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02/01/2016

Se encienden los motores: esos rugidos típicos de enero

El recorrido del Rally Dakar atraviesa el impresionante paisaje del desierto de Uyuni. //AFP

Hoy serán las pruebas clasificatorias. La primera etapa arranca mañana en Rosario. Participan 664 pilotos de 54 países.

Esta vez no habrá desierto. Ni dunas chilenas ni dunas peruanas. Pero sí el paisaje imposible que configura el salar de Uyuni, en Bolivia, y la diversidad de colores y geografías de las rutas argentinas. El Rally Dakar, como sucedió cuando se mudó a Sudamérica, allá por 2009, volverá a ser binacional: se correrá en los suelos bolivianos y argentinos.

Comenzará hoy de manera simbólica en Tecnópolis. Y mañana, en Rosario, se prenderán los motores para iniciar el camino que terminará el 16 de enero en esa misma ciudad: un bumerang que incluirá a 664 competidores de 54 países entre las cuatro categorías (4×4, motos, cuatriciclos y camiones).

En estos 14 días de competencia, los vehículos pasarán por once provincias argentinas y, como sucedió en 2014 y 2015, por el inconmensurable salar de Uyuni, el más grande de todos los desiertos de sal del mundo. Si no las vio, tómese un minuto y escriba Rally Dakar + salar de Uyuni en Google: las imágenes de las 4×4 y las motos en ese horizonte blanco parecen pinturas surrealistas. Nubes que se reflejan en el suelo, agua y sal formando un espejo blanco y, en esa inmensidad, los vehículos delineando un camino inverosímil.

Bolivia, casi sin quererlo, se convirtió en el único socio de la Argentina, luego de que Perú cancelara su participación para abocarse por completo a la reconstrucción de zonas afectadas por el fenómeno climático de El Niño. Ese país –que participó de la organización en 2012 y 2013– iba a ser el punto de largada este año, pero a fines de agosto el gobierno de Ollanta Humala y la organización del Dakar acordaron cancelar ese tramo del recorrido para dar “prioridad” a las emergencias y catástrofes.

La organización debió trazar una nueva ruta, con un inicio diferente al esbozado originalmente. Fue así que apareció Buenos Aires, donde se hará el “prólogo” y el enlace hacia la largada oficial, que será en Rosario. No se trata de algo nuevo: en la capital argentina empezó esta etapa sudamericana del Dakar, que se mudó en 2009 luego de amenazas de Al Qaeda y por temor a que se produjeran atentados terroristas, especialmente cuando los competidores iniciaban su travesía en suelo africano.

Para los argentinos, la lupa estará puesta en los hermanos Patronelli, campeones en cuatriciclos de 2010 a 2013.

El Dakar es una fruta jugosa para cualquier gobierno. Asegurarse ser parte de la organización implica que alrededor de mil doscientos millones de personas observen el paisaje de los países por donde transitan los coches. Este año, por primera vez, el Dakar no pasará por el suelo de Chile, que junto a la Argentina siempre fue organizador del certamen. Como ocurrió con Perú, el gobierno de Michelle Bachelet decidió no invertir los cerca de siete millones de dólares que significa el paso de la prueba por el territorio trasandino, para afrontar los gastos que generaron una serie de aluviones en el norte del país.

Para los argentinos, la lupa estará puesta en los hermanos Marcos y Alejandro Patronelli, campeones en cuatriciclos de 2010 a 2013, que este año volverán a correr con Yamaha tras no haber participado en 2015. También en el mendocino Orly Terranova, la esperanza en la categoría autos –terminó quinto en 2013 y 2014–, que otra vez tendrá que lidiar con gigantes como el vigente campeón Nasser Al-Attiyah (Racing MINI) o el dúo que conforman el español Carlos Sainz y el francés Sebastian Loeb (Peugeot), dos míticos campeones del Campeonato Mundial de Rally que en estos días estarán aquí, muy cerca de nosotros.

Rosario, de ida y vuelta. Con un tramo de 11 kilómetros que servirá de prólogo, hoy a las 11.30 en Tecnópolis comienza la edición 2016 del Rally Dakar, la octava desde su desembarco en Sudamérica y la trigésimo octava de su historia.

Si bien este tramo cronometrado de hoy no contará para la competencia porque sólo ordenará los lugares de partida en la primera etapa de la prueba, les servirá a los participantes para ajustar las últimas piezas antes de empezar a acelerar mañana hasta la localidad cordobesa de Las Perdices, tras un enlace desde Rosario.

El recorrido previsto para esta edición tiene programados otros tres tramos en la Argentina, el último en San Salvador de Jujuy, antes de entrar a Bolivia. El cierre será el sábado 16 en Rosario.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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