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13/06/2015

Internacional

Una buena razón para ver la Copa América

Las mujeres que no disfrutan del fútbol la pasarán mal los próximos fines de semana, a menos que sepan invertir los minutos de TV en algo que valga la pena: Lavezzi.

Mujeres del mundo, uníos. Sentaos frente a la pantalla del televisor y, sin gritar en demasía, véanlo volver. Recen porque haga un gol y festeje sacándose la camiseta, moje al Tata o lo que fuere para que repita la gran hazaña extradeportiva del 2014. Arranca la Copa América, lo de menos. Juega Ezequiel Lavezzi, lo de más.

Sin quejas. Esta tarde no admite feminismos de novela ni quejas vacuas. Ante la sospecha de no poder tolerar 90 minutos de Selección argentina en TV, sugiero que llamen a mamá, la tía o esa amiga que tiene una vida peor que la nuestra y está dispuesta a pasar la tarde en algún distrito gastronómico de moda. Pero aténganse a que este será un operativo frecuente si los de Martino duran en Chile 2015.

Pero si, por el contrario, saben sacarle provecho a la pasión albiceleste, es posible que pasen con más gloria que pena las próximas semanas. Es cuestión de mantener un relativo silencio -los partidos tampoco son tiempos para preguntar por el FIFAgate ni la ley del offside- y disfrutar del espectáculo. El Pocho bien puede ayudarnos.

Tengan estos temas en mente como para no quedar expuestas en la cosificación del delantero. Hoy jugamos contra el Paraguay de Ramón Díaz (sí, el de River). Usamos camiseta celeste y blanca (la titular). Messi está a dieta. Tranquilas: no vuelve a hacer publicidades en ropa interior, sólo se trata de un tratamiento para evitar los vómitos que fueron “el debate” de 2014. No hay “Brasil, decime qué se siente” pero vuelve Mascherano y la mística del Jefe.

Nosotras volvamos al felizmente cosificado jugador. Ese Pocho que deseamos, más que el que realmente merecemos. Lo descubrimos tarde, ya campeón con el Paris Saint Germain, desde donde nos chapucea un francés incomprensible pero comprador. Ya vino aggiornado al uso y costumbre de la moda europea y el ojo de la Yani Screpante, su novia. Lo ignoramos cuando era uno más en Estudiantes de Buenos Aires, cuando posaba con algunos abdominales menos en San Lorenzo. Ahora actúa y hasta nos hace sonrojar cuando, en una publicidad de TV, nos invita a las “reinas” a hacer fiaca en la cama. “El único jugador que podía protagonizar la primera campaña de fútbol unisex”, como lo definen, (nos) sonríe como quiere. Y como quiere también (nos) gambetea los escándalos familiares, como el de las fotos íntimas filtradas o la oda al arrabal que protagonizaron su chica y la madre de su hijo. Hagamos oídos sordos. Esto es fútbol. Sí, fútbol. El Pocho se dejará cosificar pero el jugador merece nuestro respeto.

Así que prepárense para que falle cualquier cosa menos lo imprescindible. Que el césped de la cancha esté en mal estado. Que Mascherano no convierta a nadie en héroe. Que Martino no se gane un fake en Twitter mucho más interesante que él y que Messi vomite antes del primer apretón de manos. Pero que Lavezzi convierta un tanto y festeje como todas y todos quieren.

El equipo de 442 -que sí sabe de Deportes- estará cubriendo en Perfil.com el debut de Argentina en la Copa América. Seguiré el partido con ellos por una simple cuestión informativa. Personalmente, la Copa perdió interés cuando me confirmaron quién quedó afuera de la defensa colombiana.

 

 

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