El Real Madrid volvió a ser el centro del mundo futbolístico tras una victoria electrizante contra el Manchester City, pero la lupa se posó sobre el brasilero Vinícius Jr.
Luego de convertir el primer gol del partido, el delantero se dirigió a la parcialidad local e hizo un festejo que no agradó para nada a los Citizens.
El brasileño se apoyó en el banderín del córner y ejecutó su "manual de la provocación": frotó sus puños contra los ojos imitando un llanto infantil.
Para colmo, luego selló sus labios con el dedo índice, silenciando a un estadio que lo tenía en la mira.
La mímica del "llanto" tiene un destinatario claro: la hinchada local que, en enfrentamientos previos, exhibió banderas con la frase "Stop crying your heart out" (dejá de llorar desconsoladamente).
Aquella burla, inspirada en el himno de Oasis, apuntaba directamente a la reacción del jugador tras perder el Balón de Oro frente a Rodri. Vinícius esperó su momento y devolvió la gentileza en el mismo escenario.
Aunque el brasileño argumenta que sus gestos son una defensa ante el hostigamiento, la UEFA y el arbitraje de Clement Turpin lo vigilaron de cerca.
En un fútbol que busca erradicar la violencia, esta gestualidad divide aguas: para unos es la picardía necesaria del potrero; para otros, una conducta que roza la falta de respeto y que le valió una advertencia disciplinaria en pleno campo de juego.
FMZ
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