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14/06/2018

Diez momentos tristes en la historia de los mundiales

La tristeza de Messi fue no haber podido ganar el Mundial de Brasil. / AFP

Porque cuando se gana en un Mundial se disfruta más que nunca, cuando pierde duele el doble y la Selección Argentina sabe muy bien de qué se trata. Videos.

La mayoría de las veces las grandes decepciones en el fútbol van de la mano con altas expectativas en la previa que no se terminan cumpliendo y la Selección Argentina sabe muy bien de qué se trata eso a lo largo de la historia de los mundiales.

La derrota más reciente, que todavía duele y la herida sigue abierta, fue la final de Brasil 2014 frente a Alemania, verdugo repetido de la Selección en los últimos mundiales. Lionel Messi, multicampeón en Barcelona, no pudo ganar la única copa que le falta y la que más desea y su imagen mirando de reojo el trofeo entristece a todos los argentinos.

Lo que ocurrió en 2002 fue totalmente diferente. El equipo que conducía Marcelo Bielsa había arrasado en las Eliminatorias y llegaba al Mundial como uno de los grandes candidatos pero tras un sorteo desfavorable, un declive del rendimiento de jugadores clave como Juan Sebastián Verón, un poco de mala suerte y una combinación de resultados adversos, se despidió de Japón en primera ronda tras no poder derrotar a Suecia en el último partido de la fase de grupos.

La eliminación de Estados Unidos 1994 fue más parecida a la de 2002, aunque se dio en octavos de final a manos de Rumania. El equipo de Alfio Basile había arrancado con todo y se anotaba entre los candidatos pero sintió el golpe de la suspensión por doping de Diego Maradona y sumado a la lesión de Claudio Caniggia, ya no sería lo mismo.

La derrota con Alemania por penales en los cuartos de final del Mundial 2006 dejó un gran dolor en el pueblo futbolero y varios interrogantes que nunca podrán responderse. ¿Qué hubiese pasado si no se lesionaba Abbondanzieri? ¿Qué podría haber ocurrido si ingresaba Messi? ¿Qué influencia hubiera podido tener Riquelme si Pekerman no lo reemplazaba a 20 minutos del final? La única realidad es que Argentina se despidió cuando tenía equipo para dar pelea hasta el final.

El plantel que participó del Mundial de España 1982 generaba mucha expectativa al ser similar al que se consagró cuatro años antes como local, con las incorporaciones de Maradona y Ramón Díaz, campeones juveniles en 1979. Sin embargo, la imagen que queda de ese torneo es el planchazo de Diego a Batista y su expulsión en la derrota ante Brasil, que significó la despedida para Argentina.

En 1974, Holanda quedó, como tantas otras veces, en las puertas de la gloria pero sin dudas era el equipo que mejor jugaba y, liderada por el talentoso Johan Cruyff, le propinó a Argentina una derrota inolvidable al golearla por 4-0. La Selección que dirigía Vladislao Cap jugaría dos partidos más pero su suerte ya estaba echada en en la competición.

La final de 1990 tuvo sabor a revancha para Alemania, que se impuso 1-0 a Argentina con un solitario gol de penal de Andreas Brehme sobre el final y se consagró campeona por tercera vez en su historia. Más allá del lógico dolor por haber estado tan cerca del título, parece un milagro que esa selección haya sido finalista.

En Francia 1998, la algarabía por eliminar a Inglaterra en octavos de final duró poco y el equipo de Passarella se despidió tras caer con Holanda en un partido recordado por el cabezazo de Ortega a Van der Sar que pudo ser para cualquiera pero la suerte estuvo de lado de los europeos: el remate de Batistuta que siempre entraba se estrelló en el poste y sobre el final Dennis Bergkamp dio una clase de definición y se terminó la historia.

En 2010, otra vez apareció Alemania para amargarle la vida a Argentina, aunque esta vez con un categórico 4-0 difícil de olvidar. El equipo que dirigía Diego Maradona recibió un golpe de entrada y ya no pudo recuperarse. Otra vez la Selección no lograba cruzar la barrera de los cuartos de final.

En 1966 la despedida fue contra Inglaterra en un partido que quedará en la memoria por la actitud de Antonio Rattín luego de ser expulsado, primero al no querer retirarse del campo de juego y después estrujando una bandera británica para provocar la ira del público local, que finalmente terminaría festejando su primer y único título mundial.

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