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26/05/2012

Ascenso

Cuando Central “rompió” a “La Máquina” de River

La cobertura de la revista "River". /Archivo Esteban Bekerman

En 1946, la rudeza de la defensa canalla hizo sufrir en Rosario al Millo mucho más que su primera derrota en el historial. Imperdible galería.

Abrumadora: así es la ventaja que River lleva en su historial ante Central. Sobre un total de 146 enfrentamientos oficiales, los de la banda ganaron 76 y el Canalla 29. E incluso en Rosario los Millonarios llevan la delantera, con 28 triunfos contra 21 de los locales. Sin embargo, jugar allí no les ha sido siempre tan favorable. Y para comprobarlo, nada mejor que recordar lo sucedido en 1946.

Más precisamente, fue el 20 de octubre de ese año que el club de Arroyito no sólo obtuvo su primer triunfo oficial enfrentando a su rival de este sábado, sino que además puso virtual fin al glorioso ciclo futbolístico de La Máquina, aquella espectacular delantera riverplatense nacida en 1941 con la inclusión de Adolfo Pedernera (su cerebro indiscutido) como centrodelantero piloto o conductor.

Desde ese momento bautismal, River había terminado siempre primero o segundo. Concretamente, en cinco años con Pedernera como director de orquesta venía de obtener tres títulos -en 1941, 1942 y 1945- y dos subcampeonatos -en 1943 y 1944, ambos detrás de Boca-. En 1946, en cambio, sería tercero. Y en eso mucho tendría que ver Central.

Hasta ese partido en Rosario en que River sufrió la anteúltima de sus escasas 16 derrotas en seis años con La Máquina -es decir, con Pedernera en el centro de su ataque-, el Canalla y el Millo se habían enfrentado oficialmente 13 veces, con nueve victorias riverplatenses y cuatro empates. Pero semejante paternidad no serviría de nada aquel 20 de octubre fatídico para los de la banda.

De entrada, como testimonia la amplia cobertura del partido que incluyó días después la revista “River” y que aparece escaneada íntegramente para su lectura en la galería de imágenes que acompaña esta nota, se olía en Rosario un clima de venganza por lo sucedido en la primera rueda del torneo, cuando en su estadio el elenco de Núñez le había bajado el copete a Central ganándole 3-1.

Es que River no había vencido esa vez a cualquier conjunto centralista, sino a uno que llegaba al Monumental -por entonces aún con forma de herradura- tras golear en Rosario 6-0 a Independiente y 3-0 al entonces líder Boca, y que amenazaba por ende con ser gran sensación del certamen ubicándose segundo a un punto del Xeneize tras jugarse ocho fechas de un total de 30.

Lo cierto es que ya aquel partido en campo riverplatense habia sido muy accidentado. Alegando una supuesta mano, los jugadores de Central protestaron de manera más que vehemente el gol de Labruna que permitió a River ponerse 2-0 a los 31 minutos del primer tiempo, llegando a insultar y empujar al árbitro Coluccio.

Tras caer al piso como consecuencia de esos empujones y ya custodiado por policías, el juez expulsaría del campo al que era hasta ese momento el mejor jugador canalla según las crónicas de los diarios del día siguiente: Waldino Aguirre, un 10 tan habilidoso como pícaro y provocador pero que esa vez no era al parecer el verdadero agresor al que correspondía castigar.

Pese a tan sensible baja, Central descontó a los 15 del segundo tiempo con un potente tiro libre de Benjamín Santos. Pero a los 30 se quedó con nueve al lesionarse su puntero derecho De Cicco en un choque con el también wing riverplatense Loustau. Y a los 35 Labruna puso el 3-1 definitivo conectando un centro de Muñoz.

Si ya lo sucedido en esa 9a. jornada del campeonato en campo riverplatense había sido repudiable, lo de la revancha jugada en Rosario por la 24a. fecha fue “Un Espectáculo Vergonzoso” según el titular principal que dedicó al partido la revista “River”.

 “¡Que R. Plate no los Olvide!: Soria, Armándola, Desimone y Castagno”, fue otro título que el medio partidario publicó en las notas que aparecen escaneadas a continuación, señalando a los defensores que esa tarde maltrataron a los cracks millonarios al punto de hacer irse lesionados antes del final a dos: el puntero Juan Carlos Muñoz y el mediocampista defensivo José Ramos.

Lo más interesante es que, con el tiempo, River siguió al parecer esa recomendación de no olvidar a aquellos agresores, pero no precisamente para repudiarlos: en 1949, contrató a Castagno, Armándola y Soria, buscando sin dudas para su defensa esa reciedumbre que un 20 octubre de 1946 le había provocado una derrota de la que ya no se recuperaría ese año.

Efectivamente, luego de aquel partido en Rosario al que había llegado segundo a un punto de los líderes San Lorenzo -que sería el campeón- y Boca, el equipo riverplatense perdería definitivamente sus esperanzas de título cayendo 2-0 en La Bombonera ante el Xeneize en la fecha siguiente, ya sin Ramos, Muñoz ni el Maestro Pedernera -transferido en 1947 a Atlanta por una suma récord-.

Con sus cinco integrantes más recordados (Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, quienes en realidad sólo jugaron juntos 18 veces), aquella fantástica delantera volvería a aparecer en las fechas 26 y 27 de aquel torneo, en las que un River desmoralizado perdió 2-1 como local con Lanús y empató 2-2 visitando a Huracán. Estaba claro: en Rosario habían roto a La Máquina.

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