Lamentablemente para todos los hinchas genuinos de Estudiantes de San Luis, el regreso a su provincia tras la crisis económica, la insólita mudanza a Buenos Aires, la renuncia de toda la Comisión Directiva y los rumores de desafiliación, se vio opacado y no por un resultado deportivo sino por un hecho de violencia.
El equipo puntano recibió a Villa Dálmine, sorpresivo líder de la B Nacional, en el estadio Juan Gilberto Funes y todo era fiesta. Pero el entretiempo se extendió 20 minutos más de lo establecido por el reglamento como primer síntoma de que algo andaba mal.
Luego del partido, el árbitro Andrés Merlos denunció amenazas de dos personas vestidas con indumentaria del club local cuando se dirigía al vestuario tras la finalización del primer tiempo.
"Lo interceptaron en el pasillo camino al vestuario, lo insultaron y lo amenazaron. No le mostraron armas de fuego pero le dieron a entender las tenían", detalló el titular del SADRA Guillermo Marconi, quien también aseguró que el juez salió a jugar el segundo tiempo porque la interventora a cargo de Estudiantes le dio las garantías".
Uno de los agresores ya fue identificado, se llama Gastón Sosa y tras quedar detenido durante unas horas, fue liberado. Este hombre pertenece a la barra brava y según sus palabras suele "colaborar con los utileros". Si bien nunca admitió haber amenazado a Merlos, sí reconoció haberlo insultado "como cualquier hincha", con la salvedad que él lo hizo en la puerta del vestuario.
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