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16/07/2018

21 ganadores y 21 perdedores del 21º Mundial

La copa que todos querían, en las manos de Hugo Lloris el capitán de Francia campeón del mundo. //AFP

A esta edición no se la extrañará. No hubo grandes estrellas, pocos golazos, escasez de jugadores creativos y ausencia de técnicos innovadores.

Terminó. La 21ª edición de la Copa del Mundo de fútbol ya es pasado. Aunque bien organizada, no se la extrañará. No hubo grandes estrellas, pocos golazos, escasez de jugadores creativos, y ausencia de técnicos innovadores y osados.

Argentina dio la nota negativa –una vez más– y nos volvimos como casi siempre, con las manos vacías y los pies para desatar. Ganó quien más quiso ganar aunque entre los mejores y los peores la distancia fue corta: reinó la mediocridad. Casi-casi se consagró un campeón inédito. El goleador lo fue gracias a los penales que convirtió. En fin, es hora de balance. Es tiempo de ver quiénes ganaron y quiénes perdieron además de nosotros, claro.

LOS 21 GANADORES

Francia. Fue la más eficiente de las cinco selecciones que podían triunfar. Su plantel era el mejor aunque no fue la que más ‘llenó los ojos’ (nadie los llenó). Ahora es ‘bi’, igual que Argentina y Uruguay y superó a España e Inglaterra.

Emmanuel Macrón. La victoria deportiva de los ‘Blue’ ayudará al presidente francés a tomar las medidas impopulares (y necesarias) que pretende.

Didier Deschamps. Entró en la historia; ahora, junto al brasileño Mario Lobo Zagallo y al alemán Franz Bekenbauer completa el selecto trío de ‘únicos en consagrarse campeones jugando y entrenando a sus selecciones’.

Mbappé. Premiado como el mejor juvenil de la Copa, a los 19 años, es el segundo crack con menos de 20 en anotar un gol en una Final (Pelé, cuando marcó ante Suecia en Estocolmo, tenía 17 años; y convirtió dos tantos…).

Antoine Griezmann. Su imagen de notable atacante se reforzó con la de notable ser humano. Durante el Mundial rechazó una oferta millonaria del Barcelona, prefiere continuar en el más modesto Atlético Madrid, donde es feliz. Padrino del hijo del defensor uruguayo Godín, no gritó su gol ante ‘la celeste oriental’. Y una hora después de ser campeón con Francia, se envolvió en una bandera de Uruguay para confirmar el amor que tiene por ese país.

Croacia. La Selección y el país. Una, mostró que un grupo unido en la desgracia (cambió técnico cuando fue al repechaje, donde su victoria ante Grecia la clasificó al Mundial) puede ir mucho más lejos que varias potencias aclamadas y organizadas… Y otra, la nación, porque ingresó en el mapa de los ignorantes que la desconocían a pesar de sus guerras y sufrimientos recientes.

Luka Modrić. Consagrado mejor jugador de la Copa 2018, el croata puede destronar a Cristiano Ronaldo, Messi y Neymar y ganar el Balón de Oro FIFA.

Zlatko Dalic. El entrenador de Croacia asumió más o menos cuando lo hizo Sampaoli y en circunstancias igualmente desfavorables. Demostró que ‘así’ también se puede. Dio cátedra de mando: tras el primer cotejo del Mundial mandó de vuelta a su país a uno de sus cracks porque no quiso ser suplente.

Kolinda Grabar-Kitarović. La presidente croata dio un show de charme y liderazgo. Todo lo contrario de nuestras Isabel Perón y Cristina Kirchner. No usó dinero público para pagarse pasajes, hotel y tickets aéreos. Todos sus gastos salieron de su bolso. Y su gobierno bajó el precio de los transportes locales para, los días de partido, ir a Zagreb, la capital, a verlos todos unidos.

Rusia. El país, su gente, su Copa. Contra la sospecha de medio planeta, mejoraron la imagen como pocos anfitriones lo consiguieron anteriormente.

Vladimir Putin. Acertó hasta cuando erró –como cuando la lluvia durante la entrega de premios, donde fue el único en cobijarse bajo un paraguas. Un personaje de dibujo animado entre loco y divertido que mal sabe de fútbol.

Eden Hazard. El número 10 belga no fue electo el mejor del Mundial sólo porque no jugó la Final, pero su cotización se duplicó y también peleará con Cristiano Ronaldo, Messi, Neymar y Modrić por el Balón de Oro de la FIFA.

Néstor Pitana.  El árbitro argentino también entró en la historia; es uno de los tres que dirigió en un mismo Mundial, el partido inaugural y la Final. Y es el primer referee en sancionar un penal, vía VAR (asistente tecnológico de video) en una Final. Ahora ‘La Roca’ es más que un juez, es una celebridad.

La Paz Mundial. Contrariamente a la presunción de muchos, no hubo ningún intento terrorista. La seguridad fue extrema y su resultado también.

Edinson Cavani. Su ausencia, cuando la eliminación de Uruguay a manos de Francia, en Cuartos de Final, fue la más sentida y decisiva del torneo. Y cuando estuvo en cancha, en los partidos anteriores, por primera vez superó a su par Luis Suárez en rendimiento y eficacia. Se consagró definitivamente.

Uruguay. Junto a las selecciones de Inglaterra, Senegal, Corea del Sur y Japón superó a la expectativa previa y colectiva. Bélgica no entra en este lote porque fue lo esperado, tanto que merecía estar en la Final que no jugó.

Tabárez e Iniesta. Dos nombres, de dos ‘profesores’ que se despidieron (por edad) de los Mundiales, pero que estamparon su último sello de grandeza humana y deportiva. El DT de Uruguay cerró su récord de mayor permanencia en el cargo y el 10 del Barcelona el de mejor jugador español.

Julio Humberto Grondona. Con tanto conflicto intestino y tan notorio desgobierno, el ex pope de la AFA se hizo extrañar. Nos hubiese ido mejor.

Los arqueros que atajan… con las manos. Como el de Corea del Sur, entre otros, que no quisieron ser modernos y equivocarse jugando con los pies.

El contragolpe. Una vieja herramienta que siempre amparó a los menos talentosos y que esta vez llevó a Francia a su segundo título ecuménico.

El cabezazo y la pelota parada (previa a él). Armas siempre criticadas y que indicaban falta de recursos… Esta vez fueron decisivas para muchos, de modo especial para los ingleses que con ellas llegaron a un inesperado cuarto lugar.

LOS 21 PERDEDORES

El fútbol. Aunque no faltaron las emociones, cayó la media de foules y de expulsiones y hubo un aceptable promedio de goles, se jugó bastante mal, con poquísimos cracks, sin audacia, mucho sudor y mínima habilidad. Tácticamente, nada nuevo salvo el inocente ‘trencito inglés’ y la maldita línea de cinco defensores (a cada cuatro mundiales se agrega un hombre más en la retranca). Sin enseñanzas, nada para aprender y aplicar. Todo mediocre.

Argentina, el equipo. Tal vez lo peor que nuestra Selección haya puesto en cancha en su historia. Jugó pésimo y terminó pegando al estilo de siempre. Exhibió la peor campaña de todos los clasificados a Octavos de Final. Desastre.

Messi. A pesar de ser ‘de lo mejorcito’ de Argentina, decepcionó. Otra vez.

Jorge Sampaoli. El peor técnico del Mundial, el peor técnico que ya tuvimos.

La hinchada argenta. La que, con justicia, sufrió más extraditados; violenta.

Néstor Pitana. Así como creció su status de celebrity, cayó su puntaje como árbitro. Su actuación en la final no fue la mejor, estuvo debajo de sí mismo y principalmente de su compatriota Horacio Elizondo en la Final de 2006. Lo peor: cometió errores que favorecieron a Francia. Croacia no lo olvidará…

Los entrenadores argentinos. Pésimo Jorge Sampaoli con Argentina. Muy mal Héctor Cúper con Egipto. Mal Juan Antonio Pizzi con Arabia Saudita. Y regulares Néstor Pekerman con Colombia (aunque haya ido más lejos que el resto) y Ricardo Gareca con Perú (porque mereció un poco más de suerte).

‘Chiqui’ Tapia. No tuvo la personalidad para actuar en el momento cierto. Su primera prueba de fuego lo quemó bastante, sale muy chamuscado.

Sudamérica. Nuestro subcontinente tuvo una de sus actuaciones más pobres, no mostró ninguna evolución, porque hasta Uruguay, que fue –lejos– lo mejor, tampoco sorprendió innovando, siguió el a-b-c del manual clásico.

Alemania. Un horror. No repitió nada del campeón de 2014 y no entregó nada de lo que se esperaba. En cuanto a resultados, la mayor decepción.

España. Mejor que Alemania pero peor que el resto de candidatos previos.

Brasil. Tenía todo para ser hexa-campeón. Se quedó en Cuartos de Final.

Neymar. Si una lesión le impidió mostrar su talento cuatro años atrás, su infantil histrionismo, esta vez, superó al crack. Su falta de profesionalismo también lo retiró de la pelea por el título de ‘mejor jugador del mundo’.

Olivier Giroud. Es el primer ‘camisa 9’ de un campeón del Mundo que, habiendo jugado de titular todos los partidos, se retiró sin convertir goles.

Los arqueros que juegan… con los pies. Que lo diga el argentino Willy Caballero; quedó demostrado que en el arco se juega con las manos, se ataja.

Los ausentes. Comenzando por el tetra campeón Italia, siguiendo por Holanda y continuando por Chile, actual bicampeón de América, no haber participado de una Copa tan mezquina los muestra peor de lo que están…

Mo’ Salah. Era la gran oportunidad del egipcio del Liverpool que encantó con sus goles en la Premier y en la Champions. No consiguió recuperarse de la lesión que casi lo aleja del Mundial. Difícilmente dispute el Balón de Oro.

Las Selecciones africanas. Se salva, a medias, Senegal; el resto y aun cuando son víctimas del robo de cracks a que los someten países como la propia Francia, no mostraron ningún tipo de evolución. Por primera vez, desde que acceden en masa –cinco representantes– ninguno pasó a Octavos de Final. Tampoco mostraron individualidades que llamasen la atención.

Portugal. Por ser el actual campeón europeo y contar con Cristiano Ronaldo, se esperaba más. Sus nuevos valores no justificaron su llamado.

Luis Suárez. Perdió el duelo de ‘mejor uruguayo’ para su colega Cavani.

Usted. Que una vez más cayó en la trampa de la prensa vende humo criolla y supuso que había con qué dar pelea. Tome cuidado, puede estar acostumbrándose a ser perdedor de la peor forma que existe: disimulado.

Y 21 QUE NO GANARON NI PERDIERON

Cristiano Ronaldo. Dentro de la soledad en la que se movió tuvo altos y bajos, hizo cuatro goles, un triplete –lo que no es habitual en Mundiales- y lo principal, estuvo por arriba de Lionel Messi, Neymar y Mohamed Salah quienes, antes del torneo le disputaban la corona que continúa suya.

El VAR. El árbitro de video asistente cumplió su papel pero todavía precisa ser perfeccionado y mejor interpretado por los árbitros de cancha y de cabina.

FIFA. Por ahora nada que elogiarle en demasía ni reclamarle con énfasis.

Mascherano. El crack argentino se retira con una Copa que no le dio ninguna satisfacción colectiva pero le permite dar el adiós con la dignidad de siempre.

Mauro Vigliano. Aunque en menor dimensión que Pitana, este referee argentino también entró en la historia cuando comandó el equipo arbitraje de video que por primera vez intercedió en el juego (llevó a que se sancione un penal a favor de Francia en su victoria sobre Australia -Fase de Grupos-). Pero no ayudó a Pitana en sus errores en la Final, pudo impedir que los cometiese.

Los árbitros. En general no ganaron protagonismo ni fueron sepultados por el VAR. Tampoco es su culpa la falta de claridad en las reglas interpretativas. Pierluigi Collina, el italiano que los preside en FIFA, necesita ser más preciso.

Los jueces de línea. Algo similar a lo sucedido con los referees principales.

Franco Armani. El arquero argentino estaba para consagrarse. No pudo ser. Tampoco fue su responsabilidad la catarata de goles que lo bañó…

Zinedine Zidane. Renunciante del Real Madrid era el candidato natural para dirigir a Francia si fracasaba en Rusia. Igual, no le faltarán propuestas.

Dinamarca y Suecia. Así como Suiza, cumplieron con el papel previsto

Osorio y México. El técnico colombiano, uno de los más modernos, consiguió sorprender derrotando a Alemania, pero no pudo repetir ante Brasil y su selección ‘Azteca’ terminó –una vez más– anclando en Octavos.

Nicolás Otamendi. Fue el mejor defensor de la peor defensa (Argentina).

Hernán Maidana. El juez de línea argentina, en su tercer Copa del Mundo consecutiva, no erró feo pero tampoco mostró crecimiento. Mediano.

Juan Pablo Belatti. Nada diferente de su compatriota Maidana, aunque ‘jugó’ de un Mundial menos (ambos siempre actuaron junto a Néstor Pitana).

Kun’ Agüero. Otra vez la promesa superó a la realidad. Igual no fracasó.

Paulo Dybala. Pudo estrenarse en un Mundial y aunque no hizo diferencia para merecer la titularidad, tampoco tiene responsabilidad en el fracaso.

Brasil. Tenía todo para ser hexa-campeón, como esperaba. Fue una de las cinco Selecciones que mejor jugó pero… se quedó en Cuartos de Final.

Gianni Infantino. El primer Mundial del reciente presidente de FIFA fue superior a los últimos de Blatter. Y, por ahora, sin escándalos de corrupción.

Maradona. Hizo su pequeño show de fana argento pero no dio escándalo.

La TV. No relatores y comentaristas, lo que de verdad importa, las imágenes, no exhibieron ninguna mejoría y tampoco dejaron a desear.

Qatar. Esta Copa 2018 no le quita ni le agrega nada al Mundial de 2022…

 

(*) Autor de ‘Archivo sin Final’ (Selección Argentina), en español; ‘Gloria Roubada’ (el aprovechamiento político de los Mundiales) y ‘Penta’ (Brasil en la Copa de 2002) en portugués, entre otros.

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