Periodista
El mes de abril va a ser determinante para el River de Coudet, y mucho de lo que suceda en cuanto a resultados y rendimientos colectivos e individuales va a predeterminar los tiempos venideros para el plantel y para los objetivos del mismo entrenador. El partido contra Belgrano y el 3-0 dejó al menos 5 claves positivas para mirar con buenas sanciones ese futuro.
1. Vuelta al juego identitario
La primera tiene que ver con el juego y la esencia del sello de agua del equipo. Luego de tres partidos donde ganaba y no gustaba para nada, incluso diciendo que por ejemplo el partido ante Estudiantes de Río Cuarto había sido muy malo para ver, ayer logró la regla de las tres G, ganar, gustar y golear. La gente además de contenta por el triunfo se fue feliz por el modo y las manera. Después de mucho tiempo, River volvió a tener un partido como manda su historia y como estaba pidiendo el hincha y el DT.
2. Resurgimiento de figuras cuestionadas
La segunda con los rendimientos individuales de jugadores cuestionados que estaban muy por debajo de sus niveles. Hay dos casos muy puntuales como Seba Driussi y Facundo Colidio que habían quedado en el frente de la tormenta en tiempos de Gallardo y de a poco fueron cambiando silbidos por aplausos. Después se afianzaron parejas cómo Martínez Quarta y Rivero, Fausto Vera y Anibal Moreno y Galván con Subiabre. Esas pequeñas sociedades que jugaron siempre desde que asumió Coudet son puntales evidentes.
3. Apuesta por los pibes del club
La tercera con el tema de los pibes del club que siempre son un punto que suma en el ambiente. Se dijo y se habló mucho de la poca preponderancia que supo tener Coudet en poner pibes y elegir siempre jugadores con más experiencia. Sus procesos anteriores así lo mostraban. Pero el Chacho encontró en el plantel chicos que se ponen sólos y no es casual que por ejemplo que ayer 11 de los 16 que jugaron son de las inferiores, hizo debutar a Lautaro Pereira y puso a Subiabre como titular sin discusión.
4. Control, protagonismo y rotación sin caída
La cuarta variable tiene que ver con el control del juego, el protagonismo y la rotación. Contra Belgrano, el rival más difícil desde que asumió Coudet, el equipo logró que la tenencia de pelota -siempre un clásico en River- tenga como acto reflejo inmediato acciones de gol. Pateó 20 veces al arco y pisó el área rival al menos dos veces por minuto jugado. Además, cuando rotó el equipo e hizo cambios, ese modo no se resintió y terminó jugando con el mismo protagonismo con el que empezó jugando y no se metió atrás.
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5. Seguridad defensiva consolidada
La quinta hay que vincularla con la seguridad defensiva y la confianza en los del fondo. Desde Santiago Beltrán cada vez más sólido en el equipo titular obligando a que nadie extrañe a Franco Armani y salvando al equipo en las pocas que lo atacan. La dupla central de Martínez Quarta y Rivero cada vez juegan con más soltura y complementariedad. Incluso al cambiar a los dos laterales titulares, Montiel y Acuña, no se resintió el funcionamiento con los ingresos de Viña y Bustos. Contra Belgrano fue el mejor partido defensivamente.
NZ
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