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21/04/2018

Argentina-Uruguay y el primer crimen de La 12

Un barra de Boca asesin贸 a un hincha uruguayo en 1924. Fue en la Copa Am茅rica de Montevideo. / Cedoc

Un barra de Boca que asesin贸 a un hincha uruguayo en 1924 durante la Copa Am茅rica. El nacimiento de una rivalidad, en un nuevo libro de Gustavo Grabia.

En la tarde del 2 de noviembre de 1924, ante un estadio repleto, el empate en cero entre Uruguay y Argentina benefici贸 a los charr煤as, que se adjudicaron su cuarta Copa Am茅rica. A la salida del estadio se produjo una pelea con hinchas argentinos en las inmediaciones del hotel Col贸n, en la esquina de Mitre y Rol贸n, plena Ciudad Vieja, donde se alojaba nuestra selecci贸n. Porque si bien la Copa se hab铆a quedado en Uruguay, los argentinos festejaban que el campe贸n ol铆mpico no hab铆a podido vencerlos, cuando un mes atr谩s, en Buenos Aires, el partido hab铆a terminado 2-1 para la selecci贸n albiceleste.

Cuando un grupo de uruguayos los empez贸 a cargar por 鈥渃elebrar un subcampeonato鈥, las pasiones se desataron. La pelea dej贸 un muerto por arma de fuego, Pedro Demby, uruguayo, 22 a帽os y, seg煤n un estudio realizado por el especialista en violencia en el f煤tbol Am铆lcar Romero, este es el primer hecho comprobable de un crimen por violencia en el f煤tbol donde est茅 implicado un barra argentino porque todos los caminos 鈥渁puntaban a Jos茅 Stella, m谩s conocido como Pepino El Camorrista, un protegido del arquero de Boca, Am茅rico Tesorieri, que desde chiquil铆n se paraba siempre detr谩s del arco de su 铆dolo, y al que los boquenses hab铆an adoptado como mascota鈥 (Muerte y violencia en el f煤tbol, Am铆lcar Romero, 2002).

A Pepino, que se alojaba en el hotel Col贸n, se lo vio aquel d铆a liderando la barra argentina, que hab铆a arribado en dos viajes del Vapor de la Carrera, el barco que por entonces cubr铆a el trayecto entre Buenos Aires y Montevideo. Pepino usaba un funyi negro. Una de las pistas que lo incriminaban fue el sombrero que seg煤n declararon testigos del hecho portaba quien hizo los disparos. Ese sombrero, que qued贸 tirado a menos de cuarenta metros del cuerpo de Demby, ten铆a estampada la etiqueta del comercio donde hab铆a sido adquirido: Casa Grande y Marelli, Almirante Brown 870, coraz贸n de la Rep煤blica de La Boca. Pero la investigaci贸n judicial no lleg贸 a ninguna conclusi贸n. 鈥淟amento vivamente el incidente sangriento que ha sombreado el digno y prestigioso signo de cultura y noble esp铆ritu deportivo. Stop鈥, escribi贸 telegr谩ficamente Vicente Gallo, ministro del Interior argentino, a su par uruguayo. Fue todo lo que se hizo oficialmente para desentra帽ar el caso.

Corr铆a 1924 y la violencia en el f煤tbol, originada por un barra, se cobraba su primera v铆ctima. Y no era de una barra cualquiera: era de la primigenia Doce, la que dominar铆a mucho tiempo despu茅s cada tribuna donde jugara la Selecci贸n.

Lo que vino despu茅s fue echar sal sobre la herida abierta. Uruguay volvi贸 a consagrarse en los Juegos Ol铆mpicos de 1928 en Amsterdam, y justamente en la final contra la Argentina, que en esta ocasi贸n s铆 hab铆a decidido participar, m谩s que nada para alzarse con la presea dorada y establecer una paridad con el vecino del charco. Pero la derrota 2 a 1 aquel 13 de junio en la cancha tuvo un suced谩neo fuera de ella. Ambos planteles deb铆an partir en barco desde Par铆s hacia Sudam茅rica. Aprovechando que estaba de gira en la Ciudad Luz, Carlos Gardel invit贸 a todos los players a una cena de camarader铆a en un cabaret donde puso una mesa larga e intercal贸 un uruguayo, un argentino. Pero su intento de confraternizaci贸n no arrib贸 a buen puerto. No hab铆a llegado el segundo plato cuando las discusiones comenzaron a subir de tono m谩s que nada entre el delantero argentino Raimundo Orsi y el volante uruguayo Leonardo Andrade. Gardel, ducho, para calmar las aguas invit贸 a Orsi, que adem谩s de futbolista era un buen violinista que hab铆a participado de la orquesta de Francisco Canaro, a sumarse a la orquesta. No lleg贸 a interpretar un tema completo que otra vez empez贸 la pelea en la mesa y Orsi, directamente, le parti贸 el viol铆n en la cabeza a Andrade. Era, incre铆blemente, un Stradivarius.

En ese contexto, 1930 marcaba el primer Mundial de F煤tbol y la sede elegida era Montevideo, teniendo en cuenta que Uruguay era el bicampe贸n ol铆mpico. Estaba claro que la recepci贸n para los argentinos no iba a ser la mejor. Y que los nuestros, acompa帽ando a la Selecci贸n, no pensaban dar un paso atr谩s. La Argentina compart铆a grupo con Francia, Chile y M茅xico. El debut triunfal 1 a 0 contra los galos mostr贸 una gragea de lo que se vendr铆a. Todos los peri贸dicos de la 茅poca coincidieron en que los hinchas uruguayos les arrojaron todo tipo de proyectiles e insultaron a los argentinos los 90 minutos. Y apenas el 谩rbitro Gilberto de Almeida pit贸 el final, muchos decidieron invadir la cancha a increpar a los jugadores albicelestes, lo que cre贸 un clima de tensi贸n que provoc贸 la baja de presi贸n de Roberto Cherro, quien termin贸 desmayado. Al abandonar el estadio, seg煤n el diario La Naci贸n, el micro que deb铆a transportar al plantel hasta el hotel en la Barra de Santa Luc铆a fue rodeado por furiosos hinchas locales y uno arroj贸 una piedra contra el veh铆culo y le rompi贸 uno de los cristales. No 茅ramos, lo que se dice, bienvenidos. Y hasta se debati贸 abandonar el torneo. Tuvo que intervenir el propio presidente uruguayo, Juan Campisteguy, para garantizar la seguridad a jugadores e hinchas y as铆 lograr que la Selecci贸n siguiera jugando.

Como era obvio, ambos hermanos rioplatenses terminaron llegando a la final. El chauvinismo ya estaba instalado. Y los medios argentinos hicieron poco por frenarlo. M谩s cuando se supo que los jugadores estaban siendo amenazados de muerte por los uruguayos. Era tal el clima que se viv铆a que el goleador xeneize Roberto Cherro se hab铆a autoexcluido, el delantero de Estudiantes Alejandro Scopelli tambi茅n se qued贸 afuera y el doble ancho Luis Felipe Monti, clave en aquella selecci贸n jugando como volante de contenci贸n, decidi贸 ir con menos vehemencia que de costumbre a la pelota tras recibir amenazas de muerte 茅l y su familia. 鈥淒urante aquel partido tuve mucho miedo porque me amenazaron con matarme a m铆 y a mi madre. Estaba tan aterrado que ni pens茅 en el partido que estaba jugando y perjudiqu茅 as铆 el esfuerzo de mis compa帽eros鈥, admiti贸 Monti tiempo despu茅s. Cuando esa informaci贸n cruz贸 el R铆o de la Plata, los argentinos decidieron ir en masa a Uruguay a bancar la parada. Treinta mil de los nuestros intentaron subirse a los barcos al grito de 鈥淎rgentina s铆, Uruguay no鈥 y 鈥淰ictoria o muerte鈥. Pero m谩s de la mitad no logr贸 ingresar al vecino pa铆s. Entre la niebla que perjudic贸 el viaje y la requisa exhaustiva de la polic铆a uruguaya en la frontera, que ten铆a la orden de que no ingresara casi nadie, apenas diez mil lograron llegar al Parque Central, donde se jugaba el encuentro. Y no la pasaron nada bien ante los 60.000 uruguayos que coparon el Parque Central. Antes del partido, por las calles del puerto, un grupo de locales pase贸 un f茅retro con los colores albicelestes.

En el campo, la Argentina hizo un primer tiempo como si nada de esto estuviera pasando. Y se fue victorioso 2 a 1. Pero el entretiempo tra铆a malas noticias. M谩s amenazas de muerte y 300 soldados uruguayos con bayonetas esperando en la l铆nea de cal. 鈥淐uando los vimos entendimos que no estaban ah铆 justamente para defendernos鈥, cont贸 Monti. En ese marco y con la complicidad del 谩rbitro belga John Langenus, quien acept贸 50 a帽os despu茅s que hab铆a un clima de guerra, Uruguay dio vuelta el partido por 4 a 2. Y la barra uruguaya, como si el triunfo fuera poco, esper贸 al plantel y a los hinchas argentinos en el puerto, quienes debieron subir en lancha por detr谩s a los barcos para no ser atacados. Si el f煤tbol hab铆a nacido como una forma de confraternizar entre las naciones, eso estaba definitivamente enterrado.

(*) Fragmento del libro “Asalto al Mundial” (Editorial Sudamericana), escrito por el periodista Gustavo Grabia.

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3 pensamientos en “Argentina-Uruguay y el primer crimen de La 12”

  1. River te llevo en la sangre
    y no dejo de gritar
    sos el cuadro qu猫 Picasso
    siempre ha querido pintar.

    Y dale gas chamigoooo!!!Ja,ja,ja,ja

  2. Cuando no Gravia, si quiere promocionar un programa de tele, habla de Boca, si quiere vender un libro habla de Boca, claro se ocupa tanto de Boca, que se le pasan algunas “cositas” que PASAN en otros lados.A veces TODO PASA!!!

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