martes 09 de junio del 2026

Desafío Sub 20: ganar, gustar y golear

El miércoles arranca el torneo Sudamericano, que ofrece cuatro plazas para el Mundial de Turquía. Una revancha tras cuatro años de frustraciones.

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“Si así no lo hiciere, que Dios y la Patria me lo demanden.” La muletilla que los funcionarios esgrimen antes de asumir cada mandato bien podría ajustarse a la realidad de las selecciones argentinas. La historia, al menos, así lo indica. Sobre todo al Sub 20, que en todo su recorrido obtuvo seis títulos mundiales. Situación que le vale ser la selección más ganadora de todas (sigue Brasil, con cinco). En suma: a cuatro días del debut ante Chile, el equipo que conduce Marcelo Trobbiani no escapa a esta máxima. Una obligación que se potencia dado que la Argentina será la anfitriona del torneo continental que brindará cuatro plazas para el Mundial Sub 20 que se disputará en Turquía entre junio y julio de este año.

La era dorada. La estela que dejó José Pekerman será difícil de igualar. Un DT que supo cobijar a varios de los grandes talentos de las últimas generaciones de jugadores que, con el paso de los años, lograron consolidarse en Primera. La faena inicial de los Pekerman Boys la comandaron Sebastián Pena, Leonardo Biagini, Juan Román Riquelme, Esteban Cambiasso, Juan Pablo Sorín, Diego Markic y Pablo Aimar, y en 1997 se alzaron con la copa en Malasia. Luego fue el turno de Javier Saviola, Fabricio Coloccini y Maximiliano Rodríguez, quienes ya eran una realidad en 2001, cuando la Argentina organizó su Mundial y lo ganó de punta a punta ganando, goleando y gustado en todos y cada uno de sus partidos. Cuatro años después, con Francisco Ferraro como técnico, Lionel Messi, Oscar Ustari y Fernando Gago se graduaron de cracks en Holanda 2005. Dos años después, en Canadá, Sergio Romero, Angel Di María, Mauro Zárate, Federico Fazio y Sergio Agüero encandilaron al mundo con un juego brillante y una enorme catarata de goles. El DT era Hugo Tocalli, delfín y hombre de máxima confianza de Pekerman.

La era del hielo. Con Sergio Batista en el banco de suplentes y previamente a su despareja labor en la Selección mayor, comenzó la debacle. El paso del Checho marcó un hito para un Sub 20 argentino. Desde 1977 que se juegan los mundiales juveniles y ése, el de Egipto 2009, fue el único año en el que la Argentina no logró clasificarse al quedar detrás de Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, el organizador. Tampoco había disputado el Mundial de 1993, pero en aquella ocasión fue por una suspensión que le impuso la FIFA. Sin duda, la de 2009 fue una ausencia que dolió y dejó una marca indeleble.

Después de esa frustración, Batista esgrimió una pintoresca explicación para comparar su época de jugador con la actual: “Cambió todo; los chicos tienen muchas cosas: la Play Station, la computadora o la tele. Nosotros teníamos la pelota y nada más para jugar en el potrero. No le echo la culpa a eso, pero al chico hay que educarlo para que tenga tiempo para hacer todo. Queda en nosotros que se den cuenta. Además, es muy difícil hablar con un chico de 15 años que tiene un coche porque el representante se lo dio. Si a los 15 tiene un buen coche, ¿qué hambre puede tener? Tiene que jugar por una nave espacial cuando llega a Primera”.

Aquel caótico proceso llegó diezmado a la disputa continental. El presidente de Huracán, Carlos Babington, no cedió a su incipiente estrella Javier Pastore –hoy en Paris Saint Germain, de Francia–; el Chelsea de Inglaterra priorizó la adaptación del chico Franco di Santo (hoy en el Wigan) a la liga inglesa por sobre una competencia sudamericana; y Almería no aceptó desprenderse de Pablo Piatti para que se calzara la albiceleste. A ese panorama se le sumó la baja de los defensores Mateo Musacchio (ex River, hoy en Villarreal, de España) e Ignacio Fideleff (ex Newell’s, hoy en Parma, de Italia).

Tras la asunción de Batista en reemplazo de Diego Maradona en la Selección mayor, fue el turno de Walter Perazzo para intentar encarrilar a ese gigante adormecido que es el Sub 20. Con pibes como Juan Manuel Iturbe, Erik Lamela (hoy en Roma, de Italia), Ezequiel Cirigliano (River), Facundo Ferreira (Vélez) y Alan Ruiz (San Lorenzo), no le fue mucho mejor. En febrero de 2011 logró el pasaporte para el Mundial de Colombia, donde perdió en cuartos por penales ante Portugal, pero como finalizó en el tercer lugar detrás de Brasil y Uruguay quedó al margen de los últimos Juegos Olímpicos realizados en Londres.

La llegada de Marcelo Trobbiani abre un signo de interrogación. Es evidente que la Argentina ya no pasa la instancia sudamericana de taquito. La eliminación en la fase final del Sudamericano de Venezuela 2009 y la caída del equipo de Perazzo en Colombia 2011 abrieron, al menos, el debate sobre si las distintas selecciones son prioritarias o no para los clubes argentinos. Por cierto, algo que los popes de la AFA aún siguen sin definir y lo mutan de acuerdo a las necesidades y urgencias del momento.

(*) Esta nota fue publicada en la edición impresa del Diario PERFIL.