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18/07/2012

Ascenso

El club que transpira (y quema) la camiseta

La quema de las camisetas que entregó el gobierno de Beder Herrera./ Gentileza de Diego Illanes

El Club Atlético Chilecito quemó las camisetas que le donó el Gobierno provincial porque promovían la megaminería. Pases, gambetas y lucha.

Un enorme paredón que da al fondo de uno de los arcos de la cancha con la leyenda “El Famatina no se toca” era el reclamo más visible del Club Atlético Chilecito en contra de la instalación en La Rioja de emprendimientos mineros a cielo abierto. Al menos hasta hace dos meses, cuando el Gobierno provincial de Luis Beder Herrera decidió donar indumentaria deportiva para todos los equipos de la Liga Riojana de Fútbol. Las camisetas que rezaban en el pecho “Defendamos la vida, defendamos el agua, defendamos el trabajo. Minería responsable” prendieron la mecha. Las autoridades del club sintieron que su necesidad era usada para hacer publicidad a favor de la explotación minera, y buscaron el impacto de un hecho simbólico: la noche del 6 de junio, rodeados de jugadores y vecinos, las prendieron fuego.

El cortocircuito con el gobernador por su intento de difundir su postura sobre la megaminería en una ciudad que se mantiene en constante lucha contra explotación del cerro Famatina y el Atlético Chilecito no es nuevo, cuenta Carlos Illanes, presidente del club, en diálogo con 442. Hace dos años tuvo la oportunidad de rechazar una donación similar, porque el ofrecimiento tuvo lugar en una reunión donde él se encontraba presente. Aquel entonces, las casacas contaban con el auspicio de una empresa minera extranjera. Esta vez fue Gastón Millicay, Coordinador Ejecutivo provincial y sobrino del gobernador, quien hizo entrega de la donación con la aclaración de que cada club podía decidir si usarlas o no. En medio del rechazo, a una institución se le ocurrió ir un poco más allá.

“Prácticamente todos los clubes las recibieron pero no las usaron”, explica Illanes. “En nuestro caso, la reacción fue de bronca, de pensar cómo quieren usar las instituciones para este tipo de publicidad”. La idea de la quema no tardó en tomar forma. “La organizamos los integrantes de la Comisión Directiva y algunos socios. No se hizo una Asamblea, directamente se hizo una consulta. Luego tomamos la decisión por una cuestión muy simple: es un llamado de atención, un hecho que nosotros produjimos. Y a través de ese hecho, que salió en todos los medios, es un alerta al gobierno para decirle que no sigan insistiendo con la explotación. Así como se levanta la gente, se van a levantar las instituciones”.

La quema, que se realizó una fría noche entre dirigentes, jugadores, integrantes de varias asambleas y vecinos en la plaza Caudillos Riojanos, no pasó desapercibida y tanto medios nacionales como provinciales rescataron la noticia. Fue la primera vez que el Atlético Chilecito replicó en la prensa de forma masiva. Y no se debió a un gol o a un resultado, sino a esa fogata en la que ardió la intención de promover la megaminería. Así lo entiende Illanés, y así rebate las críticas que produjo la medida, incluso la del propio Millicay, quien se manifestó dolido, habló de incitación a la violencia y retrucó: “¿Por qué no queman los cheques? ¿Por qué no le dicen a los dirigentes que quemen los subsidios? El subsidio de agua, el de luz… Si vamos a quemar las cosas del Gobierno, entonces quemen todo”.

“Si nosotros las devolvíamos quedaba como que a nosotros no nos interesa. Pero hay que producir un hecho, si no ustedes no me estarían hablando. A lo que voy es que es una quema simbólica en donde nosotros le decimos al Gobierno que no se puede seguir insistiendo con lo que quiere hacer con la explotación minera”, explica Illanes.

Atlético Chilecito, un club fundado en 1943 y que hoy cuenta con alrededor de 500 socios activos, ofrece actividades como hockey, básquet y fútbol. El grueso de los aportes los realizan los mismos socios a través de cuotas mensuales “que ayudan al mantenimiento y el pago de los profesores”, cuenta Illanes, y asegura que la ayuda del Gobierno mermó desde que asumió Beder Herrera.

Así, por ejemplo, el proyecto para construir una cancha cerrada de básquet quedó frenado. La partida que había otorgado el destituido exgobernador Ángel Maza alcanzó para el techo. Sin asegurarlo, Illanes desliza que el recorte respondió a una postura de rechazo a la minería a cielo abierto: “Yo no sé por qué motivo, pero Beder Herrera se puso en contra, y más aún cuando los socios y muchos integrantes de la Comisión Directiva comenzamos a manifestarnos contra la explotación minera. Nos tildaron de que estábamos en contra del Gobierno”. Illanes cuenta que la obra sigue con mano de obra y materiales propios y el esfuerzo del club. Además, reconoce que si bien no hay aportes para las obras sí recibe alguna ayuda del municipio y la provincia como subsidios para solventar los gastos de los traslados del equipo, entre otros.

El martes siguiente a la quema la Liga Chileciteña de fútbol se reunió como todas las semanas. Durante el encuentro, a los directivos les llegó un nuevo ofrecimiento de la Provincia. “Nos dijeron que nos iban a entregar camisetas con los colores correspondientes a los clubes sin inscripciones. Nos tomaron todos los datos”, remarca Illanes, pero a más de dos meses de aquella reunión los equipos no llegaron. Hoy, las camisetas que se usan para la liga son las que cuentan con un sponsor comercial. También las que donó el diputado Julio Martínez. “Cuando hace dos años rechazamos el ofrecimiento de las camisetas con publicidad, él nos ofreció unas nuevas, y nos dijo que le podíamos poner lo que nosotros queríamos. ‘Si vos podés hacerlas inscribir, ponele El ‘Famatina no se toca’’”. Así, el mensaje que hasta ahora se mantenía estático en el paredón detrás del arco del club se multiplica cada fin de semana por once. Así, la lucha de los riojanos contra la explotación minera a cielo abierto también juega su partido.

(*) De la redacción de 442.

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