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31/10/2018

River finalista: el ciego y la espada del augurio

El árbitro uruguayo Andrés Cunha, rodeado de jugadores de Gremio tras la sanción del penal para River. / AP

El VAR fue decisivo en la clasificación del Millonario en Porto Alegre y el DT de Gremio se sintió robado. La precisión del nuevo sistema.

“Errare humanum est (Errar es humano)”: así en el fútbol, como en la vida. Iban 85 minutos de partido, cuando a Ignacio Scocco le llega un centro bombeado desde la derecha e intenta controlar el balón para perfilarse para el remate. Ejecuta con celeridad, mientras el defensor Bressan corre a sus espaldas. La jugada fue rápida y la pelota se desvió en el brasileño para irse al tiro de esquina. Nada ameritaba que el jugador cometiese el error de extender su mano adentro del área y que la pelota le pegara, pero aun así tuvo suerte: ninguno de los protagonistas de River, ni el árbitro Andrés Cunha se percataron de la infracción. Incluso Scocco vio que pegó en algún lado pero no se dio cuenta donde porque reclamaba el tiro de esquina. Fueron esos minutos de demora, fruto de la decisión adoptada por Gremio de cortar constantemente el juego reclamando atención médica, lo que le permitió al juez uruguayo ser notificado.

Henry Ford, el empresario automotriz, decía que “si le hubiera preguntado a sus clientes qué era lo que querían, (no le hubieran dicho autos) le hubieran dicho caballos más rápidos”; lo mismo da si se le hubiesen preguntado a la gente del fútbol que querían para impartir justicia, la mayoría hubiese dicho “jueces más perfectos”, no un Video Analisis (VAR). Sin embargo, debemos ser conscientes que la evolución en el deporte está atada a la tecnología y una verdadera innovación, al fin de cuentas, es como un salto de fe, un cambio de paradigma, una postura radical que cambia el status quo. Y eso es el VAR en el fútbol y bienvenido sea para eliminar la discrecionalidad.

A comienzo de año, un profesor belga llamado Werner Helsen presentó una investigación que develaba un nuevo escenario para la herramienta que cambió a futuro la suerte del deporte más popular del mundo. En su oficina en la Universidad KU Leuven, Helsen junto a un par de colegas se pasaron alrededor de dos años viendo fútbol, mucho fútbol. No focalizándose en las virtudes técnicas de los jugadores ni en los sistemas tácticos de juego, su mirada estuvo puesta en las decisiones arbitrales y los errores que esas decisiones generan en el trámite del partido. Su objeto de estudio era el VAR: ¿Está haciendo que el fútbol sea un poco más justo sin perder su esencia? Uno de los partidos que estuvo en análisis fue el recordado Lanus 4 – River 2 por las semifinales de la Copa Libertadores 2017, sobre el que días después Enzo Pérez dijo: “Inventaron el VAR para sacarnos de la Copa”.

En su página web, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) presenta a Werner F. Helsen como profesor titular en la Universidad KU Leuven, expresidente del Grupo de Investigación de Control de Movimiento y Neuroplasticidad y actual jefe del Laboratorio de Percepción y Rendimiento. Las conclusiones presentadas por él y sus colaboradores, en la reunión anual del Consejo de la FIFA celebró en marzo de 2018 en Bogotá (Colombia) condicionaron la aplicación del VAR durante la Copa del Mundo en Rusia. Según su investigación, la precisión de las decisiones arbitrales aumentaron de un 5,8%, a 98,8%, en los partidos que utilizaron el dispositivo y mientras, en condiciones normales, se cometía un error clave cada tres partidos, en los encuentros con VAR se cometió uno cada diecinueve encuentros.

Ya nadie duda de que el VAR tiene la capacidad de mejorar el juego, como nadie dudaba a comienzos del siglo XX que trasladarse en auto era mejor que ir a caballo. “¡Interrumpirán constantemente el juego!” despotricaban los críticos del VAR hace unos años, hoy esa postura ha quedado en el olvido y ya nadie se alarma. En deporte dinámico pero entrecortado como el fútbol, la investigación de Helsen demuestra que el tiempo de juego perdido para las consultas de VAR fue de solo 55 segundos. En Gremio-River, por ejemplo, se perdió mucho más tiempo en las fingidas lesiones del arquero Marcelo Grohe que revisando el video.

Ahora, el mayor problema, todavía sin solución, es cómo el hombre monitorea esa tecnología y la aleja de la subjetividad y el oscurantismo. Faltaban apenas cinco minutos para el final, con River lanzado en ataque en busca de un gol que lo clasificara a la final de la Libertadores. En ese contexto de máxima atención, nadie, ningún protagonista entre los veintidós jugadores y los árbitros se dio cuenta de la infracción en la jugada, salvo el infractor. Aquí, la aplicación del VAR es decisión que cambia la historia y que no parte de los protagonistas. En ese punto, radica el núcleo de la cuestión. Así como la pelota cantada mala por el umpire no se rectifica o ratifica en el tenis, si no es impugnada por el perjudicado; la jugada no percibida por el árbitro ni reclamada por los protagonistas no puede ser modificada en el fútbol por una voz en el auricular. Porque esa voz no es juez ni es parte (en las reglas del fútbol originales) y puede estar interesada o desinteresada para realizar esa llamada.

“Gremio no está clasificado por el VAR. Si funcionara bien yo estaría sonriendo, la hinchada estaría feliz y Gremio estaría en la final de la Copa Libertadores, pero Gremio fue robado. ¿Será que Stevie Wonder estaba viendo el VAR?”, afirmó Renato Gaucho al concluir el encuentro descargándose contra los árbitros asistentes. Respeto la postura de Renato, pero no comparto el uso de la ceguera del cantante como metáfora, mucho mejor quedaría con los Thunder Cats. ¿Será que “Leono” estaba viendo el VAR?… Espada del augurio, quiero ver más allá de lo evidente.

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