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07/06/2014

Boxeo

Los vínculos de Cotto con Los Borrachos del Tablón

El boxeador boricua junto al barrabrava asesinado Gonzalo Acro.//cedoc.

El boxeador boricua, en 2005, vino a la Argentina y vio el Superclásico colgado del paraavalanchas. El cántico y la bandera que le dedicaron los barras. Sus encuentros con la dirigencia de Aguilar. Fotos y video.

Ese boxeador de gesto adusto y estrategia fría aterrizó dos veces -por diferentes circunstancias- en la Argentina. Con tan sólo 18 años, Miguel Ángel Cotto, por entonces una promesa del boxeo boricua, había comenzado a escribir su historia pugilística con un temible gancho zurdo que lo ubicó en el segundo lugar de los pesos ligeros en el Mundial de menores. Ya con unas cuantas peleas sobre el lomo y con el título de la superligeros de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) ceñido a su cintura, Junito regresó a nuestro país para subirse al paraavalanchas de «Los Borrachos del Tablón» y disfrutar de la pasión de un River-Boca.

Corría el 2005 y nada hacía imaginar una sangrienta ruptura en el seno de la barra de River Plate, comandada por Adrián Rousseau y Alan Schlenker, que ofició de anfitrión y agasajó con cánticos de bienvenida y con una bandera al célebre boxeador puertorriqueño que ante otro hincha millonario, Sergio Maravilla Martínez, tiene la chance de destronar a pesos pesados de su país como Héctor Camacho, Wilfredo Gómez y Wilfred Benítez y convertirse en el único púgil boricua en reinar en cuatro divisiones diferentes.

«No me imaginaba este recibimiento. Siento una alegría enorme de estar nuevamente en este país», manifestó Cotto sorprendido ante un mar de niños de las filiales de River Plate que lo recibieron en el aeropuerto de Ezeiza.

«Estoy aquí por River, orgulloso de llevar estos colores, que también son los míos», reconoció Junito poniéndole palabras a su amor por el club de Nuñez.

«La presencia de Miguel Cotto en nuestro país es un hecho que nos llena de orgullo a todos los riverplatenses, no sólo por su demostrada grandeza como boxeador, sino porque, desde el elevado lugar al que ha llegado, lleva nuestros colores por todo el mundo», le había dicho a Primera Hora Walter Dinardo, uno de los responsables de prensa del club, resaltando que Cotto llevara la banda roja a todos los rings del planeta.

La visita de Miguel Cotto estuvo signada por la mimetización que se habría vivido entre barras y dirigentes riverplatenses. El campeón del mundo intercaló diversas actividades: almuerzos con el expresidente de River Plate, José María Aguilar, protagonizó una conferencia prensa en el Salón de Honor del Club y mantuvo encuentros con los capos de «Los Borrachos del Tablón».

Unos días después de su arribo, con las pulsaciones a mil y cubriendo su rostro bajo enormes gafas, Cotto salió al campo de juego ante un Monumental efervescente a la espera del encuentro ante Boca. «Atención, atención, atención, atención, Cotto te saludan Los Borrachos del Tablón», fue el cálido recibimiento que le prodigaron los violentos. El miembro de la comisión directiva de la gestión Aguilar, Héctor Cavallero, le entregó una plaqueta en reconocimiento, similar a la que recibió Maravilla en 2012.

Mayor fue la sorpresa del vencedor de Antonio Margarito y Shane Mosley cuando ingresó a los pasillos internos de la popular, en los que retumbaba el ruido sincronizado de los bombos para, minutos después de la previa, subirse a uno de los paravalanchas y observar el pálido empate entre River Plate y Boca Juniors.

El cántico dedicado casi con exclusividad a los ídolos riverplatenses y la inmensa bandera, que comunicaba la Sívori alta con la bandeja baja, con la imagen del púgil y el lema: «Miguel Cotto campeón del mundo», llamaron la atención de los miles de hinchas riverplatenses. Tanto los vítores como el trapo llevaban una misma firma: «Los Borrachos del Tablón». Quizás sólo un rapto de amor genuino en barras duchos para tasar servicios non sanctos.

Los caminos de Martínez y Cotto se cruzaron aquella vez -en categorías diferentes- en el Mundial de menores en Buenos Aires, la pasión futbolística los volvió a unir y esta noche estarán mano a mano en el ring del mítico Madison Square Garden dirimiendo su futuro en el pugilismo.

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