El nombre de Sebastián Villa volvió a sobrevolar el mundo Boca tras su destacado nivel en Independiente Rivadavia. Sin embargo, la puerta de Brandsen 805, que para muchos parecía entornada, recibió un portazo elegante pero firme por parte de Juan Román Riquelme.
El presidente xeneize, según explicó en sus últimas apariciones, dejó en claro que el club no está dispuesto a hipotecar su capital político ni institucional por un jugador que, según sus propias palabras, "decidió que no tenía más trabajo" en el club.
Los "códigos" que maneja Román
Para Riquelme, la salida del colombiano en 2023 no fue solo un problema legal, sino una falta a la gratitud. El dirigente no olvida que, mientras el club lo bancó en medio de tormentas judiciales, el delantero forzó su salida hacia el fútbol búlgaro.
Esa ruptura de "códigos" es, para el máximo ídolo, un obstáculo mucho más alto que los 5 millones de dólares que pediría la Lepra mendocina.
El costo político y la sombra judicial
Más allá del sentimiento, existe una realidad insoslayable: Villa acarrea una condena por violencia de género y un proceso abierto por abuso sexual.
En un contexto donde la gestión de Riquelme busca profesionalizar todas las áreas, incluyendo el protocolo de género, repatriar al extremo sería un retroceso comunicacional difícil de digerir.
FMZ
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