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03/08/2016

Primer entrenamiento de la Generación Dorada en Río

Primer entrenamiento de la Selección de básquet en Río de Janeiro. //Telam

La Selección de básquet practicó a puertas abiertas para deleite de los periodistas presentes que pudieron ver de cerca a los jugadores históricos. Fotos.

“Tienen que ir a la cancha 3”, dice muy amablemente -como todos los voluntarios de los Juegos- una señora morena, tras ser consultada sobre el lugar en el que la Generación Dorada haría su desembarco por primera vez en Río. Ahí, en ese Parque de los Atletas, en el que Michael Phelps nadaba a menos de 100 metros, la pelota naranja empezó a picar y el Oveja Hernández a dar órdenes. Y ahí Emanuel Ginóbili, Luis Scola, Carlos Delfino y Andrés Nocioni empezaron a disfrutar de su primera vez en suelo carioca.

Solo 15 minutos estuvo cerrado el entrenamiento para la prensa hasta que el voluntario encargado abrió la puerta para ver lo que generalmente no se puede ver. La cocina de un entrenamiento del equipo más importante de la historia del deporte argentino. No es común ver más de cuarenta minuto como se cocinan los movimientos que buscarán estirar la vigencia de este equipo eterno.

Nicolás Casalánguida es el que dirige la batuta con indicaciones para todos, en especial para Delfino, al que le dice “armá más rápido el tiro”. El ‘Cabezón’ es el personaje por el cual preguntan los periodistas brasileños, estadounidenses, que se acercaron a ver un evento único en los Juegos. Único, porque no habrá otra chance de repetir.

Pasado el turno de uno de los ayudantes de Hernández, le tocó el turno a Gonzalo García, quien con el quinteto que parece perfilarse para debutar el domingo ante Nigeria (22.30) trabajó en el funcionamiento ofensivo. Ahí Campazzo, Ginóbili, Nocioni, Scola y Delía escucharon y ejecutaron bajo la supervisión de un Oveja Hernández que se enojó cuando escuchó demasiado ruido del lado de afuera de la cancha. Obvio, por los periodistas. El DT de la selección tuvo una curiosidad durante el entrenamiento: se puso a sacarle fotos a Scola cuando se emparejaba en un uno contra uno con Delía.

Después llegó el turno de ensayar los triples en un costado y de los pivots en el otro. Todo mientras el Chapu Nocioni hacía pasadas por el largo de una cancha que olía demasiado a nuevo. Terminó el entrenamiento y llegaron los aplausos. El grupo se juntó y llegó la arenga de Ginóbili. El más experimentado les hizo saber a los más nuevos donde estaban parados. Algo que él y sus tres viejos mosqueteros saben muy bien de que se trata.

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