Mostrando un gran oportunismo e individualidades desequilibrantes como Diego Valeri, Mario Regueiro y Agustín Marchesín, Lanús se quedó hoy con el clásico sureño ante Banfield por 2 a 1 en el Florencio Sola y dejó al conjunto dirigido por Ricardo La Volpe en el último lugar de la tabla de posiciones.
La justicia en el resultado final se debe quizá a que el equipo de Gabriel Schurrer fue más inteligente y profundo cuando tuvo la pelota, mientras que a Banfield le faltaron tanto fútbol como ideas.
Corrían apenas 28 segundos cuando desde fuera del área Marcelo Quinteros despachó un violento derechazo, que exigió una gran atajada de Marchesín.
Esa jugada marcó una tendencia que se prolongó durante los siguientes cinco minutos, porque Banfield apretó a Lanús contra su campo y no lo dejó salir.
El equipo de La Volpe utilizó el sector izquierdo del ataque para desbordar a su rival, con las corridas de Gustavo Toledo y Jonathan Gómez. Y fue justamente por ahí que llegó al gol a los 6 minutos. Alejandro Delfino se fue por la derecha y envió un centro al área, donde Paolo Goltz de palomita mandó la pelota al fondo de su propio arco.
Banfield continuó siendo más hasta los 15 minutos. A partir de allí se retrasó en el campo y le cedió la iniciativa a Lanús, lo que le resultó fatal porque Diego Valeri y Mario Regueiro se metieron en el partido y le complicaron la vida.
Sobre los 24 minutos, Valeri envió un pelotazo frontal sobre el área y Regueiro bajó magistralmente el balón de cabeza para el ingreso de Mariano Pavone, quien con un derechazo bajo superó la resistencia de Christian Lucchetti.
Lanús era más y a los 35 minutos conquistó su segundo gol. Valeri envió un corner desde la izquierda que Carlos Izquierdoz, apareciendo por el segundo palo, cabeceó al gol.
Los segundos 45 minutos fueron más luchados que jugados. Valeri y Regueiro no tuvieron tanto contacto con el balón, mientras que Fritzler y Ledesma cobraron más preponderancia.
Consciente de la necesidad de llegar al empate, Banfield se adelantó en el campo de juego, pero no tuvo claridad complicar a la defensa de Lanús. Lo suyo consistió en centros -especialmente lanzados desde el sector derecho- y más centro.
A pesar de esa limitada vía de llegada, Banfield contó con una enorme jugada para conseguir al empate, 12 minutos, a través de un cabezazo a quemarropa de Facundo Ferreyra que Marchesín desvió sobre la línea.
Lanús ganó porque aprovechó su momento, tuvo un mejor trato de pelota y cuando le tocó defender lo hizo con acierto; Banfield, en cambio, careció de juego y desperdició sus chances cuando jugó mejor que su rival.