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19/06/2019

La Selección está en plena recomposición

La Selección Argentina antes del debut en la Copa América ante Colombia. / Fotobaires.

La Argentina es siempre favorita por la camiseta, por su pasado y por sus jugadores. Veo al equipo de Scaloni con mucha sed de ganar, por eso soy optimista.

Pese al traspié en el debut ante Colombia, yo la veo muy bien a esta selección porque considero que tiene un plantel de grandes jugadores y le sobran condiciones y méritos para ganar la Copa América. La Selección es siempre favorita por la camiseta, por su pasado y por sus jugadores, y en cada torneo internacional que disputa está obligada a llegar a la final y ganarla, porque la historia y la idiosincrasia de los argentinos lo marcan así.

Esta es una nueva revancha y esperemos que en esta oportunidad se nos dé porque ya llevamos demasiados años sin poder levantar una copa a nivel selección, y para un país tan rico en lo futbolero como Argentina es, al menos, preocupante. No va a ser fácil, pero se nos puede dar.

Los futbolistas que jugamos la Copa América 2004 en Perú formamos un grupo extraordinario, muy lindo y con mucha sed de ganar. Ahí es donde yo veo una gran similitud con estos jugadores de Lionel Scaloni y, por eso, soy optimista. Conformar un grupo unido y sólido es una de las grandes claves para el éxito de cualquier equipo o selección. Estoy convencido de que a pesar del poco tiempo que lleva al frente del plantel, Scaloni lo está logrando y los resultados van a ir apareciendo de a poco. Todo proceso necesita un tiempo de trabajo mínimo, antes de que empiecen a verse los resultados. Y esta Selección está en pleno proceso de recomposición.

En lo personal yo la pasé muy bien en aquella Copa América. Había un ambiente impresionante, no sólo en los entrenamientos, sino especialmente en las comidas y en las reuniones que hacíamos a la noche, donde la pasábamos bárbaro. Por lejos, el más divertido de todos era el Kily González; se la pasaba todo el día haciendo bromas, contando chistes y nos hacía bailar al ritmo del grupo de cumbia villera «Supermerk2», que por ese entonces estaba de moda. La regla del Kily era muy clara y no se salvaba nadie: el que no bailaba, no comía. Sinceramente, nos divertimos mucho y eso se sintió fuertemente en el grupo a la hora de jugar los partidos. Lástima que no pudimos cumplir el objetivo que era ganar la Copa América.

Lo que más bronca me da es que a pesar de que tuve la alegría de marcar el segundo gol en la final ante Brasil a tres minutos del final, ellos nos empataron en tiempo de descuento y después terminamos perdiendo en los penales. Yo no entendía nada porque interiormente todavía estaba festejando mi gol y la victoria.

Para colmo, ni siquiera tuve la oportunidad de sacarme la calentura que tenía porque erramos tantos penales que yo no pude patear el mío. No sabés la bronca que teníamos. Estuvimos a tres minutos de la gloria nada menos que ante Brasil pero nos terminamos quedando con las manos vacías. Nos queríamos morir de la rabia. Haberla ganado hubiera significado mucho tanto para nosotros como también para Marcelo Bielsa y para todo el fútbol argentino, porque hacía mucho tiempo que no se ganaba la Copa América. Dejamos todo para ganarla. Pero la suerte no estuvo de nuestro lado y nos tuvimos que conformar con el segundo puesto.

Después de tantas alegrías y tristezas que me dio el fútbol, puedo decir que sin lugar a dudas, ese día fue uno de los más tristes de toda mi carrera.

(*) Delantero, subcampeón en la Copa América Perú 2004.

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