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27/12/2011

Fútbol

Aquella tarde loca: a 10 años de Racing campeón

El equipo que se coronó en cancha de Vélez. Parados: Loeschbor, Maciel, Ubeda, Campagnuolo, Gustavo Barros Schelotto y Chatruc. Agachados: Bedoya, Vitali, Estevez, Maceratesi y Bastía. /Fotobaires

Un 27 de diciembre de 2001, la Academia ponía fin a una larga sequía de títulos. Las grotescas y bizarras situaciones de aquella jornada. Fotogalería.

Un país en llamas, y no sólo por el calor típico de la época.

Una hinchada llenando dos canchas, una en Liniers y la otra en Avellaneda.

Un gol en offside de Gabriel Loeschbor, convalidado por un juez de línea hincha del equipo que con ese tanto desata una euforia increíble en los dos estadios mencionados -años más tarde, aquel hombre del banderín inmóvil reconocerá su error diciendo que fue sólo eso, pero también estar convencido de que lo designaron para actuar así sabiendo de su condición de hincha-.

Un equipo grande con pasado de Academia del fútbol argentino que corta una racha de 35 años sin títulos en Primera en los que hasta sufrió un ignominioso descenso a la “B” debido a pésimas administraciones, por las que es propiedad no ya de un club… sino de una empresa.

Un club local (Vélez) en plena crisis financiera pese a su tradición de entidad bien administrada, al que la recaudación le cae como maná del cielo y cuyos jugadores discuten en el entretiempo en pleno vestuario al punto de irse a las manos, en medio de acusaciones de unos a otros de buscar otro tipo de recaudación.

Un gol que -para variar- hace sufrir hasta el final a esa hinchada que llena los dos estadios, convertido por un debutante absoluto en Primera de apellido Chirumbolo y cuyo número de camiseta es el… ¡35! (recuérdese la cantidad de años sin salir campeón del equipo visitante).

Un arquero (Campagnuolo) que, apurado por el árbitro, termina sacando de su arco con un policía y un perro policial dentro del campo y a la altura del borde de su área grande, para prevenir incidentes con esa gente que empezaba a querer saltar al campo de juego.

Un partido que termina varios minutos antes de lo que correspondía y sin descuento de ningún tipo pese al parate provocado poco antes por esos hinchas subidos al alambrado, dirigido por un árbitro (Gabriel Brazenas) al que recién ocho años más tarde otro desempeño polémico en el mismo escenario le valdrá su prematuro retiro.

Uno, dos, tres, varios periodistas serios y normalmente inconmovibles llorando a mares, henchidos por las lágrimas en el sector de prensa del estadio ya en los minutos finales del partido, y ni que hablar luego del final.

Toda esa mezcla de situaciones grotescas y bizarras se dio hace exactamente 10 años, un 27 de diciembre de 2001, cuando, con ese sufrido 1-1 en cancha de Vélez, Racing, aquel Racing gerenciado por Blanquiceleste SA y dirigido por Mostaza Merlo ponía fin a aquella larguísima racha de frustraciones de su hinchada.

Claro que no sólo esa tarde aquel campeonato abonó una lista de hechos realmente novelescos. Y allí está para testimoniarlo el recientemente publicado libro ¡Academia Carajo!, del periodista Alejandro Wall (ex editor de Perfil.com). Una crónica certera y apasionada no sólo de aquel paso a paso de Merlo y sus muchachos, sino también de aquella Argentina en llamas de 2001.

Para reflejar y recordar esa misma pasión que Wall destila y describe, 442 ofrece a continuación una galería con imágenes de aquel campeonato que, como en la memoria académica, se agolpan sin respetar un orden cronológico ni de ningún tipo. Locamente, como hace diez años miles de argentinos demostraban que aún en el infierno había lugar para un merecido festejo celeste y blanco.

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