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19/10/2018

Disfrutemos la cosecha mientras dure

Los atletas olímpicos en la ceremonia de cierre de los Juegos de la Juventud en Buenos Aires. / Buenos Aires 2018 (Flickr)

Después de la alegría y los fuegos artificiales por unos Juegos Olímpicos históricos hay que sentarse a reflexionar sobre el futuro.

Fueron quince días de ensueño para la ciudad de Buenos Aires, con escenarios repletos y un clima increíble. Horas donde nos emocionamos con el básquet, nos enamoramos del beach handball, confirmamos nuestras creencias en el hockey y el rugby, reflotamos éxitos en remo y vela, reincidimos con el tenis, nos sorprendimos con el BMX, lloramos en natación con la mano de Delfina Pignatiello y muchas otras cosas más.

Después de la alegría y los fuegos artificiales, por un evento histórico que quedará en la memoria de grandes y chicos, hay que sentarse a reflexionar. Buenos Aires 2018 fue un hito en materia de deporte en la Argentina por la organización de un primer evento olímpico (aunque sea de la Juventud) y por la cosecha de medallas. Cierto es que en menores de edad, la competencia es más lúdica que profesional pero no deja de ser una competencia en sí misma y, además de participar, es importante ganar.

En el deporte nada es casual ni inmediato. El éxito es fruto del trabajo consciente y la persistencia. La abultada y sorpresiva cosecha no se la puede adjudicar al azar, ni es producto de la coyuntura de hoy: es fruto dela inversión institucional por parte del ENARD y la Secretaria de Deportes, y de años de trabajo y preparación por parte de los atletas y sus entrenadores.

Un plan que comenzó hace más de cinco años, cuando la ciudad de Buenos Aires logró ser designada como sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud. La concreción fue el puntapié inicial para un proyecto de mediano plazo. Incluía una amplia preselección de jóvenes talentos, el desarrollo progresivo de sus cualidades y la confirmación final de los seleccionados en las distintas especialidades: destinados a formar parte del equipo olímpico.

Y, entonces, como generalmente pasa en el deporte, el tiempo de preparación y trabajo dio frutos. Fueron once medallas de oro con: María Sol Ordas en single scull de remo, la dupla de Agustina Roth e Iñaki Mazza Iriartes en BMX, el beach handball femenino, Dante Cittadini y Teresa Romairone en vela, Facundo Díaz Acosta y Sebastián Baez el dobles masculino de tenis, las leoncitas en hockey, Nazareno Sasia en lanzamiento de bala, Brian Arregui en peso welter de boxeo, Fausto Ruesga en la competencia de volcadas, el seven de Rugby y el Básquet 3×3. A eso se le suman diez medallas de plata y once de bronce como balance final para la delegación argentina.

Ahora, cuando terminen los festejos, habrá que empezar a pensar en el futuro que no pinta de la mejor manera: porque la respuesta no está en las palabras, sino en los hechos. “El Proyecto de Ley de Presupuesto 2019 presentado por Nicolás Dujovne marca un notable descenso de la inversión estatal en Deporte: por tercer año consecutivo habrá recortes en los montos que recibirá la Secretaría... Mientras los deportistas se quejan a sotto voce de los atrasos de becas (hay deudas de entre dos y tres meses), al mirar las tablas de reparto se quedarán helados, ya que la cifra destinada al alto rendimiento para 2019 será de sólo $ 250 millones cuando para 2018 se reservaron $125 millones más. Si la cuenta se hace en dólares, se pasará de los u$13 millones disponibles este año a u$6,25, una pérdida del 52% en 12 meses”. Los números publicados por Ernesto Rodríguez, en su sitio ephectosport, son muy gráficos sobre el futuro próximo.

Entonces, la pregunta es: ¿Con Buenos Aires 2018 llegamos al ápice del proyecto o, como debería ocurrir, es apenas es un mojón de un plan estratégico? Sí nos guiamos por las decisiones institucionales. Disfrutemos esto, mientras dure.

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