Por el excelente nivel de jugadores y las propuestas ofensivas de los entrenadores, los partidos de instancias decisivas de la Champions League suelen no defraudar, y como sucedió el martes entre Real Madrid y Bayern Munich, el duelo revancha entre Roma y Liverpool comenzó repleto de emociones.
A los 8 minutos el senegalés Sadio Mané abrió la cuenta para el conjunto inglés y amplió la diferencia en el global pero rápidamente el local encontró la igualdad a través de una insólita jugada cuando el delantero El Shaarawy bajó de cabeza un centro pasado y en su afán por despejar un defensor del Liverpool no hizo más que pegarle un pelotazo a James Milner que significó el empate transitorio en un partido que, conforme a las expectativas, no defrauda y promete más.
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