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21/03/2015

Filhos nossos

El Metlife Stadium de New Jersey le trae gratos recuerdos a Lionel Messi. // Télam

La rivalidad deportiva entre Argentina y Brasil es histórica. Los antecedentes más cercanos muestran resultados favorables para la camiseta albiceleste. Decime qué se siente.

Decime qué se siente. Ese cantito que saturó los estadios y las calles de Río, Belo Horizonte, Porto Alegre y San Pablo durante el Mundial 2014 ya no es propiedad exclusiva del fútbol. La paternidad, esa condición que genera tanto orgullo deportivo, se extendió a otras disciplinas. Las estadísticas son implacables: un repaso por los enfrentamientos más recientes entre la Argentina y Brasil en los deportes más populares arroja que la camiseta albiceleste se impone por sobre la verdeamarela. Tenis, básquet, boxeo, rugby, handball. El eco de aquel cantito mundialista se desparrama en cada lugar donde un deportista argentino compita con uno brasieño.

Maradona & Pelé, Messi & Neymar. Por supuesto que el fútbol es el ámbito donde se vuelca la mayor cantidad de energía y adrenalina. Mundial, Eliminatoria, Copa América o Juvenil, da lo mismo: ante cada nueva edición del clásico del Sur, la tensión condiciona a jugadores e hinchas. Brasil puede exponer una historia con cinco Copas del Mundo, equipos que arrasaron en la Libertadores y jugadores extraordinarios, pero el presente no los beneficia.

Lo que ocurrió en el último Mundial es significativo. Brasil, anfitrión de las mejores selecciones del mundo, terminó humillado. Los siete goles que le convirtió Alemania en la semifinal quedaron marcados con tinta indeleble. Para peor, Argentina avanzó y llegó a la final. Los brasileños terminaron pisoteados en su propia casa y con los vecinos vestidos para la gala. Fueron espectadores de una fiesta ajena.

El predominio futbolístico de la Argentina se extiende a los seleccionados juveniles. El 7 de febrero de este año el sub 20 se quedó con el Sudamericano que se disputó en Paraguay. El torneo clasificó al combinado nacional al Mundial de Nueva Zelanda y los Juegos Olímpicos de Río. Además del título, los pibes dirigidos por Humberto Grondona se cruzaron con Brasil en la fase final y le ganaron 2-0 con goles de Maximiliano Rolón y Rodrigo Contreras. Y esta semana, el sub 17 volvió a derrotarlos: fue por 1-0, con gol de Germán Berterame, en el Sudamericano que se juega en Paraguay.

A nivel equipo, el predominio reciente también es argentino. El último campeón de la Copa Libertadores fue San Lorenzo, y el que se quedó con la Sudamericana, River. La ventaja en los torneos continentales, en realidad, es histórica. La Libertadores fue ganada 23 veces por clubes argentinos, mientras que los brasileños la conquistaron 17. Y con la Sudamericana la diferencia es aun mayor: siete para Argentina y dos para Brasil.

El eco de aquel cantito mundialista se desparrama en cada lugar donde un deportista argentino compita con uno brasieño.

Polideportivo. En tenis, Brasil puede ostentar un logro que Argentina nunca alcanzó: tuvo un tenista número 1 del mundo. Gustavo Kuerten lideró el ranking ATP entre fines de 2000 y fines de 2001. Pero fuera de la interpretación histórica, el presente otra vez favorece a la Argentina. La reciente clasificación a cuartos de final de la Copa Davis fue categórica. Por el record de Leonardo Mayer, que tardó 6 horas y 42 minutos para ganarle a Joao Souza, y porque Federico Delbonis, debutante en singles, liquidó la serie ante Thomaz Bellucci. Con Juan Martín Del Potro en las tribunas, en pleno proceso de recuperación de una operación en la muñeca, otra vez la alegría fue argentina.

En básquet ocurre algo similar. El historial beneficia a Brasil, pero el presente es de Argentina. Hubo entre los dos países rachas cruzadas. A mediados de los ’40 se impuso la paternidad celeste y blanca, y durante la década del ’50 la tendencia se revirtió. Pero en los últimos años la verdeamarela volvió a caer en desgracia. Los partidos decisivos fueron a parar a manos argentinas: semifinal del Preolímpico 1995 que definió un lugar en Atenas, final del Premundial 2001, cuartos de final del Mundial 2002, semifinal del Preolímpico 2007, octavos de final del Mundial 2010, final del Preolímpico 2011 y cuartos de final de los Juegos Olímpicos 2012.

Sobre al ring, el mano a mano también es argentino. Los boxeadores locales le ganan a los brasileños por nocaut. La diferencia que hay en la actualidad es notable. Los nombres dicen todo: Juan Carlos Reveco, campeón unificado peso mosca de la AMB; Sergio Maravilla Martínez, el Chino Maidana, el Huracán Narváez y Lucas Matthysse, que tendrá una pelea estelar contra el ucraniano Ruslan Provodnikov el 18 de abril en Nueva York.

Por último, el handball. Argentina venció 30-19 a Brasil en la final del Campeonato Panamericano masculino de 2014. Ese torneo marca una rivalidad clásica. A casi todas las finales llegan los mismos protagonistas. Brasil la ganó en 2006 y 2008; Argentina, en 2000, 2002, 2004, 2010 y 2012.

Ventaja carioca. Los deportes que Brasil corre con ventaja ante la Argentina son, fundamentalmente, la Fórmula 1 y el voley. Con los fierros, el predominio es histórico. Emerson Fittipaldi logró dos campeonatos; y Nélson Piquet y Ayrton Senna, tres cada uno. En la actualidad Felipe Massa es el representante de Brasil en la escudería Williams. Los últimos pilotos argentinos que llegaron a la Fórmula 1 corrieron en la década del ’90.

El voley también es para Brasil. En la liga mundial se quedaron con el oro en nueve ocasiones. La mejor posición Argentina fue en el 2011 con un cuarto puesto. En 2013 se cruzaron en el mismo grupo: Brasil ganó los dos partidos por 3 a 0. Un año antes, Argentina había sido eliminada por Brasil en los cuartos de final de Londres 2012.

Por último, los Juegos Olímpicos. La ventaja de Brasil es notable. En la última edición, en Londres, el medallero confirma la tendencia: tres doradas, cuatro de plata y nueve de bronce para Brasil; mientras que Argentina se conformó con una dorada, una de plata y dos de bronce.

*Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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