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25/11/2014

De Merlo a Cocca, un viaje de 13 años y pocas diferencias

Mostaza Merlo y Diego Cocca, dos entrenadores de Racing. / Cedoc

Una comparación entre el Racing campeón en 2001 y el actual equipo que está cerca de repetir la hazaña. ¿En qué se parecen? ¿Podrá esta Academia quedar inmortalizada? El análisis.

Hora de analogías, caprichosa búsqueda de afinidades y asimetrías. Reinaldo Merlo, con su paso a paso del 2001, tras impedir que lo atropelle River en la fecha 16, le dio a Racing un título que esperaba hacía más de tres décadas. Diego Cocca, ahora –trece años después– al bajar a River de la punta en la jornada 17, puede darle a la Academia su segundo campeonato en el siglo XXI. Es inevitable comparar los planteles de uno y otro entrenador. Claro que todo es relativo y con una atemporalidad que puede ahondar, aún más, la subjetividad que toda equiparación posee en su propia esencia. Pero es un ejercicio que todos los hinchas siempre nos hacemos. Hagámoslo también hoy.

Queramos o no es necesario cuantificar, hombre por hombre, línea por línea, ambos planteles. Son muy similares. Los dos superan los cien puntos. La nómina de Cocca tiene más potencial ofensivo y un muestrario más generoso del cuál escoger antes de cada partido. No obstante, el Racing de Merlo era más agresivo y parecía más sólido; aunque terminó el año pidiendo agua… Defensivamente ambos grupos suman 52 puntos, en el medio de la cancha se equivalen con 36 unidades y sólo los dos puntos a más (21 a 19) y un mejor ‘suplente extra’ (Castillón) hacen que el actual entrenador –cuando faltan dos partidos para que de la soñada vuelta olímpica– aparezca como materialmente más dotado que su teñido antecesor. Sí… Pero Merlo cerró el título con 42 puntos y Cocca, a lo máximo que podrá aspirar, es a conseguir 41.

Defensa. Si sumamos los puntos individuales que aporta cada jugador, el aparato defensivo de Cocca es equivalente al de Merlo: como quedó dicho, 52 unidades totaliza cada uno. Puntaje que ratifica la estadística: en 17 fechas a ambos les convirtieron 16 goles y, hoy como ayer, configuran la tercera defensa menos vulnerada… Claro que Merlo, en todo el certamen, perdió un solo partido y Cocca, cuando restan dos fechas, ya cayó en cuatro oportunidades.

En el arco la cosa es pareja: Dos ex San Lorenzo de Almagro de 7 puntos cada uno. Gustavo Campagnuolo en el 2001 fue pieza importante, tanto como lo está siendo Sebastián Saja en la recta final, aunque haya comenzado mal, lejos del nivel demostrado hace dos años. Los dos transmitieron su experiencia en el lugar donde, posiblemente, más se la requiera. Los suplentes, de escasa participación, uno y dos partidos respectivamente, también se parecen: Gastón Pezzuti y Nelson Ibáñez, aunque el primero suene mejor por ser cría del club, son jugadores de ‘valor 5’. Si sumamos titulares y suplentes llegamos a 12 puntos en el arco en ambas épocas.

En el fondo, los dos –Merlo y Cocca– apostaron a una línea de cuatro típica y ambos se armaron con sendos laterales un poco mejor cubiertos que la zona de los centrales. Esto, aún cuando el cordobés Lollo es lo más convincente de la defensa actual (el lateral izquierdo colombiano, Bedoya, era claramente lo mejor del fondo de ‘Mostaza’). Antes y ahora, son defensas con velocidad y proyección por las bandas y altura por adentro.

En el lateral derecho, Martín Vitali tenía más solvencia defensiva que Iván Pillud, aunque fuese un jugador bastante más rústico que el ex Tiro Federal. El actual, sin dudas y aunque no resuelve como podría, es más importante cuando va al ataque, como carrilero, que Vitali. Un punto más, por técnica, para Pillud: 6 a 5.

En cambio, en el lateral izquierdo, pese a haber sido expulsado dos veces, el punto más se lo lleva Gerardo Bedoya, 8, sobre Leandro Grimi, 7, quien se superó con creces sobre aquél que pasó por el club en 2006. Carlos Arano y Germán Voboril son suplentes que también se equivalen, de 5 puntos cada uno. Aquellos y estos laterales completan 18 puntos.

Los zagueros centrales, como duplas, también se equivalen. Luciano Lollo tiene más solidez en la marca y mejor presencia marcando que aquella que exhibía Gabriel Loeschbor en la propia área, por eso le saca dos puntos: 7 a 5; ambos tienen su excelencia en el juego aéreo y pesan mucho en el área rival. Sus compañeros de zaga los complementan bien. Claudio Ubeda recupera un punto sobre el joven Yonathan Cabral, especialmente por el cabezazo y la experiencia que aportaba, más allá de la identificación que tenía con la hinchada (no en vano era el capitán): 6 Ubeda, 5 Cabral. Sus suplentes, Osvaldo Barsottini –‘verde’ entonces, hoy en Gimnasia y Esgrima La Plata– y Nicolás Sánchez, por la experiencia de este, compensan el otro punto de diferencia que sacó Lollo (5 a 4 a favor del ex Chicago, River y Godoy Cruz). Total acumulado por los zagueros, 16 puntos en ambas épocas.

Entre defensores y mediocampistas ambos entrenadores contaron en sus planteles con un jugador de doble función, en los actuales tiempos Gastón Díaz, el mejor ‘asistidor’ del equipo que arrancó en el medio y substituyó a Pillud en el lateral derecho durante su lesión; y ayer, ‘Panchito’ Maciel que fue central y lateral según las necesidades, y también se alternó con Vitali cuando Merlo puso a alguno de ellos en la mitad de la cancha. Ambos cumplieron para 6 puntos. Con ellos es que se llega a los 52 contabilizados antes.

Medio campo. En la zona de gestación Merlo era un poco menos conservador que Cocca y generalmente salía con tres volantes: Chatruc, Bastía y Gustavo Barros Schelotto. El colombiano Viveros era la opción que tenía ‘Mostaza’ para darle volumen de juego a esa región de la cancha. Hoy, salvo excepciones, Cocca se protege con cuatro mediocampistas, retrasando a Centurión para que corra más y juegue menos, acompañando a Acuña, Videla y Aued, cuando por el primero no juega Gastón Díaz, Acevedo o Cerro; pero siempre usa a cuatro volantes. Aunque Merlo en diecisiete fechas había empatado cinco veces y Cocca apenas dos y eran equipos con parecida posesión de pelota en ese sector, ambos mediocampos totalizan 36 puntos

Comparemos. José Chatruc y Marcos Acuña son dos jugadores de buen pie. Chatruc fue más importante en el 2001 que Acuña actualmente, pero es cierto que el primero era titular inamovible y el ex Ferrocarril Oeste tiene tanto banco cuanta titularidad. Chatruc, como mínimo, fue un jugador de 6 puntos, muy regular, de mucha ida y vuelta. Y con gol: metió seis, más de los que convirtieron hasta ahora todos los volantes actuales juntos. Acuña, de características más ofensivas, hoy por hoy está en los 5 puntos aunque su potencial es para mucho más. Adrián Bastía era el símbolo de aquel equipo haciendo el mismo trabajo que hoy ejecuta Ezequiel Videla, pero el ‘Polaco’ suma un punto más, 8 a 7 sobre el ex Colón de Santa Fe: es la diferencia que le daría la hinchada. Y Luciano Aued se compara a Gustavo Barros Schelotto hasta porque sus funciones terminan siendo similares, con más dedicación defensiva y priorizando la marca que cualquier otra misión. Los dos ex Gimnasia y Esgrima La Plata califican con 5 puntos.

Finalmente, y aunque no rindiendo todo lo que amaga, Ricardo Centurión es una pieza más importante, por lo que exige, que el colombiano Alexander Viveros que también, con su extrema habilidad, prometió más de lo que concretó: 7 a 5 a favor del ‘canterano’ académico. Nelson Acevedo y Javier Lux son dos suplentes que, aunque el primero fue más usado, no le dieron ningún plus a sus equipos cuando ingresaron, 4 puntos cada uno. De menor trascendencia, el santiagueño Francisco Cerro tampoco aportó nada diferente de lo escaso que sumó Gustavo Arce en sus pocos minutos en cancha. También 4 para ambos. Y lo mismo para César Torres en el 2001 y Diego Villar que terminó dejando el club a mitad de torneo.

Ataque. Los tres delanteros de Merlo, el ‘Chanchi’ Estévez, Diego Milito y ‘El Rafa’ Maceratesi se alternaron durante todo el campeonato, tanto cuanto hoy el mismo Milito con Gustavo Bou y ‘El Demonio’ Hauche. La diferencia está en que Merlo priorizó al habilidoso, Estévez, a diferencia de Cocca que posterga a Hauche, ambos con igual nivel de desequilibrio y capacidad goleadora, aunque la confianza que ‘Mostaza’ le pasaba a Estévez era tanta que le permitía patear los penales (metió tres y así llegó a siete tantos y también a ser el artillero del equipo campeón). Sin embargo, en 17 fechas el equipo de Merlo había metido 31 goles –terminó con 34– y el de Cocca sólo 26.

Maxi Estévez y Gabriel Hauche son jugadores que tanto pueden desaparecer en medio de un partido como ganarlo con una genialidad. Hauche tiene más sentido del sacrificio y por eso, a veces, se aleja de lo que mejor hace, atacar. Ambos son jugadores de 7 puntos. La diferencia de Gustavo Bou para Rafael Maceratesi, al menos en este momento de la carrera del ex River, es el faro de gol. Bou juega más de ‘nueve’ clásico, Maceratesi podía fingir ser ‘diez’. Sin dudas Bou hoy merece un 7, mientras el rosarino no pasó de 5 puntos por su falta de efectividad en la red rival (sólo 5 goles). Y Milito es Milito, tanto a aquel joven de tres tantos en el 2001 cuanto a este veterano de cuatro goles en el 2014, se le puede otorgar un 7 que no representa su historia en Italia ni la fantástica suerte que lo acompaña, casi como un talismán académico, pero refleja su efectiva realidad. Completaba el ataque de Merlo, Luis Rueda como completa el de Cocca, otro colombiano, Wason Rentería. En los dos casos un 4 suena a muy buena nota.

Sin dudas Cocca, pese a tener un saldo de goles de +10, inferior al +15 que lucía Merlo al terminar la jornada diecisiete, cuenta con un plantel más amplio, tanto que en la lista de equiparaciones le queda Facundo Castillón, inclusive autor de un tanto (ante San Lorenzo) que no tiene correspondencia en el material humano del que disponía Merlo. Castillón es otro jugador de 5 puntos. ‘Mostaza’, no apenas en el ataque, sino en general, sólo contaba con un ‘extra’ de tres juveniles: Leonardo Tambussi, Diego Loscri y Vicente Principiano que no se consolidaron como jugadores de primera, cosa que prometen Gastón Campi, Facundo Castro y Nicolás Oroz que ya tuvieron sus minutos con Cocca.

Igual, hoy por hoy, comparamos un equipo que después de vencer a River fue campeón tras empatar sin goles con Banfield, derrotar 2 a 0 a Lanús e igualar en un gol con Vélez, contra otro que todavía no lo fue y lo esperan dos partidos inciertos: ante Central en Rosario, posiblemente festejando su paso a la Libertadores si le ganó la final a Huracán por la Copa Argentina, y ante un Godoy Cruz que es una máquina de tomar y marcar goles (otro equipo montado con un entrenador de su mismo empresario, Christian Bragarnik, y varios jugadores que, como en este Racing, él mismo representa)…

Especulaciones aparte, en dos semanas sabremos si Diego Cocca es otro ‘Mostaza’ Merlo. Este, como aquel, es un viaje paso a paso…

IN TEMPORE: Bien por Marcelo Gallardo, por tomar decisiones arriesgadas y apostar a sus juveniles construyendo futuro. Pensó más en el club que en sus propios pergaminos, eso es compromiso y merece ser dicho.

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