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27/03/2012

Fútbol

Un Solari de corazón chipriota

Esteban Solari durante un entrenamiento./ AFP

Esteban, hermano del Indiecito, quiere hacer historia con el Apoel ante el Real Madrid por la Champions. “El apellido que tengo es un orgullo“, dice.

“Somos de buena sangre los argentinos”, dice Esteban Solari, y ríe. La frase se desprende de una anécdota que tiene que ver con su titularidad en el Apoel de Chipre durante su primer paso por el club, allá en 2005. Son de buena sangre para el fútbol los Solari, se puede agregar. Es que de los cuatro hijos varones del ex jugador y DT Eduardo Solari, tres sellaron su destino a la pelota: Santiago, el Indiecito, uno de los argentinos que durante los primeros años del 2000 formó parte de los éxitos del Real Madrid; David, el más pequeño, de gran presente en el Hapoel Kiryat Shmona de la liga israelí y Esteban, el argentino del Apoel que hoy buscará hacer aún más grande la hazaña del club en la Champions League al enfrentar al equipo merengue, uno de los más poderosos del mundo.

Esteban nació en Rosario el 2 de junio de 1980 y creció en el seno de una familia marcada por la pelota. Dice, con certeza, que las carreras de los Solari mayores nunca lo condicionaron. Al contrario, pudo convertir esas vivencias en el mejor capital para su futuro. “El apellido que tengo es un orgullo. Tengo la posibilidad de que mi padre me contagie toda esa pasión por el futbol y me transmita toda su experiencia, que no es poca”, cuenta en diálogo con 442 y recuerda: “Ya de chicos viajábamos por todo el mundo, recorriendo países, conociendo culturas y acompañándolo a mi papá en su trabajo. Todo eso me dio una base muy grande para poder hacer el trabajo que hago hoy en día”.

Un Solari con corazón chipriota. La carrera de Esteban arrancó en 2001 en Estudiantes de la Plata. Luego se fue a préstamo a Defensa y Justicia y pasó por Argentinos Juniors y Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay. Con el objetivo de poder mostrar sus cualidades en otros horizontes partió a Italia, donde jugó en Chioggia. Cuando por fin consiguió su pasaporte, emigró al fútbol belga. “Jugué un año en el Lierse, un club de Primera División. Metí doce goles, me fue bastante bien y la gente del Apoel se fijo en mí”. Cuando el llamado llegó de Chipre, Esteban no estaba muy convencido de irse a vivir a Nicosia con su esposa. Corría el 2005. “Estaba en España con mi mujer, recién me había casado. Le dije ‘voy hasta Chipre a ver como es la situación y si es malo me vuelvo’. Cuando llegue la llame y le dije ‘vení para acá, es un paraíso, no te lo podes perder’”, recuerda. “Ahí arrancó nuestra historia en Chipre y si hoy me hablás de Chipre hablás de mi casa”.

No arrancó su primera etapa en el Apoel como titular. Sin embargo, se la ganó de una forma muy particular, según cuenta la anécdota. “Venía de jugar un año en Bélgica y llegué cuando el torneo estaba empezado. Los primeros partidos no jugué, y nos iba bastante mal. Yo fui por el técnico que estaba en ese momento pero después trajeron a un polaco que había sido DT de su selección. Lo primero que hizo cuando llego fue pedir un análisis de sangre. Como mi análisis salió perfecto, al día siguiente me tomó como ejemplo para demostrar cómo afectaban los estudios en los jugadores en cuanto a su rendimiento físico. Obviamente no sé si fue por eso pero enseguida me puso a jugar y ahí metí un gol. Después seguí marcando y su teoría funcionó conmigo perfectamente. Salí goleador del equipo, fuimos campeones de la Copa, y ahí vinieron un montón de éxitos más”. ¿Ganaste la titularidad por un tema de sangre? Esteban se ríe, y aprovecha: “Sí, Somos de buena sangre los argentinos”.

En el Apoel, Esteban dio un salto de calidad como jugador, experiencia que lo llevó más tarde al fútbol español y mexicano. “Cuando empecé a jugar en Chipre fue muy fuerte lo que me pasó: primero con la gente y luego con mi carrera, que empezó a crecer”. Pero en 2007 decidió probar en México, jugando para los Pumas de la UNAM. Un año después aterrizó en el Almería. “Gracias a Dios me fue muy bien en México. Enseguida, en un año. Es muy rápido porque México es un país al que es difícil acostumbrarse por el tema de la altura. Después la etapa de Almería fue un poco más dura. Si bien la disfruté mucho por jugar en una liga tan importante no tenía tanta competición. Para un futbolista estar pero no estar es difícil”. Y así el corazón lo llevó de nuevo a Chipre en 2010, donde comenzó a escribir la historia grande del club.

Éxito planificado. Cinco años se ausentó Esteban del Apoel, cinco años en los que, cuenta para explicar el éxito de hoy, el club creció no sólo a nivel futbolístico. “Hubo un cambio de mentalidad. El club empezó a organizarse, no solo por las figuras que contrató para manejar el equipo sino también por como mejoró la infraestructura y la calidad de los profesionales: los campos de entrenamiento, los vestuarios, los espacios de rehabilitación. Hubo una mejora paulatina que hizo que el equipo crezca, y a la vez también fue contratando jugadores de nivel que uno no lo puede adquirir por una sola temporada. Hoy el Apoel es un equipo que tiene futbolistas que no somos jóvenes pero tampoco viejos, jugadores que tienen experiencia y que ya han triunfado en otros equipos. Las cosas no salen por casualidad. Hay un trabajo en todo esto”.

Otro de los factores fundamentales del éxito del Apoel es su DT, Ivan Jovanovic: un serbio que lleva el equipo al hombro con la total confianza de la dirigencia, de perfil bajo. Un entrenador que pone el énfasis no sólo en su equipo y el entrenamiento sino que además cree fundamental el estudio del rival y por eso realiza con los jugadores largas sesiones de videos. “Generalmente antes de todos los partidos de la liga vemos un resumen de los contrarios, pero tratándose de la Champions League necesitas ver un partido entero y después resúmenes especiales de cada jugador para hacer un análisis más detallado porque uno no está acostumbrado a jugar contra esos equipos. Nos ayuda mucho porque no es fácil jugar contra equipos de diferentes ligas: a veces son más físicos, otras veces son más tácticos. El técnico en ese sentido es muy detallista y es un trabajo que sabe hacer con mucha calidad”, explica Esteban. “Siempre tiene ventaja el que llega preparado a una cita”, agrega.

El Real Madrid, la gran cita. El Apoel ya hizo historia, y así lo reconocieron los chipriotas. Incluso aquellos que inundaron las calles de Nicosia para festejar el inédito pase a cuartos de final de la Champions de un equipo de Chipre, que no eran todos hinchas del club. “Llegar a octavos fue como una hazaña. Y lo que pasó en el último partido es histórico. Para este club, para este país, para todos. Acá la gente todavía está muy conmocionada y nosotros también, estamos todavía en las nubes”, contó Esteban pocos días después del triunfo ante el Lyon. Hoy buscarán escribir un nuevo capítulo en el libro grande del Apoel. Saben que el Real Madrid será un rival duro, pero también sienten que pueden llegar todavía más lejos. “El secreto del Apoel es el bloque, nuestro corazón. La unión que hay en este equipo es la que nos ha llevado hasta aquí y aunque todos queremos jugar, sabemos que el que salga lo hará bien. El Madrid es calidad y el Apoel, corazón“, le dijo Esteban al diario español Marca. Y quizá sea también una cuestión de sangre.

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