El balance correspondiente al ejercicio cerrado el 30 de junio de 2026 dejó al descubierto las paradojas económicas que atraviesa el Manchester United. Pese a mantener un volumen de negocios prácticamente estable con una facturación de u$s923 millones (un leve incremento interanual del 1,7%), la institución de Old Trafford registró pérdidas por u$s57 millones, lo que significó un aumento del 30,3% en relación con el rojo de u$s45 millones del período anterior.
El factor determinante detrás de este desequilibrio fue la ausencia de competiciones europeas. Al no participar en torneos UEFA, el club sufrió una merma directa en su actividad comercial (que cayó un 5% hasta los u$s432 millones) y en los ingresos por días de partido (*matchday*), que se ubicaron en u$s209 millones tras descender un 4% por la menor cantidad de encuentros disputados como local entre semana.
El salvavidas de la Premier League y las plusvalías
Ante la falta de vitrina continental, el gran sostén financiero de la institución provino del plano doméstico. Gracias al tercer puesto conseguido en la liga inglesa, los ingresos audiovisuales treparon hasta los u$s282 millones, experimentando un salto cercano al 20% que ayudó a mitigar el impacto de la ausencia internacional. A esto se sumaron u$s64 millones obtenidos en concepto de plusvalías por transferencias de futbolistas.
No obstante, la alta exigencia en la estructura de costos neutralizó estos ingresos. Las amortizaciones por fichajes crecieron un 8% hasta los u$s288 millones debido a las inversiones realizadas en el plantel, mientras que el club debió desembolsar u$s11 millones en costos extraordinarios vinculados a la salida del entrenador Rúben Amorim y su cuerpo técnico.
Ajuste de plantilla, pasivos en alza y la palabra de la directiva
Desde la llegada de Jim Ratcliffe (fundador de INEOS y accionista minoritario), el club puso en marcha un severo programa de recorte de gastos. Como parte de esa reestructuración, el United eliminó más de 450 puestos de trabajo (cerca del 40% de la plantilla que tenía a mediados de 2024), logrando bajar los costos salariales un 3,6% hasta los u$s411 millones y los gastos operativos un 6,6% (u$s217 millones).
Sin embargo, el panorama en el balance sigue encendiendo alarmas: la deuda bruta aumentó un 8% y escaló hasta los u$s940 millones, mientras que los costos financieros netos se dispararon hasta los u$s95 millones.
Pese a este escenario, la conducción ejecutiva optó por destacar los aspectos positivos de la gestión. El CEO Omar Berrada remarcó que el club alcanzó un EBITDA récord de u$s294 millones e ingresos históricos, atribuyendo el desempeño al proceso de transformación interna. El gran desafío para el gigante inglés será lograr que su enorme potencia de marca y capacidad de generación de dinero se traduzcan, de una vez por todas, en un negocio rentable y sostenible.
BP
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