De Ricardo Caruso Lombardi se tienen muchos preconceptos. Cuando se conoció que sería el nuevo técnico de San Lorenzo, el canal de noticias C5N puso en pantalla un videograph, como mínimo, polémico: “Un vende humo en Boedo”. Su manera de ser, su picardía, su labia, su barba candado, su histrionismo, su alto perfil mediático hacen que se lo vea de reojo. También su origen: el Ascenso. En ambiente tan especial comola Primeradel fútbol argentino, un hombre que llega desde las categorías menores lleva una marca indeleble sobre sus hombros. Pero detrás de toda esa imagen, está el técnico. ¿Es tan vende humo como se dice? ¿Y si es así, por qué los equipos que tienen la soga al cuello con el promedio acuden a él para que los salve? ¿Existe el “método Caruso”?
Richard, para servirte. San Lorenzo es el sexto equipo –y segundo grande– que contrató sus servicios para zafar de la promoción y un eventual descenso. Con Argentinos, Newell’s, Racing y Tigre tuvo éxito. Con Quilmes no pudo zafar, a pesar de sumar 20 puntos y quedar cerca del milagro. Con el Ciclón será con el que menos margen de error disponga: su aventura durará 11 partidos. De los equipos anteriores, al que dirigió la menor cantidad de encuentros fue a Quilmes, con 15. Y a excepción de Newell’s, al resto se incorporó en torneos Clausura, el campeonato que marca el fin de la temporada. Y los descensos.
Entonces, un entrenador que tiene una alta cuota de eficacia frente a situaciones límite debe tener algo. “Lo principal que hace es cambiarles la cabeza a los jugadores. En eso no falla. Habla mucho con cada jugador”, asegura alguien en Quilmes. Y una de sus armas es el humor para quitarles presión a los jugadores: cuando se hizo cargo del club de Aníbal Fernández, reunió al plantel en el círculo central e hizo un saque desde el medio. Les dijo: “Esa es la mejor jugada que les vi hacer hasta ahora”. Todos rieron. En las prácticas en Quilmes, cuando alguien mandaba la pelota a lo de un vecino él mismo se subía al tapial y pedía la pelota.
“Cuando llegó nos hizo creer que éramos los mejores del mundo”, aseguró José Schaffer en 2009, en El Grafico, después de acabar con el sufrimiento de Racing. “Nos cambió la mentalidad”, reconoció en aquel momento Matías Martínez. Los jugadores también necesitan adaptarse a Caruso Lombardi, y conocerlo. “A medida que en la cancha se iban dando las cosas que preanunciábamos, aumentó la credibilidad hacia nosotros”, explicó el técnico en la misma revista.
Su manera de trabajar no difiere de la manera de otros técnicos. Se basa en el aspecto físico, su obsesión por conocer los rivales y la motivación. Para conocer al equipo contrario, muchas veces llama a los periodistas partidarios de esos clubes. “Delego mucho, yo estoy con la cabeza en los rivales. Lo mío es meter mano a partir de la práctica de fútbol, 48 horas antes de los partidos. Hago algunos trabajos de campo y marco algunos movimientos. Y a los muchachos les hablo el día antes, en la previa y en la entrada en calor. No tiene sentido hacerlo el martes porque después no se acuerdan”, explicó en El Gráfico.
En eso de hablar es un especialista. Su charla técnica a los jugadores de Tigre enla Primera B, que estaban a punto de ser campeones, es de las más recordadas (http://youtu.be/xkh1yE3Oxog). Y hasta hizo que ganara el peor equipo dela Primera D, Ferrocarril Urquiza en aquel momento (1 ganado, 1 empatado y 15 perdidos). Desafiado por el programa Estudio Fútbol, lo dirigió por un partido, apenas con dos prácticas previas. “Si en el plantel hay dos lungos yo le gano a cualquiera”, dijo. Pero lo emotivo fue la charla técnica (http://youtu.be/Q6xpkb-ggQI). Urquiza ganó3 a0 el clásico a Central Ballester. Después de eso, TyC lo quiso como columnista. Pero justo Racing envióla Carusoseñal.
“Me dicen que soy un vende humo, pero en todos los clubes que estuve hice muy buenas campañas e inclusive en Tigre fuimos bicampeones y logré hacer la mejor campaña de puntos histórica (temporada 2005/05). A nivel mundial sólo nos superó Chelsea”. Y no miente: Tigre sumó 93 puntos y Chelsea, 95.
Qué dijo de sus enemigos fugaces
De Néstor Gorosito. “No tiene códigos, y encima sus equipos juegan mal”, acusó Caruso Lombardi a Gorosito, que había anunciado, no bien lo reemplazó como entrenador de Argentinos Juniors, que el equipo iba a empezar a jugar bien y a recuperar su estilo histórico.
De Diego Scotti. Al mediocampista uruguayo lo dirigió en Argentinos Juniors. Lo acusó, entre otras cosas, de fingir lesiones para irse a jugar con su selección. Dijo de él: “Scotti debería ser agradecido conmigo: estaba jugando con los osos polares en el fútbol de Rusia y yo lo traje acá”.
De Alejandro Domínguez. El atacante de River dio a entender, gestos mediante, que Caruso Lombardi les cobraba a sus jugadores durante el último partido entre River y Quilmes. El técnico no se quedó atrás y también gesticuló: sobreactuó que se acomodaba el pelo por detrás de las orejas.
De Rolando Schiavi. Al actual defensor de Boca lo dirigió en Newell’s y hasta el día de hoy, de vez en cuando, se cruzan por los medios. Por ejemplo, Caruso Lombardi le apuntó: “Es un tonto. Lo que tiene de grandote, no lo tiene de cerebro. Se hizo el lesionado para no jugar en mi Newell’s”.
De Omar Asad. Se cruzaron durante un partido entre Tigre y Godoy Cruz. Asad le gritó “coimero” y lo acusó de pedirles dinero a sus jugadores para ponerlos. Caruso Lombardi contraatacó, en plena cancha: “Gordo falopero, ¡vos sos un drogón, un drogón!”. Al tiempo se reconciliarían.
Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil
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