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06/12/2015

Daniel Angelici: bingos, Side y lobbies macristas

Daniel Angelici, presidente de Boca. // Cedoc.

Es el principal candidato para seguir al frente del xeneize. Operó en la Justicia a favor del presidente electo y es amigo de Arribas, elegido para ser jefe de la AFI.

Mauricio Macri y la mayoría de los dirigentes del PRO bailaban entre los globos al ritmo de Gilda en el Complejo Costa Salguero cuando el presidente de Boca, Daniel Angelici, quiso entrar con su familia a la zona vip. Al rato tuvo que regresar solo, y no con la mejor cara.

Lejos de lo ocurrido diez días más tarde, cuando el mismo Angelici recibió a Macri para darle el carnet de socio honorario deshaciéndose en loas por su jefe político, cuando le agradeció “por lo que hiciste en Boca, por lo que hiciste en la Ciudad y por lo que vas a hacer como presidente de la Nación”, los dos venían de situaciones de enorme tensión.

Macri, apasionado del fútbol al punto de reunirse con el presidente de Boca a pocas horas del ballottage, lo presionó para que cambiara gran parte de los integrantes de peso de la lista oficialista para que salieran dirigentes como César Martucci, Marcelo London o José Requejo, y colocar a gente más “potable”. Sólo volvió Juan Carlos Crespi, a pedido de Carlos Tevez, y en un extraño lugar, aunque su hijo es candidato a vocal.

Conocedores del “mundo Boca” y del PRO sostienen que el principal hecho que a veces logra distanciar a Macri de Angelici (pese a que éste forma parte de su tropa y llegó a la presidencia del club bendecido por su jefe político desde su cargo de tesorero, cuando rechazó renovar el contrato de Juan Román Riquelme por cuatro años), es que el actual titular xeneize tiene juego propio en el ámbito judicial.

De hecho, por sus contactos con el juego, Angelici no sólo sería el nexo entre Macri y Cristóbal López (de hecho, para unas elecciones anteriores en el club, consiguió que Cristóbal dejara de apoyar a una lista opositora), sino que lo será con buena parte del aparato judicial, aunque ahora el presidente electo de los argentinos haya colocado en la AFI (ex SIDE) a uno de sus viejos amigos y hombre de estrecha confianza: el escribano Gustavo Arribas.

Angelici, por ejemplo, venía quejándose amargamente del juez Manuel de Campos por las causas que llevaba sobre la relación entre Boca y La 12. “No puede ser que tenga 143 teléfonos tomados para investigar”, solía decir con conocimiento total de la causa, hasta que en abril de 2015, la Sala VII de la Cámara de Apelaciones decidió apartar a De Campos de todas las causas, incluida la de asociación ilícita, casualmente justo a ocho días del comienzo de la serie de superclásicos del torneo local y la Copa Libertadores.

La designación de Gustavo Arribas en la AFI tampoco tiene nada de casual. Ya Macri había tenido un anterior cortocircuito con Angelici cuando éste dejó de lado a su amigo, integrante del Grupo HAZ Football World Wide Limited. HAZ no es otra cosa que las iniciales de los tres socios: Fernando Hidalgo, Arribas y el ex periodista y multiempresario israelí Pinhas Zahavi, que llegó a intervenir en la oscura transferencia de Carlos Tevez al Corinthians de Brasil a fines de 2004 por la que a Boca le habrían quedado 18 millones de dólares, aunque nunca se supo a ciencia cierta cuánto dinero desembolsaron los paulistas, en ese momento manejados por Kia Joorabchian, ligado al multimillonario ruso Boris Berezovski.

Hasta el propio presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, fanático corinthiano, llegó a preguntarse “quién es Tevez”, porque el Apache no llegó a dar una sola entrevista a medios locales en su estadía. “Es que había temor de que dijera algo que alterara el delicado equilibrio entre la vieja dirigencia del club y los que respondían a los rusos”, dijo a PERFIL un importante editor de una de las revistas de mayor historia en ese país.

Arribas sería parte del grupo que está a punto de adquirir al delantero Jonathan Calleri en una cifra cercana a los 10 millones de dólares para luego ser transferido al fútbol italiano o al inglés, si bien el futuro funcionario estuvo también congelado un tiempo por Eduardo Gamarnik y otros empresarios, hasta que una vez más tuvo que intervenir Macri para reabrir las puertas de su amigo.

El Negro Arribas, de 57 años, residente en Brasil, ya había formado parte del fondo común de inversiones armado por Macri apenas llegó a Boca, en 1996, para poder fichar a Martín Palermo o Walter Samuel, y ahora mismo tiene el pase de Lisandro “Licha” López, del Inter de Porto Alegre, y con ganas de retornar a Racing.

“La verdad es que es increíble el dinero que ganan estos tipos”, solía decir Macri a un dirigente amigo y luego opositor en Boca, en referencia a los intermediarios que merodean el club desde su llegada en diciembre de 1995.

Los opositores a Angelici dudan sobre su suerte en un día sin partido, y como parte de un fin de semana largo. Se quejan de que hay 700 carnets con el mismo domicilio en Ezeiza, 300 de cuyas cuotas se pagan cada mes con la misma tarjeta de crédito y 1.000 con más antigüedad en el club que la propia edad del asociado.

“Mauricio no tiene formación política ni cultural, pero sí un uso envidiable del poder”, reconoce un acérrimo opositor en Boca. Angelici lo tiene muy claro.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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