Los más cabuleros en el ambiente del fútbol aseguran que es un pecado mortal tocar el trofeo antes de jugar una final pero tanto Ramón Díaz como Miguel Ángel Russo ya saben lo que es tenerlo en sus manos y por eso mismo fueron invitados a Madrid por Conmebol para colocar la ansiada Copa Libertadores en el medio de la salida de los equipos al campo de juego del Santiago Bernabéu.
El riojano fue campeón de América con River en 1996 mientras que Russo lo consiguió con Boca en 2007 de la mano de un Juan Román Riquelme superlativo y en la noche madrileña se unieron por ese logro que comparten y que los ubica en la historia de los clubes más populares del país.
Por otra parte, es una alegría para todo el mundo del fútbol ver a Russo saludable después de la enfermedad que lo tuvo un tiempo alejado de su amada profesión.
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