Marcelo Gallardo le puso fecha final a su segundo capítulo en Núñez. El próximo jueves ante Banfield, en un Monumental que oscilará entre la gratitud eterna y la desazón del presente, el técnico más ganador de la historia de River dirigirá su último partido.
Sin embargo, más allá de la racha de derrotas que precipitó su renuncia, el gran debate que quedará instalado en los pasillos del Monumental es de índole financiera: ¿Cómo se explica que el River más caro de la historia haya sido, a la vez, uno de los menos efectivos?
El último baile de Gallardo en el Monumental: cuándo y a qué hora juegan River vs. Banfield
Un despliegue de billetera sin precedentes
En apenas 18 meses, la gestión de Gallardo demandó una inversión cercana a los 90 millones de dólares en incorporaciones. Para poner la cifra en perspectiva, durante su exitoso primer ciclo, el club tardó más de cuatro años en alcanzar un volumen de gasto similar. Esta vez, la urgencia por recuperar el terreno perdido en el plano internacional llevó a River a un "all-in" que no dio sus frutos.
Todo comenzó en agosto de 2024 con el desembarco del "River de los campeones del mundo". Las llegadas de Germán Pezzella, Marcos Acuña, Fabricio Bustos y Maximiliano Meza por 10,5 millones de euros fueron el primer síntoma de una política de mercado agresiva que buscaba jerarquía inmediata.
El regreso de los "viejos conocidos" y las apuestas de 2025
Con la mirada puesta en el Mundial de Clubes y la Libertadores 2025, el club no escatimó en gastos durante el verano de aquel año. Se apeló a la nostalgia y al sentido de pertenencia con los retornos de Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Sebastián Driussi y el capitán Enzo Pérez.
Junto a ellos, llegaron promesas y realidades del continente como Matías Rojas y Gonzalo Tapia, completando un mercado de 22,35 millones de euros. Pese a los nombres propios, el funcionamiento colectivo nunca terminó de engranar, dejando al equipo a mitad de camino en todas las competencias.
El invierno de los 27 millones: el principio del fin
El punto de inflexión llegó a mediados de 2025. Con la eliminación ante Palmeiras en la Copa Libertadores todavía latente, River redobló la apuesta. Invirtió 27,7 millones de euros en una sola ventana de pases: regresó Juan Fernando Quintero y se concretaron las compras de Juan Carlos Portillo, Matías Galarza y Giuliano Galoppo.
Lo que debía ser el salto de calidad definitivo terminó siendo una carga pesada. El equipo no solo no logró levantar cabeza, sino que la presión por los montos invertidos empezó a jugar en contra de los futbolistas y del propio cuerpo técnico.
¿Inversión o pérdida?: Un legado difícil de digerir
Las últimas incorporaciones de este ciclo —Aníbal Moreno, Fausto Vera, Matías Viña y la joya ecuatoriana Kendry Páez por 15,5 millones de euros— no lograron torcer un rumbo que ya estaba marcado por el agotamiento.
El balance final es implacable:
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Gasto total: ~90 millones de dólares.
- Resultados: Eliminaciones prematuras en Libertadores, clasificación fallida a la edición 2026 y un equipo fuera de la pelea por el título local.
Marcelo Gallardo y el peso de su propia leyenda
A diferencia del primer ciclo, donde el gasto se traducía en títulos y ventas millonarias al exterior (como los casos de Alario, Enzo Fernández o Julián Álvarez), esta segunda etapa deja un plantel costoso, con una edad promedio elevada en sus figuras y la urgencia de una reestructuración profunda. Gallardo se va como leyenda, pero su segundo ciclo será recordado como el momento en que River gastó como nunca para ganar menos que siempre.
BP
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