, James Earl Jones, Ernest Borgnine o Ring Lardner Jr. pero ninguno parece estar demasiado comprometido con el proyecto; es como si todos (menos Duvall que, siempre laborioso, está en el registro adecuado) entendieran que nada es demasiado en serio y que cualquier cosa que hagan será opacada por la desmesura del boxeador. Pasan los grandes hitos de su carrera bajo un manto de mitificación. Todo el carisma de Ali no alcanza para paliar sus falencias actorales. Pero la película es un aparato algo kitsch que produce una extraña fascinación. Por un lado, la personalidad magnética del boxeador; por el otro, los inserts documentales de las peleas.

4) Muhammad Ali (Ali, 2001): Michael Mann filma con su habitual pulso firme la vida de Muhammad. Cubre los diez años más intensos en la vida del campeón mundial. De la victoria ante Sonny Liston para consagrarse por primera vez hasta terminar en el mismo momento que la película anterior. Están presentes, también, todas las batallas que dio fuera del cuadrilátero: contra el racismo, por su nombre, la conversión al islam, la negativa a concurrir a Vietnam, la condena y el despojo del título y la prohibición para pelear. Las secuencias de boxeo están logradas, pero atenta contra ellas que conocemos demasiado las reales y siempre queda la sensación de que estamos viendo una mera imitación, algo degradado, algo inferior a lo original a pesar de la gran capacidad mimética de Will Smith y la habilidad de Mann para recrear las tomas icónicas (tanto fílmicas como fotográficas). Sin embargo, Will Smith hace una gran labor en el papel protagónico.

3) Facing Ali (2009): Un documental sobre Ali que prescinde de Ali. O al menos de su talking head. Porque la presencia del campeón del mundo está en cada rincón, en cada fotograma de la película. Un abordaje muy original. Descubrir a Muhammad desde la perspectiva de sus rivales. Entrevistar a diez boxeadores (George Chuva-lo, Henry Cooper, George Foreman, Joe Frazier, Ernie Shivers, Ron Lyle, Ken Norton, Larry Holmes, Ernie Terrell, Leon Spinks) que lo enfrentaron. La gracia es que no son un don nadie. Fueron, la mayoría, campeones del mundo. Y varios hasta lograron vencerlo. Pero la figura del Más Grande se impone siempre. Todos reconocen su superioridad. A todos les cambió la vida haberlo enfrentado. Y todos saben que, ganando o perdiendo, ése fue el punto más alto de su trayectoria, que haberse cruzado con Ali los enaltece y los define.

2) Thrilla In Manila (2008): Es la contracara del documental anterior. Este trabajo indaga en la tercera de las peleas entre Frazier y Ali. Una de las más salvajes de la historia. Catorce rounds inclementes, agobiantes, descorazonadores. En el descanso previo al último asalto, mientras Ali clamaba que le sacaran los guantes, su técnico Angelo Dundee le pidió solo que se pusiera de pie. Le dijo que lo único que tenía que hacer era dejar el banquito.

En el rincón contrario se fraguaba el abandono de Frazier. Era inhumano seguir peleando. Una versión del infierno entre tres sogas. El gran protagonista aquí es Frazier quien sigue dolido con Ali. Se burla del Parkinson, el contestador telefónico hace referencia a su viejo rival acosado en el momento de la filmación por esa enfermedad incapacitante. Las imágenes de época son extraordinarias. Y no solo nos traen las dramáticas instancias de los tres enfrentamientos entre estos dos colosos sino todo el show mediático al que lo sometió Ali en la previa de este tercer encuentro.

1) Cuando Eramos reyes (When We Were Kings, 1996): La pelea más emocionante de la historia produjo el documental de boxeo más impactante. Leon Gast llegó a Zaire a filmar el evento. Su idea original era registrar, también, los shows musicales que acompañaban la gran pelea (montados en Soul Power, 2008): James Brown, Hugh Masekela, B.B. King y otros. Y con todo ese material hacer una película. Gast, con un pasado en las películas de rock, estaba más interesado en el concierto que en el combate. Por problemas legales y financieros tuvo que esperar 22 años para poder terminar y estrenar su película. En el medio entrevistó a George Plimpton, Norman Mailer y Spike Lee. Al momento de estrenarse el documental se convirtió en un suceso de crítica y de público.

Un corte de Foreman en una ceja obligó a postergar varias semanas el match. Varados en Zaire, tierra del dictador Mobutu, la película y la historia comenzaron a cambiar. Foreman era una especie de recluso que no tenía más contacto con la prensa y el mundo exterior que el que estaba estipulado en el contrato. Ali, por el contrario, salió a las calles, recibió a periodistas y a los documentalistas. Ese material que muestra el contacto con el pueblo zaireño es excepcional.

En el medio, el promotor del evento, el inefable Don King. Debemos recordar que Foreman llegaba como favorito. Venía de destrozar a Ken Norton y de levantar por el aire (literalmente) a Joe Frazier. Ali asumió una táctica disparatada y algo suicida. El rope-a-dope. Con las cuerdas aflojadas por su entrenador mientras todos los demás estaban distraídos con las presentaciones y con los himnos, Angelo Dundee disminuyó la tensión de las sogas para que su pupilo pudiese balancearse. Así, Muhammad Ali soportó un castigo atroz durante siete rounds, inclinado sobre las sogas, cubriéndose como podía del tsunami de trompadas que se le venía encima. Pero Foreman se fue cansando. Iba hacia adelante pero ya sin pensar, sin demasiada energía. En un contragolpe Ali, ante la sorpresa del mundo, culminó su mayor obra maestra. Imposible, después de ver la película, no ir por la vida durante varios días tarareando el cántico que le dedicaban los zaireños : “¡Ali Boma Ye! ¡Ali Boma Ye!” (Ali, matalo, Ali, matalo) .

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