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12/03/2019

Donarán el cerebro de la ciclista que se quitó la vida

Kelly Catlin tomó la drástica decisión de quitarse la vida. Su cerebro será donado a una universidad para ser sometido a investigaciones. / AFP

La familia de Kelly Catlin, quien se suicidó a los 23 años, decidió investigar a fondo las causas del trágico desenlace. “Hablaba como un robot”, dijo su padre.

El suicidio de la ciclista estadounidense Kelly Catlin (23 años), subcampeona olímpica en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, será objeto de estudio y su familia ha decidido donar su cerebro para que se investiguen a fondo las causas que la llevaron al trágico desenlace.

“Nuestra familia decidió realizar un examen neuropatológico en el cerebro de Kelly para investigar cualquier posible daño causado por su reciente lesión en la cabeza y buscar explicaciones para los síntomas neurológicos recientes”, dijo Mark Catlin, padre de la joven en declaraciones publicadas en The Washington Post.

Kelly, campeona mundial en la prueba persecución por equipos en 2016 y 2017, había sufrido una conmoción cerebral en diciembre de 2018 producto de una caída y, según señalaron sus parientes, no ha vuelto a ser la misma.

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Ella hablaba como un robot. Nos preguntábamos: ‘¿Qué le ha pasado a nuestra Kelly?'”, confesó su padre. Además, su hermana reveló que la joven deportista sufría de fuertes dolores de cabeza, sensibilidad a la luz y ya había intentado suicidarse. 

Además de su enorme talento en el ciclismo, Kelly Catlin se graduó en la Universidad de Minnesota con una licenciatura en Ingeniería Biomédica y estaba estudiando en un posgrado en Computación y de Ingeniería Matemática en la Universidad de Stanford.

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“Después de su conmoción cerebral, ella comenzó a abrazar el nihilismo. La vida no tenía sentido. No había ningún propósito. Era una persona con depresión. Ella ya no podía concentrarse en sus estudios o entrenar tan duro. No podía cumplir lo que sentía que eran sus obligaciones con ella misma, no podía cumplir con sus propios estándares. No podía darse cuenta de que lo que tenía que hacer era alejarse y descansar, sanar. Todos estábamos buscando las palabras mágicas, que valía la pena vivir la vida “, completó su padre.

El cerebro de Kelly será objeto de estudios en la Universidad de Boston, donde se buscará evidencia sobre la encefalopatía traumática crónica u otros trastornos del sistema nervioso central que desencadenaron en el fatídico suceso.

FH

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