Boca tomó una decisión que impacta directamente en una de las nuevas formas de vivir el fútbol: el contenido generado desde las tribunas. El club modificó el reglamento para sus socios y abonados y estableció una prohibición que afecta especialmente a influencers y creadores de contenido que realizan videos, transmisiones y reacciones desde La Bombonera.
La nueva normativa comenzará a regir desde el viernes 28 de agosto, cuando el Xeneize vuelva a jugar como local ante Lanús por la séptima fecha del Torneo Clausura.
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La modificación aparece dentro del artículo 7, referido a las obligaciones y prohibiciones de los abonados. Allí se establece que no está permitido generar contenido para redes sociales ni realizar transmisiones radiales, televisivas o de cualquier tipo desde la ubicación correspondiente al abono, salvo que Boca otorgue una autorización excepcional.
La medida no habla exclusivamente de influencers, sino de cualquier abonado. Sin embargo, sus principales afectados son aquellos creadores que hicieron de la experiencia en la Bombonera parte de su contenido habitual.
Y el reglamento contempla una consecuencia fuerte: Boca puede dar de baja el abono sin derecho a indemnización y, si lo considera pertinente, solicitar al Tribunal de Disciplina que intervenga sobre el socio involucrado.
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La reacción no tardó en aparecer. Algunos de los creadores de contenido más identificados con Boca cuestionaron públicamente la decisión.
TorliBostero, habitual creador desde la Bombonera, apuntó directamente contra la conducción del club. También Matías Castillo, integrante de Los Displicentes, manifestó su rechazo y defendió la idea de que “el club es de los socios”.
Del otro lado, una parte importante de los hinchas respaldó la medida. El argumento principal es que a la cancha se va a ver y alentar a Boca, no a convertir la tribuna en un estudio de grabación para generar contenido. La discusión, entonces, quedó instalada entre quienes consideran que los influencers forman parte de la nueva cultura del fútbol y quienes entienden que su presencia puede terminar desplazando el protagonismo del hincha tradicional.
La palabra “guerra” puede resultar atractiva para contar el conflicto, pero todavía sería exagerado afirmar que existe una confrontación institucional contra los creadores de contenido. Lo concreto es que Boca marcó un límite: el abono no podrá utilizarse libremente como espacio para producir contenido o realizar transmisiones. Y dejó abierta una puerta: el club podrá autorizar esas actividades de manera excepcional.
La decisión también puede leerse desde otro lugar. Los clubes tienen cada vez mayor interés en controlar cómo se utiliza comercialmente todo lo que ocurre dentro de sus estadios, mientras que los influencers construyen un contenido desde la efusividad a partir de un gol en contra, por ejemplo, miles y miles de usuarios se burlan y consumen irónicamente los mismos.
Ahora llegará la parte más importante: ver cómo se aplicará la norma en la práctica. El primer partido como local será ante Lanús y, con él, llegará la primera prueba para un reglamento que ya generó una fuerte discusión antes incluso de entrar en vigencia.
LT.
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