Fue la primera en llegar al Top 10 del ranking mundial, la primera en ganar un título de la WTA (Guangzhou 2004), la primera en alcanzar un cuarto de final de Grand Slam (Wimbledon 2006) y ahora la primera china y asiática en llegar a la final de un Grand Slam. Li Na, que despachó a Caroline Wozniacki y buscará el título en el Abierto de Australia, hace historia para el tenis de su país. Sin embargo, allá la consideran como una "rebelde", ya que dejó atrás el apoyo estatal en busca de mayor libertad de acción.
"Si estás en el equipo nacional no te tenés que preocupar de nada. Pagan el billete de avión, reservan el hotel, te buscan un entrenador. Lo hacen todo por vos. Ahora, si tengo ganas de vaguear, si quiero descansar, con mi equipo, puedo decirlo. Antes, no podía hacer muchas cosas como un individuo, éramos un equipo", explica Li Na, que en su momento tuvo que enfrentar las críticas del Partido Comunista chino.
Sin embargo, la "rebeldía" de la tenista china no se repite puertas adentro de su hogar. Li Na es entrenada por su marido, Jiang Shan. Y reconoce que él "tiene todo el control", tanto dentro de la cancha como fuera de ella. Eso sí, se animó a ponerlo en evidencia por el primer set perdido ante Wozniazki con una graciosa anécdota. "Estaba nerviosa: no dormí bien anoche, me despertaba cada hora. Mi marido roncaba mucho", contó tras la victoria. Tal vez también estaba nerviosa porque justo se cumplía el quinto aniversario de su boda (se casó un 27 de enero de 2006).
Li Na, quien tiene 28 años y lleva el tatuaje de una rosa en el pecho, reconoció que pudo salvar un match-point e imponerse ante la número uno del mundo por "el dinero que gano por pasar a la final". Así, sin vueltas. La china es dueña de una honestidad brutal. "Normalmente, las mujeres no trabajan tan duro como yo", asegura.
Li Na llegó a estudiar dos años de periodismo, pero actualmente es alumna del Instituto de Ciencia y Tecnología de Huazhong. Le gusta nadar y leer, y de chiquita no jugaba el tenis sino al badmington, un deporte muy popular en su país.
La actual número once del mundo (será número cinco si gana Australia), llegó al circuito profesional de tenis en 1999. Sin embargo, tras ganar varios torneos de la ITF (Federación Internacional de Tenis) y ascender al máximo nivel de la WTA en 2000, llegaron loa altibajos y las lesiones. En 2002, Li Na decidió alejarse de las canchas y no volvería por más de dos años.
Pero volvió con el pie derecho. En 2004 se convirtió en la primera jugadora de China en ganar un torneo de la WTA, al vencer a Martina Suchá en Guangzhou. Se metió entre las cien mejores del mundo y en 2006 ya estaba entre las veinte mejores. Y en 2008, llegó una cita muy especial: los Juegos Olímpicos que organizó su país en Beijing. Con toda la presión sobre sus espaldas, Li Na llegó a semifinales, pero allí cayó con la rusa Dinara Safina y una nueva derrota ante Vera Zvonareva la dejó sin siquiera poder subir al podio. Fue una desilusión. Una tristeza que sin dudas ya va quedando atrás.
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