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12/07/2016

La historia del argentino que llevará la antorcha olímpica

Gastón Luna, otro argentino que portará la antorcha olímpica. / Baradero te informa

Por Lorenzo Rezolino | Gastón Luna es un trabajador argentino que transportará la llama en los Juegos de Río 2016. Tuvo un ACV, salió adelante y fue invitado a la ceremonia.

Gastón Luna es un argentino que trabaja como operario de producción en una planta industrial de Baradero, provincia de Buenos Aires que pertenece a la empresa Brasil Food (BRF) y que fue seleccionado como representante de nuestro país que gozará del privilegio de llevar en sus manos la antorcha olímpica en un tramo del recorrido por la ciudad brasileña de Curitiba, entre el 12 y 14 de julio.

Luna, de 35 años, fue elegido a través de un concurso que organizó en todo el mundo la compañía multinacional Sadia en la que trabaja y la que será auspiciante en los Juegos Olímpicos de Río 2016. El concurso consistió en que el empleado interesado contara su historia de vida vinculada al deporte por medio de un texto, con la finalidad de participar en una parte del traslado de la antorcha olímpica por suelo carioca.

Este hombre nacido en Baradero ganó por su interesante y conmovedora historia: sufrió un accidente cerebro vascular (ACV), pero pudo salir adelante en su trabajo y en el desarrollo de su ámbito social y deportivo, a pesar de las adversidades.

Su vida con el deporte comenzó a los ocho años cuando fue a jugar al fútbol al Club Fundición de su ciudad. La pasión por esta disciplina sigue aún latente en el corazón de este padre de familia -compuesta por su mujer Gimena de 38 años y sus dos hijas Noa de 9 y Zoe de 13- aunque a los 11 años dejó de cumplir la función de arquero para convertirse en jugador de rugby del club Los Escorpiones, que actualmente se encuentran participando del torneo que organiza la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA).

Durante los 16 años que este baraderense estuvo presente dentro de una cancha de rugby, hubo una enfermedad que aparecía en su cuerpo antes de que iniciara todos los años el certamen, en el que su equipo jugaba y era la erisipela. Esta enfermedad produce una infección que genera una hinchazón y un dolor agudo en la zona afectada, que en este caso a Gastón Luna lo atacaba en su pierna derecha y lo dejaba fuera de competencia aproximadamente un mes. La única cura que le aliviaba el dolor, era el reposo y una dosis de penicilina.

Esta situación de salud no fue un impedimento para que Luna abandonara en su momento el juego con la ovalada, pero a los 27 años su visión ocular perdió nitidez y eso le impidió seguir jugando. “Fui al oculista porque veía borroso, me revisó y vio que tenía derramamiento de retina en los dos ojos. Automáticamente me dijo que tenía que operarme y me recomendó que no podía jugar más al rugby porque si me pasaba lo mismo podía quedar ciego”, relató Luna.

Luego de una operación exitosa y ante la advertencia del oculista, la práctica del rugby quedó relegada para siempre de su vida. El alejamiento de las canchas lo incentivó a buscar otra disciplina que le diera la satisfacción y ganas necesarias de desarrollar actividad física como sí había conseguido en años anteriores. Fue entonces que a mediados del 2008 apareció el running, disciplina que en la última década ha acaparado la atención de un sector de la población argentina.

Después de dos años de haber iniciado con el running, el destino le interpuso a Luna un severo obstáculo en su salud: un ACV transitorio que le provocó una parálisis temporaria, que al poco tiempo con un tratamiento se recuperó y no le dejó ninguna secuela. “El cansancio del cuerpo producido por el trabajo y las actividades físicas, más el estrés emocional por los problemas familiares fue lo que generó el ACV”, aseveró el nacido en Baradero.

La primera competencia de running a la cual asistió este hombre fue a la maratón de Buenos Aires de los 42 kilómetros en 2012. Sus ojos se cristalizan mientras cuenta las sensaciones vividas en aquella carrera: “Cuando llegué a la meta me largué a llorar. Se me cruzaron todas las emociones juntas, no sólo por terminar si no por el apoyo de mi familia a la distancia y todo el esfuerzo de tanto entrenamiento”.

El hecho de alcanzar la línea final de la maratón lo incentivó a Luna a investigar más información relacionada a los métodos de entrenamientos, técnicas de respiración, entre otras cuestiones. Además le sirvió como un ejemplo para estimular a sus amigos y compañeros de trabajo y crear un grupo denominado “Mono Team” (Mono es el apodo como se lo conoce a Luna en su círculo familiar) que se dedica a participar en diversas competencias como el decatlón, duatlón, triatlón y maratón con la finalidad de “correr por diversión y por superación personal”.

Los conflictos de salud que afrontó Luna durante su vida lo animaron para seguir adelante con sus tareas diarias y ese esfuerzo constante le otorgó un premio al que no cualquier persona accede y será portar entre sus manos la antorcha olímpica en la ciudad de Curitiba, Brasil, entre el 12 y 14 de julio.

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