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06/02/2016

Estudiantes: seguridad insegura

Karateca. Menno tira al piso a Bonnin, arquero suplente de Gimnasia, segundos después de tomarlo del cuello. Parte del bochorno. //Gentileza “Lobo está 22”

Uno de los sancionados por la APREVIDE tras el escándalo ante Gimnasia es Jorge Menno, empleado del Pincha. Un comisario retirado cercano a la “Maldita policía”.

La histórica batalla campal desencadenada el pasado domingo en el clásico platense significó mucho más que una gresca entre protagonistas de Estudiantes y Gimnasia. De hecho, las imágenes que proyectaron una y mil veces en la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte y en el Ministerio de Seguridad, permitieron identificar a algunos personajes que poco tenían que ver con aquel amistoso de fútbol disputado en Mar del Plata.

Ya había sido expulsado Alvaro Pereira por una tremenda patada en la cabeza a Facundo Oreja, en el momento en el que Santiago Ascacíbar golpeó de atrás a Antonio Medina. Ese fue el origen de un combate sin antecedentes del que participaron quince personas, entre ellas un desconocido de campera negra, con una semejanza física a Guillermo Coppola, lo que provocó la broma inmediata en las redes sociales. Mientras Mariano Andújar intentaba esquivar las patadas de Nicolás Mazzola y los plateístas arrojaban butacas al campo de juego como actores de reparto de un espectáculo de terror, Jorge Menno, empleado de seguridad del Pincha, tomó de atrás a Yair Bonnin, arquero suplente del Lobo, y lo tiró al suelo mediante una toma de karate. Dicha reacción obligó a Juan Manuel Lugones, titular de la Aprevide, luego de una reunión con Cristian Ritondo, a prohibirle la concurrencia a espectáculos deportivos durante dos jornadas, al igual que a diez futbolistas y dos colaboradores.

Jorge Sebastián Menno, policía retirado de 56 años, desembarcó en la institución pincharrata de la mano de Martín Ordoqui, ex integrante de la comisión directiva de Enrique Lombardi. Y gracias a su buena relación con Juan Sebastián Verón, continuó como uno de los hombres fuertes en la seguridad del club después del triunfo de la Brujita en las elecciones de 2014.

En la actualidad, Menno, además de custodiar las instalaciones, es el vocero de la CD con Los Leales, la barra brava del León liderada por Adrián Sossio, más conocido como El Gato. “Cada vez que se acercan los muchachos de la hinchada a City Bell piden hablar con él”, sostuvo un futbolista del plantel profesional que prefirió no revelar su identidad. “Desde que asumió Verón, nosotros preferimos no tener contactos con delincuentes”, agregó Claudio Bernard, vocal titular de la entidad platense y además juez penal de La Plata, quien condenó a varios barras de Estudiantes.

El currículum de Menno, si bien conoce de tablón, se remonta a un pasado algo distante del fútbol. Tanto es así que hasta hace algunos años fue jefe de operaciones de la Dirección General de Investigaciones Complejas y Narcocriminalidad de la Policía Bonaerense. Allí nació la relación con Mario “Chorizo” Rodríguez, ex comisario de Lanús, acusado de haber estado vinculado a la Masacre de Andreani, que dejó nueve muertos, y exponente de la “Maldita Policía”, famosa investigación de la revista Noticias que daba detalles sobre los negocios oscuros de los uniformados. Y como si eso fuera poco, al menos hasta hace un tiempo, también mantuvo contactos con Juan José Ribelli, ex policía que pasó 115 meses en prisión señalado como el enlace clave de la conexión local del atentado contra la sede de la AMIA. De hecho, el propio Menno figuró en la famosa causa “Pasteur 633 S/Atentado Damnificados AMIA/ DAIA” investigada por el fiscal fallecido Alberto Nisman a través de escuchas con Ribelli.

Cabe destacar que tiempo antes de dedicarse a cuidar el patrimonio de Estudiantes, el nacido en Los Hornos, que no contestó los reiterados llamados de PERFIL, logró desbaratar una banda en Adrogué que se dedicaba a falsificar créditos. A su vez, trabajó en la liberación de Jorge Milito, padre de los jugadores de fútbol, cuando fue secuestrado.

Lo cierto es que más allá de la iniciativa del Estado de ponerle un freno a la violencia en el fútbol, ni el verano marplatense sirvió para detener el flagelo. Así fue cómo una pelea dentro del terreno de juego entre futbolistas y allegados volvió a mostrar la peor versión de un sistema de vínculos oscuros sostenido por la política del cual suelen participar policías, dirigentes y barras.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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