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08/12/2013

Fútbol

River, un empate con sabor a poco

River recibe a Quilmes en el Monumental. / /Télam.

El Millonario empató 1 a 1 ante Quilmes y selló un semestre para el olvido. Ramón, cada vez más cuestionado. Botellazo a Delfino e incidentes.

River Plate cerró un semestre para el olvido con un agónico empate 1-1 frente a Quilmes, en el sur del conurbano bonaerense, por la última fecha del Torneo Inicial.

El juvenil Lucas Pérez Godoy, a los 50 segundos del segundo tiempo, puso en ventaja a los dirigidos por Blas Giunta, pero Carlos Carbonero, a los 59 (el partido estuvo detenido varios minutos por incidentes entre hinchas de Quilmes y la policía), consiguió la igualdad.

Con el empate, River quedó entre los cuatro peores equipos del torneo, con apenas 21 puntos, al igual que Quilmes y sólo por encima de Colón y Racing.

Fue un encuentro accidentado, ya que estuvo detenido más de dos minutos en la primera parte por una agresión de un plateísta de Quilmes al árbitro Germán Delfino, y luego en el segundo, cuando el juez se vio obligado a parar el juego por un enfrentamiento entre hinchas y la policía.

Según presentes en las inmediaciones del estadio mientras se jugaba el partido, dos facciones de la hinchada de Quilmes se enfrentaron fuera de la cancha y luego con la policía, que reprimió con balas de goma y gases lacrimógenos, que generaron también el enojo de los hinchas en la tribuna local.

River intentó asumir el protagonismo del partido, buscando encontrar profundidad por las bandas, pero se topó con un Quilmes sólido, que achicó bien los espacios.

Las escaladas de Carlos Carbonero y Leonel Vangioni por los costados fueron casi las únicas vías de ataque de River, aunque la mejor chance llegó por un zapatazo de Ramiro Funes Mori, quien a los 19 minutos sacó un potente remate desde la izquierda y la pelota sacudió el travesaño.

Quilmes concentró casi exclusivamente sus fuerzas en defensa y le costó replicar los avances «millonarios». Cada vez que recuperaba la pelota, le costaba manejarla con claridad y la dividía sin sentido.

De hecho, la única chance del local llegó mediante un tiro libre que ejecutó Miguel Caneo a los 18, pero su remate, de frente al arco, fue bien detenido por Marcelo Barovero. Cuando se jugaban 30 minutos de la primera parte el encuentro estuvo detenido durante más de dos minutos, debido a que un plateísta local agredió al árbitro Germán Delfino al arrojarle una botella de plástico llena de agua que impactó en su hombro.

Delfino fue atendido durante dos minutos y luego decidió continuar con el encuentro, mientras que el resto de los plateísta locales insultaban al agresor.

De allí hasta el final, los dos equipos entraron en una meseta y se prestaron la pelota, sin lograr llevar peligro al rival.

Todo muy diferente fue en el segundo tiempo, ya que a los 50 segundos, Pérez Godoy le ganó dentro del área a Eder Alvarez Balanta luego de un tiro de esquina de Sebastián Romero y luego de su cabezazo la pelota ingresó junto al palo derecho de un Barovero inmóvil.

Ni el hombre de más que tuvo River desde los 5 minutos fue suficiente para River, ya que nunca encontró la manera de romper el cerco defensivo de Quilmes.

Delfino detuvo el encuentro en dos oportunidades en la segunda parte: primero porque los hinchas arrojaron fuegos artificiales, y más tarde por el enfrentamiento de los hinchas con la policía.

En los 20 minutos adicionados al tiempo reglamentario, River buscó con intensidad pero sin ideas.

Sin embargo, y cuando parecía que River no podría romper la resistencia de Quilmes, Carbonero, a los 59 minutos, tomó la pelota dentro del área y sacó un potente remate que venció a Peratta y decretó la igualdad.

Fuente: DyN

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