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04/07/2014

El liderazgo y la actitud en el seleccionado argentino

Dos de los referentes del seleccionado argentino (AFP)

Ante la tristeza por el luto, el corazón y el fútbol de Javier Mascherano y Ángel Di Maria, nos dieron un a lección de liderazgo. Así, marcan el camino emocional que debe tomar el equipo de cara a un duelo trascendental.

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Todavía muy triste por el luto de Tití Fernandez, Mascherano dijo; “No alcanza solo con el corazón para ser campeón…”, pero el suyo regó la cancha de emociones y energías positivas. Las mismas que desparramó el flaco Di María con sus corridas eléctricas, despliegue, pasión,  en acciones concretas y movimiento ofensivo.

Lección clara de liderazgo positivo en equipo: enrolar, y contagiar emoción positiva a un compañero de equipo. Marcar un camino, generar una posibilidad, visualizar como posible la meta que el equipo busca concretar, marcar un rumbo, el camino a seguir.

El jefecito y el Flaco  Di María conscientes de la situación límite, marcaron un camino emocional a este grupo, que parecía naufragar como equipo, a segundos del final contra Suiza.

La selección parece inmersa en un delicado y marcado “desequilibrio emocional” en su estructura, que quedará oculto ahora, detrás de la victoria.

Cuándo el equipo se consumía entre la poca reacción y el desconcierto, aparecieron algunos jugadores para liderar con mentalidad ganadora, solo unos pocos dentro del grupo:

Marcamos al despliegue de Rojo al comienzo, por su decisión para ir y venir, tocando rápido y buscando al compañero más cercano para jugar en equipo y los incansables de todo el partido; Di María y Mascherano, con la determinación y el foco del líder, que parecía faltarle al resto.

El cinco, como rueda de auxilio futbolística, pero sobre todo emocional, ganando en el quite, pero ordenando y arengando a todos. Contagiando energía positiva, volcando emoción en cada cruce, con decisión para buscar el partido.

El “flaco” de Rosario, con la imagen del que va por más, apurado por jugar, buscando, cuándo algunos del grupo tenían destino de penales, o la pelota picaba en los pies, el las pidió todas y una más, también la del último ataque, el agónico y triunfal.

Entre ambos, mostrando y entregando un derroche de actitud y pensamiento positivo, resumen de liderazgo de equipo y automotivación.

Marcamos ya, en estas columnas, la importancia fundamental del liderazgo positivo en un equipo y el papel fundamental de las emociones jugando a favor.

Argentina en este plano, oscila entre el esquema que trajo Sabella en la valija (más cuidadoso y defensivo) y la intensión de ataque masivo de Messi y los fantásticos.

Este “conflicto” aparente de voluntades futbolísticas, se hizo público y llegó a la TV, marcando alguna tensión en las relaciones de el equipo. El resultado de la disputa, es un equipo a mitad de camino, con convicciones encontradas y desiguales, donde solo asoman el liderazgo de Mascherano, la emoción positiva y determinación de Di María.

Sabella que debió guardar su libreto para mejor ocasión, concepto inicial de repliegue ordenado y contragolpe rápido, aparece ansioso como líder de proyecto fuera de la cancha. No transmite seguridad y hasta sus cambios ( Palacio por Lavezzi), se cuestionaron en la jerga. No se lo ve convencido de tener el planteo que le apetece, lo que le gustaría que su equipo haga en la cancha.

Messi, conferencista del planteo ofensivo ante cámaras, no encuentra sintonía, ni sustento, para su teoría de ataque, quizás con toque rápido y por abajo. Lionel, aparece de a ratos, está intermitente y discontinuo. Tiene momentos. De pronto arranca y promete una tormenta, pero rápido se ve que es solo un poco de viento en superficie. Hasta ahora, se despeinó al final, mostrando ese enorme caudal de talento poco visto en el mundo de la pelota, en tres o cuatro pinceladas, gambeta rápida, chanfle inatajable, pase justo, que le sirvieron a Argentina, para ganar sus partidos. Poco, para todo lo que tiene y puede, talento enorme, pergaminos y trayectoria.

Parece faltar respuesta anímica, trabajo en equipo, convicción, determinación, en muchos de estos talentosos. Un equipo, no son algunos iluminados que aparecen en un momento, echan luz, y luego se apagan hasta desaparecer.

Un equipo, es un grupo de personas que comparte un objetivo en común convencidos de su planteo y sus herramientas, determinados a conseguirlo entre todos.

Mascherano y Di Maria, marcaron un camino de liderazgo, queriendo contagiar al resto y fundamentalmente a Leo. Messi conoce esta senda, por capacidad y experiencia internacional, la recorre a menudo en su equipo y su vida.

Deseamos verlo despertar de su letargo. Motivado, determinado, rebelde y desequilibrante por calidad y talento como puede ser, y trabajando con y para el equipo.

En ese terreno puede anidar nuestra mayor posibilidad, quizá la única, de alcanzar al campeonato.

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