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16/08/2012

Historias

«No me preocupa no ser conocido»

Maximiliano Caldas saluda con sus jugadoras / www.hockey.nl

Maximiliano Caldas, el DT argentino de la selección holandesa que le arrebató a Las Leonas su ilusión dorada, habló en exclusiva con 442.

Maximiliano Caldas podría caminar por cualquier avenida de la Argentina y difícilmente alguna persona lo reconocería. No le pedirían autógrafos o que posara para una foto. Sin embargo, en Holanda -el país en el cual vive, ha formado una familia y trabaja- fue recibido como un héroe tras su vuelta de Londres. Tal fue la magnitud de los festejos que tuvo que escaparse por una puerta lateral para poder reencontrarse con su familia.

Maxi Caldas es el entrenador de la selección holandesa de hockey sobre césped femenino que venció a Las Leonas en la final de los Juegos Olímpicos y les arrebató a las chicas argentinas la ilusión de su primera medalla de oro. Hincha de Boca, nació en San Isidro en 1973, pero hoy su vida se desarrolla muy lejos de la Argentina: está casado con una holandesa y tiene 3 hijos nacidos en su patria adoptiva. Y es uno de los principales responsables de los grandes logros del hockey femenino holandés de los últimos años.

Caldas recibe el llamado de 442 en el comienzo de lo que será un día muy agitado. “En 10 minutos hablamos. Estoy saliendo de mi casa porque hoy me va a recibir el Primer Ministro”. A la hora convenida, vuelve a atender el teléfono y se presta a una charla que tenía pendiente desde los días olímpicos. Porque Maxi decidió no dar notas mientras se desarrollaban los Juegos. Esa fue una más de sus estrategias para no desenfocarse del objetivo final.

“La vuelta a Holanda fue impresionante. Toda la delegación regresó en tren y nos estaban esperando en la estación central. Estaba lleno de periodistas y había un show impresionante, con músicos, etc”, asegura entre las risas de sus hijos, que se escuchan a través del teléfono. “Me tuve que escapar porque lo único que quería era volver a ver a mi familia”, agrega.

Caldas jugó en el club Ciudad de Buenos Aires hasta 1995. Un año más tarde se fue a Australia, donde se casó con la ex jugadora Alyson Annan, de quien luego se divorciaría. Con el  seleccionado argentino participó de los Juegos de Atlanta 1996 y fue compañero de Carlos Retegui -actual DT de Las Leonas- en Atenas 2004. En el 2000 se radicó en Holanda donde jugó hasta que se retiró, cinco años después.

Tras abandonar la actividad, se dedicó a ser entrenador. Primero fue en la Liga holandesa y posteriormente se convirtió en el asistente de Marc Lammers en el seleccionado femenino. Juntos se coronaron en el Mundial de Madrid 2006 y obtuvieron el oro en Beijing 2008. Finalmente, y tras la salida de Lammers, el 1 de diciembre de 2010 asumió como entrenador principal del equipo.

“El balance de estos Juegos es muy positivo. Ganamos la medalla de oro porque fuimos el mejor de todos”, asegura Caldas. “En la final logramos jugar acorde a nuestro potencial. Argentina juega siempre de la misma manera y tiene individualidades muy importantes. Pero mis jugadoras las conocen mucho. Ya las habíamos enfrentado en el Champions Trophy y merecimos ganar por muchos goles, pero lo terminamos perdiendo solos”, sostiene.

Ya con la medalla bajo el brazo, Max (como se lo conoce en Holanda) puede blanquear su futuro: “Mi contrato terminó este martes, pero ya habíamos arreglado con la Federación que iba a continuar en el cargo. Acordamos no darlo a conocer hasta que terminaran los Juegos porque el hockey holandés estaba pasando por momentos de mucha convulsión”.

Maxi sabe que este logro volverá a ponerlo en la órbita del hockey argentino. Sin embargo,  por el momento, esta es una cuenta que no se desespera por saldar. “La medalla no hará que yo sea más conocido en mi país. Cachito Vigil, Marcelo Garraffo y otras personas importantes del hockey argentino me respetan y están al tanto de mi trabajo. Cuando me fui existía la Asociación de Hockey; ahora es Confederación y la gente que trabaja en ella no me conoce. No descarto volver en un futuro. Sé que mi mujer y mis hijos me seguirían a donde fuera, pero mientras sean chicos planeo quedarme acá. No me preocupa no ser conocido en la Argentina”.

Por estas horas, una de las principales incógnitas que han dejado los Juegos Olímpicos es la continuidad de Luciana Aymar en Las Leonas. Y Caldas es uno de los pocos argentinos, sino el único, que la ha padecido desde la otra vereda. “Lucha es una gran jugadora. Si quiere seguir o no, depende de ella. Tiene tanto talento que puede elegir cuando dejar de jugar. Disfruté de ella como entrenador y co-entrenador”, asegura.

Por último, Caldas ensaya una pequeña interpretación de su profesión: “El trabajo de coach es un servicio al deportista. Yo no hago demagogia ni populismo con mis declaraciones, simplemente soy una ayuda y un apoyo para mis jugadoras. Es un trabajo de hormiga, que requiere mucha pasión. No soy especial por haber ganado el oro. La medalla la consiguieron las jugadoras de Holanda, no Maxi Caldas”.

(*) Especial para 442

 

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