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26/05/2018

Para Klopp, ni ópera ni ballet: heavy metal

Jürgen Klopp, DT del Liverpool, sueña con ganar la Champions League. / AFP

El DT del Liverpool, que enfrenta al Real Madrid, es un obsesivo de la presión y el vértigo. “Te saca todo, tenes que estar al cien por ciento”, dice el único argentino que dirigió.

Jürgen Klopp puede frenar una práctica de fútbol para gritarles a sus jugadores como un domador furioso. Luego recupera la paz y les explica: “Todo lo que digo es por el bien del grupo. Perdón si a alguien le cae mal mi forma de hablar pero yo lo siento así”. También puede pasar dos tardes a la semana mostrándoles imágenes a sus futbolistas de cómo juega el próximo rival. Esas sesiones de videos que se parecen al infierno funcionan como un caldo de confianza para sus planteles: el técnico estudia tanto que finalmente descubre los recovecos donde sus equipos ganan los partidos. Klopp es un profeta capaz de anticipar el funcionamiento de sus adversarios.

O puede hacer algo como lo que hizo con Lucas Barrios: llamarlo por teléfono para contratarlo y pedirle, antes que nada, que empezara a estudiar alemán. “Me dijo que iba a ser muy importante para mi adaptación, que lo demás venía solo”, cuenta el delantero de Argentinos Juniors. Aquella charla ocurrió en 2009. Barrios era el goleador de Colo Colo, de Chile y del mundo: ningún otro futbolista había convertido tantos goles como él el año anterior. Barrios empezó a estudiar alemán. El resto vino solo: tres títulos y 49 gritos en 102 juegos.

“Klopp te saca todo. Tenés que estar al cien por ciento porque trabaja de esa manera. Es firme pero arma una buena relación con los jugadores. Maneja muy bien los vínculos mano a mano, genera una especie de amistad”, dice Barrios, el único argentino que fue dirigido por el hombre que hechizó al Liverpool y que hoy intentará destronar al Real Madrid de Zinedine Zidane.

Klopp es un conquistador de planteles. Es habitual verlo abrazado a cualquiera de sus futbolistas cada vez que termina un partido. Mohamed Salah, el mejor de los que dirige, aseguró que lo considera un amigo: “Sabe cómo tratarnos adentro y afuera de la cancha”.

Esa inspiración con la que juegan sus equipos provocó que el fútbol se rindiera ante sus faenas. En Europa lo catalogan como un “agitador de emociones”, una virtud que incluso despertó los elogios de Pep Guardiola. “Es que te llega mucho –asegura Barrios–. Es un tipo muy divertido que mientras da la charla técnica te cuenta historias”. Barrios recuerda, además, que lo convenció de ser el primer defensor del equipo: “Al principio me costó aceptarlo. Después lo entendí y me enseñó a atacar defendiendo”.

Klopp transforma a sus conjuntos en máquinas de tortura. El Liverpool presiona tanto que asfixia. “Mi fútbol es heavy metal”, manifestó en una conferencia de prensa para diferenciarse de la ópera de Guardiola. El vértigo metalero del Liverpool es la gran preocupación del Real Madrid.

Hoy va a disputar su segunda final europea al mando del club inglés. La última ocasión fue en la Europa League 2016, cuando Sevilla los aplastó. El plantel regresó al hotel destruido. Klopp los citó a una reunión y les dijo algo que todavía llevan guardado en la piel: “Estoy seguro de que vamos a volver a jugar una final”. En ese hotel el alemán empezó a construir la obra que busca culminar en Kiev.

(*) Esta nota fue publicada en el Diario PERFIL.

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