Una semana pasó desde que River volvió a Primera. Se suponía que tenía que ser la semana más tranquila de su último año, del año que vivió en el infierno. Pero regresar al lugar de siempre no le aseguró paz. Pareciera que River, en los últimos tiempos, siempre encuentra la manera de complicarse. A veces lo hace adentro de la cancha –en 38 fechas de la B Nacional tuvo varias, e insólitas, caídas– y a veces, afuera. Como pasa ahora, con la polémica entre Matías Almeyda, Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez. Y no es un asunto en el que ellos son los protagonistas, los hinchas también juegan en este asunto.
Fin de ciclo. La bomba estalló cuando Cavenaghi y Domínguez se enteraron por los medios, antes que por Almeyda, de que no seguirían en River. Eso produjo la ruptura definitiva entre los jugadores y el técnico. “Por ahí la forma no fue la correcta, puede ser, pero las decisiones hay que tomarlas y soy el entrenador que debe pensar en el proyecto y en el equipo que pretendo para Primera. La decisión de no contar con ellos es meramente futbolística. Quiero tener un equipo más agresivo, nada más, no hay que buscar nada raro”, se excusó Almeyda el jueves. El día anterior, tras la reunión en el Monumental para sellar su continuidad, el entrenador había confirmado la novedad. “Si hablás porque hablás, y si no lo hacés te critican porque no decís nada. Ayer salí de River cuando firmé, me preguntaron y contesté. Pudo haber un error de comunicación”, continuó su explicación.
Las aguas se agitaron enseguida. El jueves mismo, Domínguez usó Twitter para mandar un mensaje encubierto: “Esta imagen habla por sí sola. GRACIAS”, decía su tuit, que iba acompañado por la foto de una bandera en la que aparecen él y Cavenaghi besando la camiseta de River. Cavenaghi, en cambio, no habló. Sí lo hizo su representante, Néstor Sívori, que ya estaba enfrentado con Daniel Passarella y ahora sumó a Almeyda a la lista de personas no gratas. “Para mí, el ciclo que terminó fue el de Almeyda como técnico. Con otro, River hubiese ascendido con diez puntos de ventaja. Me parece falto de estilo decir que esta cuestión fue por cuestiones futbolísticas. Algunos tienen valores miserables”, disparó en Radio 9.
Desgaste. Mucho cambió en un año. De ser una relación óptima con ambos en los primeros seis meses pasó a ser una relación fría. Atrás quedaron los apoyos públicos de los jugadores cuando los rumores decían que Almeyda iba a ser reemplazado por malos resultados. También fueron archivados los elogios del técnico hacia los delanteros. El hecho que empezó a marcar el quiebre de la relación fue la llegada de David Trezeguet. A medida que el francés ganaba protagonismo, los celos de las dos figuras crecían. En su esfuerzo por lograr que hubiese paz puertas para adentro, Almeyda los sentó juntos en la mesa de la concentración.
Algo que al técnico se le hizo difícil de digerir fue el estado físico de Cavenaghi, con algunos kilos de más. En los últimos partidos, el Torito fue la primera opción de cambio. Su cara, cada vez que ocurría, lo decía todo. Y su disgusto lo convirtió en palabras después del ascenso: “Ser el primer cambio en varios partidos no me gustó para nada, a nadie le puede gustar eso, no sé si es normal que ocurra algo así con un capitán, pero Matías habrá tenido sus razones. No me quedó del todo cómodo jugar con Trezeguet. A mí me tocó sacrificarme porque teniendo a David como referencia de área me tenía que juntar con el Chori para armar la jugada y me terminé alejando del arco”. Tampoco toleró el goleador que en River no hayan mostrado predisposición para una eventual renovación. Igualmente se mostró a favor de la continuidad de Almeyda.
Como si fuera poco, para seguir sumando elementos a la polémica, que se armó por Núñez en la semana menos pensada para conflictos, los hinchas están divididos. Algunos organizaron, por medio de diferentes foros, una marcha para hoy en el Monumental para pedir por Cavenaghi y Domínguez. “River está por encima de los nombres”, dijo Almeyda en estos días. Por ahora no parece que así sea.
Almeyda: “Me tienen podrido con la telenovela”. Entre tanto culebrón, el que volvió a hablar ayer fue Matías Almeyda. Cansado, el técnico de River pegó el grito. “Me tienen podrido con la telenovela, están a tiempo de hacer un banderazo para pedir que me vaya, porque todavía no firmé el contrato”, sorprendió en Radio 9, tras las repercusiones que generaron los casos de Cavenaghi y Domínguez.
Además, Almeyda reveló que llamó a Domínguez para ofrecerle que continúe en el club, pero que recibió la negativa por parte del delantero: “Sí, lo llamé, y en la segunda charla le pregunté si no tenía problemas de sentarse en el banco, porque consideraba que el podría estar en mi planteo futbolístico. Me dijo que no”. También se refirió a Cavenaghi. “No pude hablar porque cambió su número de teléfono y sé que está enojado”, dijo.
Con la tormenta pasando por encima de él, Almeyda sabe que afronta días complicados. Tocar a los ídolos de la hinchada fue una apuesta de riesgo. “Necesito tomarme vacaciones porque me va a estallar la cabeza”, aseguró. Y dejó un mensaje: “Me he dejado presionar, me he dejado basurear, pero mi paciencia tiene un límite y si tienen problemas por todo esto todavía están a tiempo”. Continuará.
Entre pases y rumores. La pretemporada de River comenzará el 11 de julio. Hasta ese día, cuando el equipo se ponga otra vez en movimiento, se hablará de los refuerzos del equipo. A la lista que Matías Almeyda le entregó a Daniel Passarella, entre los que que encuentran Sebastián Saja, Marcelo Barovero, Diego Lugano, Maxi Rodríguez, Mauro Formica y César Delgado, ayer se sumaron Enzo Pérez y Gabriel Mercado. Trascendió que estos dos últimos, hoy en Estudiantes, son los que más chances tienen de llegar a Núñez. Hoy, incluso, podrían quedar selladas sus transferencias.
Respecto de Lugano, una traba es el alto sueldo que percibe el defensor en el Paris Saint Germain (4,2 millones de euros al año). Es uno de los mayores deseos de Passarella. El uruguayo hoy estará en la cancha de Platense para jugar un partido a beneficio organizado por la Fundación PUPI, de Javier Zanetti. Entonces, aprovechando su estadía en la Argentina, el presidente de River se reuniría entre el lunes y el miércoles con el representante del jugador, Juan Finger, para acercar posiciones.
La única certeza, por ahora, es que los nombres sobran y las incorporaciones escasean.
(*) Nota publicada en la edición impresa del Diario Perfil
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