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23/02/2018

El dramático presente de Arantxa Sánchez Vicario

La extenista Aranxta Sánchez Vicario junto a su exmarido, Josep Santacana. / Libertad Digital

La leyenda de tenis español transita una crisis: le pidieron el divorcio y podría ir presa por una deuda millonaria con un banco. La relación con su familia está destrozada.

El presente de la extenista Arantxa Sánchez Vicario es realmente aterrador. La española, quien supo ser número uno del mundo en 1995, podría ir presa por una deuda millonaria al Banco de Luxemburgo y también afronta un feroz divorcio con su actual marido, Josep Santacana. 

Además de encontrarse en una comprometedora situación económica, la española de 46 años sufre la traumática separación de su marido, quien pidió la custodia de sus dos hijos alegando que su mujer no puede hacerse cargo de los niños por tener “problemas psicológicos”.

La historia de amor comenzó con una férrea resistencia de la familia de Sánchez Vicario. Antes de la boda, en 2008, sus padres investigaron a Santacana y se encontraron con que el empresario tenía varias deudas e inconvenientes con la Justicia. Sin embargo, Aranxta escuchó a su corazón y se casó pese a la insistencia de su familia.

“Mis padres me dejaron sin nada”

La pareja se casó en régimen de separación de bienes, un acto interpretado como de rebeldía por la familia de la tenista que le recomendó que firmará un documento prenupcial, publicó el diario El País.

Los problemas comenzaron a aparecer en la vida de la deportista, radicada hace años junto a su pareja en Miami. Santacana se convirtió en el apoderado de todas las sociedades de Sánchez Vicario y en 2016, con todo el patrimonio de la leyenda del tenis español, le pidió el divorcio.

Sánchez Vicario afronta una dura crisis, ya que además de ver cómo se esfumó toda la fortuna amasada en su glorioso pasado como tenista y podría perder la tenencia de sus hijos. Mientras tanto, intenta recomponer una relación familiar destrozada hace años.

Un dato que resume el distanciamiento con su círculo íntimo fue cuando Sánchez Vicario no pudo despedir a su padre en el velatorio porque su hermano le negó la entrada.

“No puedo despedirme de mi padre porque no me dejan. Mis hermanos me han vetado, así que si no me ven en el funeral, es porque no quiero montar ningún espectáculo”, recordó la Hola.

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