La Finalissima 2026 entró en una zona de máxima incertidumbre. Lo que debía ser una fiesta del fútbol en el Estadio Lusail el próximo 27 de marzo, hoy es un dolor de cabeza logístico y financiero para la UEFA y la Conmebol.
La escalada bélica en Medio Oriente obligó a Qatar a suspender sus actividades deportivas locales, poniendo en jaque el cruce entre la Selección Argentina y España.
Finalissima en duda: UEFA no considera sedes alternativas
El factor seguro: blindaje ante la "fuerza mayor"
Detrás de la pelota hay contratos de hierro. Los acuerdos firmados por los organismos rectores incluyen una cláusula de "fuerza mayor" que se activaría ante un conflicto bélico.
Este seguro no solo cubre la organización, sino que garantiza indemnizaciones millonarias para los sponsors y las señales de TV que ya vendieron sus pautas publicitarias.
Si el partido no se juega en Doha, el "lucro cesante" podría disparar demandas en cadena. Por eso, tanto la entidad europea como la sudamericana buscan agotar instancias antes de apretar el botón de cancelación definitiva.
España se ofrece como sede de urgencia
Ante el riesgo inminente, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ya puso a disposición estadios en Madrid y Barcelona. Sin embargo, el cambio de continente no es sencillo: Qatar es el principal financista del trofeo y una mudanza implicaría devolver los cánones millonarios que el emirato ya depositó para tener a Lionel Messi y Lamine Yamal en su cancha.
En el predio de Ezeiza, el cuerpo técnico de Lionel Scaloni sigue el minuto a minuto. Para la Scaloneta, este partido es el ensayo final de cara al Mundial. Jugarlo o no, más allá del dinero, define el rodaje deportivo de un plantel que quiere llegar a la Copa del Mundo en la cima de su rendimiento.
FMZ
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